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jueves, 17 de diciembre de 2015

Fernando Hugo Azcurra*: Elogio del capitalismo

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(Una respuesta a Víctor Álvarez)

En el diario Correo del Orinoco del día 13 de diciembre último, un cronista del diario hace referencia al economista bolivariano Víctor Álvarez, quien publicara en otro periódico de Caracas del 22/11/15 las ideas que se comentan en una nota bajo el título de Repensar el socialismo.

En razón de la importancia teórica de los temas que aborda y, sobre todo de las posibles consecuencias ideológico-políticas que podrían derivarse de ella, es entendible y atendible volver sobre las mismas.

No "...confundir el mercado con el capitalismo" advierte el autor. Muy cierto; dinero, precios, mercados, mercancías, circulación, existieron antes del modo de producción capitalista en regiones, países y civilizaciones diversas en las que la división del trabajo y las clases constituían su estructura socio-económica.

En éstas, junto a una modalidad central de relaciones (esclavismo, feudalismo, asiatismo, etc.) existía el intercambio de mercancías a partir de productores privados no capitalistas, cuya importancia económica no obstante era marginal.

El capitalismo suprime la propiedad personal de esos trabajadores independientes sobre sus medios productivos y los convierte con el tiempo en trabajadores asalariados. El capital es la negación de la propiedad personal y, al mismo tiempo, es la exaltación de la propiedad capitalista.

Por eso es tan importante no confundir mercado con capitalismo en general. Pero una vez dominados por el capital los mercados son capitalistas. De aquí que pretender no confundir mercado con capitalismo es desconocer que los mercados hoy son dominados por el capital, que es lo que no dice el Econ. Álvarez y confunde al lector so pretexto de "no confundirlo". Y para colmo de confusión el Sr. Álvarez arremete con la etiqueta de "socialismo de mercado".

Socialismo no es regulación de los mercados, ni permite "...la propiedad privada sobre los medios de producción en otros sectores económicos". Socialismo consiste en la abolición de la propiedad privada capitalista, no en su "reforma". La mención de la NEP (Nueva Política Económica, 1921) en la URSS en vida de Lenín y bajo sus directivas, nada tiene que ver con el tema específico porque se refiere a una etapa de la Revolución Rusa en la que el proletariado ruso había realizado desde 1917 proezas de heroísmo para combatir a los “blancos” y a la intromisión externa imperialista y en medio de esta lucha sin cuartel arreciaba la escasez de productos, la especulación comercial, la guerra de clases, se volvía perentorio una tregua para recuperar las fuerzas del proletariado que se encontraba exhausto y poder así preservar y consolidar el proceso. Lejos estaba todo esto de consideraciones técnico-académicas sobre el "socialismo de mercado".

Pero además, plantear que esta solución es la que pone en práctica China como alternativa al dilema capitalismo - mercancías - socialismo, es una impostura errónea: los mecanismos de mercado en China, son mecanismos de una inicua explotación económica de carácter capitalista y nada socialista, es por eso que utiliza el fomento de la "iniciativa privada, ofrece incentivos fiscales, paz laboral para atraer un creciente flujo de inversiones", o sea para desarrollar el capitalismo y no la propiedad social y el socialismo.

El capitalismo exige "paz laboral", esto es explotación del trabajo asalariado y su disciplinamiento a las reglas del "mercado capitalista".

El autor se pasa de astuto pretendiendo que el lector reflexione sobre Repensar el socialismo, cuando lo que en rigor hace es elogiar al capitalismo sin repensar nada. Subrepticiamente hace la apología reaccionaria de la burguesía y el capital condenando a la clase trabajadora a que siga con el yugo del capital como motor de la economía... capitalista.

*Economista

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lunes, 16 de noviembre de 2015

Fin del ciclo progresista, cambio de época y pensamiento crítico (IV)

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¿Qué es lo que ha ocurrido realmente en América Latina con los gobiernos progresistas?

Efectivamente, para un análisis más pormenorizado y preciso habría que considerar el caso concreto de cada uno de los procesos progresistas de la región, además de poner en remojo esto del “progresismo”, clásico término del moderno positivismo que expresa el clásico optimismo decimonónico en la ciencia y la técnica. Hoy, dicha palabra es usada por variopintos personajes de todo el espectro político, por lo que puede significar casi cualquier cosa, como lo ha apuntado Sergio Rodríguez en reciente artículo. Sin embargo, para los efectos del análisis no es pecado agrupar a los gobiernos de Correa, Morales, Frente Amplio, Ortega, los Kirchner y Chávez bajo el disputado término de “progresistas”.

En el caso de Venezuela, no es secreto para nadie que desde la desaparición física de Hugo Chávez, el bloque sociopolítico que se agrupa en el chavismo ha tenido que enfrentar su etapa más difícil y compleja, dada la dependencia que el proceso bolivariano tuvo siempre de la figura del líder carismático. Asumiendo una tarea titánica, Nicolás Maduro tuvo que lanzarse a una campaña electoral relámpago en medio del emotivo adiós a Chávez y, hasta hoy, enfrentar una guerra directa no declarada ―si es que puede existir tal cosa― desde distintos flancos. Y como si fuera poco, los precios del petróleo bajaron sustancialmente debido a factores que ya se han comentado, viéndose sensiblemente afectada la economía del país. Sumemos a este contexto nada fácil, las denuncias de corrupción y duras críticas a un sector del funcionariado chavista que empezaron a fluir desde algunos sectores del propio chavismo y sectores de izquierda.

Este explosivo cóctel, en medio de una situación económica que ha generado descontento en la población, ha generado confusión y perplejidad tanto en sectores de esta como en algunos grupos, movimientos, organizaciones e individualidades, sobre cuál será el futuro de la Revolución bolivariana. Y es en el marco de estas discusiones, debates que se han desarrollado en el seno de la comunicación alternativa y entre los intelectuales, donde he constatado reiteradamente esta perplejidad. Desde las individualidades y sectores que aún no han asimilado el restablecimiento de las relaciones Cuba-Estados Unidos, hasta aquellos que en nombre de una condición revolucionaria han defendido su derecho a no adecuarse a las nuevas leyes y directivas del Estado en nombre del anti capitalismo.

Durante estos últimos años, período en el que las encuestadoras han tenido un indiscutible protagonismo, se ha hecho alusión a la trascendencia del cambio de la cultura política del venezolano y se han esbozado algunas líneas de lo que significó el chavismo, lo que actualmente significa, además de algunos estudios que han arrojado información más que interesante sobre algunos rasgos sociológicos de los venezolanos. Citemos por ahora solo dos reflexiones que ha hecho Oscar Schemel, de Hinterlaces, para los efectos de lo que queremos destacar aquí: 1) “Durante los últimos 15 años a Venezuela la gobernaron las palabras”, y 2) "Venezuela es como una mujer desorientada que necesita un hombre fuerte, duro, consistente”. Sí, esta última afirmación no fue muy afortunada desde la perspectiva de la igualdad de género. Ahora, pasaré a relatarles una anécdota de hace unos años y volveremos de inmediato con Schemel.

Año 2006. Después de otra sesión de formación política en el Centro Internacional Miranda, abordo el ascensor con una amiga de la universidad, por cierto una mujer llamativa no solo porque ser una atractiva y exuberante rubia de clase media-alta, sino porque su historia era la de alguien que había marchado con la oposición el 11 de abril de 2002 y a los pocos meses, al constatar que había sido engañada y colocada como carne de cañón en medio de un golpe mediático, y luego de discutir con sus familiares decidió inscribirse en la Universidad Bolivariana de Venezuela y darle su apoyo al proceso. En el ascensor iba un compañero de la embajada cubana, quien ese día había asistido al foro y en medio de la socialización se había entusiasmado con mi seductora amiga. Helena y yo hablábamos sobre el proceso, la universidad, el capitalismo, la necesidad de la formación, y el cubano escuchaba atento y emitía sus opiniones, entrábamos en confianza.

Palabras más, palabras menos, el compañero destacó ―con intención pedagógica― que la Revolución bolivariana era muy diferente a la cubana. En Cuba, llegó una revolución armada, entró a la casa del Estado, la derribó y erigió una casa nueva de acuerdo a las nuevas reglas. En Venezuela, la revolución llegó por vía electoral, sin disparar un tiro, de manera pacífica, y empezó su trabajo desde una casa que nunca derribó. Más aún, muchos de los que habitaban la casa nunca salieron, y hasta se le fueron construyendo anexos aquí y allá. Por eso aquí el proceso es inédito y mucho más difícil, decía. Era evidente, estaba claro, me dije. Las revoluciones de hoy son pacificas, es el espíritu de los nuevos tiempos. Por eso Fidel habló de la batalla de las ideas, reflexioné. Sin embargo, la realidad discursiva de la lucha política y la guerra mediática desatada, generaron una realidad subjetiva que, sin exagerar, hizo pensar a muchos que estábamos en la Sierra Maestra. Y cuando Chávez habló de socialismo y más adelante se declara marxista, pues “se salieron todos los genios de todas las botellas”.

Esto no quiere decir que haya sido un hecho negativo. Lo que hizo Chávez fue recordarle a la humanidad su natural condición gregaria-comunal y la perversión social inherente a un sistema que rompe los lazos sociales, deshumanizándonos. La cuestión compleja fue la forma en que se asumieron esos debates, en una clásica manifestación del ego moderno que elevó sus estandartes desde sus visiones particulares.

Los debates se desataron. Muchos se preguntaban, si hablábamos de marxismo y lucha de clases, por qué la tolerancia con la burguesía, por qué no nacionalizar la banca y el comercio exterior. Sin embargo, y de acuerdo a la Constitución, había ―hay― un papel claramente establecido para la empresa privada en el proyecto bolivariano; incluso en la Propuesta de Reforma Constitucional, tan temida y satanizada, el modo de producción planteado era mixto. Con todo, habíamos tenido golpes, sabotajes, guarimbas y una guerra mediática que estaba enfermando a parte importante de la población. El recuento sería largo, y baste con enfatizar que el discurso encendido y confrontacional de Chávez, justificado frente a la presencia de una oligarquía que se oponía recalcitrantemente a la democratización de la sociedad, y la respuesta reaccionaria que recibía, nos envolvieron en una lucha política de cuyo proceso se obtuvo un legado importante tanto a lo interno como de cara al contexto regional y mundial. Y este fue tan brillante, formidable y extenso, que muy poco se habla de sus aspectos negativos, salvo en las charlas de café o a lo interno de la intimidad familiar.

El tema es, que cuando los barbudos tomaron el palacio de invierno, en las semanas,  meses y años inmediatos sucesivos los que se fueron se fueron y los que se quedaron, bien. La cosa estaba más clara, siempre estuvo más clara. El sentido de lo que significaba una revolución estaba más claro; era la época de la guerra fría.

Pero en Venezuela, el proceso revolucionario pacífico y en democracia ―y tal vez por esto mismo― dio pie y campo abierto para las conspiraciones permanentes, la impunidad y el abuso de algunas palabras que se vieron bastante afectadas en su significado al contraponerlas con la realidad concreta de la calle, más no a las realidades teóricas que se construían algunos en sus cabezas en imágenes de gran resolución y hasta en 3D. De tal manera, en Venezuela, la contrarrevolución nunca se fue como se había ido en Cuba, y en los momentos en que su debilidad llegaba al máximo, las contradicciones inherentes al carácter del proceso, la mediática, la corrupción, los inevitables errores, volvían siempre ha darle aliento. Y en cada elección, parlamentarias, regionales, presidenciales, al constatar la elocuencia de los numeritos, muchos se preguntaban, incluyendo al propio Fidel Castro, si había tantos oligarcas en Venezuela. Los factores subjetivos pedían a gritos ser tomados en cuenta, y al fin se introdujo el debate cultural sobre la necesidad de construir hegemonía, política ciertamente más cónsona con la época de las “revoluciones pacíficas”, donde convencer no solo complementa al vencer sino que se erige en la condición de posibilidad de este.

Tal realidad, obligaba a una negociación con los sectores adversos a la revolución, a perfeccionar en todo caso los mecanismos de la seducción. Pero esa negociación, en algún momento se trancó cuando la atmósfera de los sentimientos y re-sentimientos producto de la lucha alcanzaron su tope emocional. Ese entendimiento se trancó por las actitudes golpistas nunca abandonadas, por la falta de sensatez y extremismo de un sector de la oposición que necesariamente generaría una respuesta en el Gobierno quien, ante el asedio permanente, no podía menos que plantarse fuerte en su posición. En fin, se trataba de una cuestión bastante compleja sobre la cual ha reflexionado, entre otros, Enrique Dussel, quien desde el temprano 2007 ya advertía desde el Parque del Este que el proceso bolivariano estaba dando señas de eso que llaman “el problema de la izquierda en el poder”. Efectivamente, el MBR-200 no se había equivocado en su estrategia: se podía tomar el poder del Estado a través de los mecanismos electorales. La cosa era hacer una revolución desde un  monstruo burgués por excelencia como lo es la estructura estatal, audaz lance que demostraría sus posibilidades ―sería emulado en el resto de la región― pero también los límites de su factibilidad.

De tal manera, y volviendo con Schemel, en Venezuela ciertamente hubo un gobierno de las palabras. El país fue gobernado por las palabras, por la mística guerrera del caudillo carismático, por la presencia de la figura única e irrepetible; por el imaginario del último hombre a caballo. Pero simultáneamente, lo que ocurría era una distribución de la riqueza en el marco de una economía rentista buchona por los altos precios del petróleo, pero también en el marco de tenebrosas estrategias orientadas a sembrar la violencia paramilitar, y en un entorno donde la presencia de la corrupción aquí y allá se fue convirtiendo en el antagonista principal de quienes postulaban la moral revolucionaria del hombre nuevo. La necesidad de una nueva ética-política se hacía cada vez más evidente, y algunos autores planteaban la necesidad de una completa renovación ética y teórica de la izquierda; un debate por cierto, que nos conduce directamente a cuestionar profundamente la clásica distinción izquierda-derecha. El debate no saldado sobre el carácter de la lucha de la Revolución bolivariana, si era de clase contra clase, de izquierda contra derecha, o de la nación-clase frente al imperialismo, era solo una de la pruebas de la necesidad de profundizar en unos temas que las diversas coyunturas siempre impedían.

En general, la corrupción en el contexto de un capitalismo rentista, el burocratismo exacerbado, y la evidente hegemonía del American Way of Life ―factor destacado por Emir Sader y que ha sido el centro de la crítica cultural de José “Pepe” Mujica―, eran y siguen siendo los temas centrales a considerar en el propósito de construir una sociedad pos-capitalista. Y para eso, en Venezuela tendríamos que conocer primero el capitalismo productivo, manteniendo siempre las políticas sociales.

Cuando Schemel declaró que Venezuela era como una mujer desorientada que necesita de un “hombre fuerte”, recordé a toda la gente con la que uno se ha cruzado en la vida, que en momentos de duda, molestia o desesperanza, antes y después del proceso bolivariano, recordaban nostálgicos al general Pérez Jiménez. Y apartando un poco el carácter sexista que pueda observase en la afirmación del analista, está claro que lo que quiso aludir fue la clásica tesis del positivismo que plantea la necesidad de instaurar el orden para garantizar el progreso, tarea que en una América Latina “atrasada” y devastada por las conflagraciones independentistas y las sucesivas guerras civiles, podía ―tenía que― ser llevada a cabo por el gendarme necesario, el césar democrático o, déspota modernizador. Desde el inicio del siglo XX venezolano hasta el proceso liderado por Chávez, una realidad atávica y profunda de la psicología de los pueblos parece hablar por sí sola.

Considerando todo lo anterior, nos animamos a plantear que todo gobierno, y más aún en la híbrida y mágica Latinoamérica, el Gobierno de las palabras es una cualidad de los procesos emancipatorios catalizados por liderazgos telúricos capaces de conectarse poderosamente con las masas. Pero, como ha demostrado la historia, estos liderazgos no siempre duran; son como una tormenta cataclismica que comienza con rayos cayendo en días serenos y que anuncia el cambio de los tiempos, el inicio de nuevas eras. Y en Venezuela, desde la desaparición del Comandante Chávez, el reto ha sido mantener vivo su legado en un contexto adverso como no se había tenido, y donde el Gobierno de las palabras debe conservar solo lo necesario para poder consolidarse así como un Gobierno de las acciones concretas. La Gran Misión Vivienda, como una de las más importantes políticas del Gobierno, constituye un ejemplo claro de esto. Pero más aún, debe constituirlo el Gobierno de los procesos materiales, de la economía real, de la justicia, de la forma en que se produce y reproduce la vida de la nación. Continúa...

Amaury González V.

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sábado, 31 de octubre de 2015

Cristina Fernández de Kirchner, Snowden y el fin del ciclo progresista en Argentina

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Por Amaury González V.

En un contexto donde algunos intelectuales “de izquierda” vienen planteando una discusión cuya idea central es que América Latina estaría llegando al “fin del ciclo progresista”, y donde indistintamente de lo que dicen estos analistas existen señales evidentes de una política, bien articulada, orientada a lograr una restauración conservadora en la región, los resultados de las recientes elecciones presidenciales en Argentina ― el próximo ballotage― y las venideras parlamentarias en Venezuela, serán determinantes para futuro de las democracias populares de la región.

En una reflexión sobre los cerrados resultados de las presidenciales, el venidero ballotage y la pérdida histórica del peronismo en la provincia de Buenos Aires, este jueves la presidenta CFK se preguntó sobre el significado de esta segunda vuelta y, más generalmente, lo que significaba elegir un nuevo presidente: “¿Es solamente un nuevo presidente el que vamos a elegir?” Para Fernández, más que elegir a una nueva persona para un cargo, se trata de la escogencia de “un modelo de país y de políticas de un país”. Del mismo modo, en abril de 2013 elegir a Nicolás Maduro significaba la elección de un modelo de país y de hacer política, y el mismo significado tendrán las del 6-D, salvando las distancias.

Efectivamente, en los últimos años hemos sido testigos de las similitudes y simultaneidades en los ataques al gobierno de los Kirchner y al Gobierno bolivariano: medios de comunicación y empresarios convertidos en actores políticos, movilización de las clases medias-altas para protestar contra el Gobierno, promoción de la violencia en las calles, campañas mediáticas de descrédito articuladas internacionalmente y enfocadas en temas como la seguridad ciudadana y la economía, especulación con los precios de bienes y servicios, resultan elementos claros y elocuentes. Más recientemente, hemos presenciado como los líderes políticos opositores al Gobierno nacional-popular de CFK y de quien representa su continuidad, Daniel Scioli, han asumido la misma estrategia de la oposición en Venezuela: usurpar el lenguaje y el discurso tradicional de las izquierdas.

También, durante las semanas previas a las elecciones del 25 de octubre, la oposición argentina implementó la misma anti-política que la derecha venezolana tiene tiempo exhibiendo: atacar sistemáticamente al sistema electoral.

En tal sentido, en un momento de su discurso, CFK hizo un paréntesis para desagraviar el Sistema Electoral Nacional, después de que, como en Venezuela, la oposición se ocupara de vociferar que habría fraude en las elecciones para generar un clima de desconfianza en el árbitro electoral, cuyo sistema propusieron incluso cambiar completamente semanas previas a los comicios. Al referirse al tema, CFK reivindicó la confiabilidad del uso de la boleta electoral, la cual ha sido históricamente usada en Argentina sin que haya sido puesta en duda su transparencia ni cuestionado su funcionamiento, como se ha hecho recientemente.

Todos estos elementos permiten constatar que, efectivamente, existe una estrategia bien coordinada para que la situación producida por la desaparición física prematura de Kirchner y Chávez, líderes que protagonizaron la primavera política latinoamericana de principios de siglo, aunado a una situación económica adversa producto de la caída de los precios del petróleo (En el caso de Venezuela), entre otros factores, se convierta en un “fin del ciclo progresista”. El analista Juan E. Romero, se ha referido a esta política restauradora en curso como la “estrategia rollerback de Obama”, y el parcial desenlace electoral en Argentina sería una prueba más de los resultados que viene arrojando dicha política, en el propósito de instalar de nuevo en el poder a pro-cónsules complacientes que permitan renovar las orgías del saqueo de nuestras riquezas naturales.

No obstante, hubo un elemento que no nos pareció muy oportuno en el discurso de CFK: la forma en que la presidenta desagravió al sistema electoral de su país, la cual por cierto no estuvo para nada lejos de ser un buen argumento, visto en contexto.

Desde el punto de vista técnico, el sistema electoral argentino, a diferencia del venezolano, es el manual tradicional. Y así como en Venezuela se reivindica el uso del sistema automatizado por haber demostrado su eficiencia y confiabilidad, Fernández hizo lo propio con el uso de la boleta. Sobre el voto y el acto ciudadano de votar, dijo: “Yo no voy a permitir que me lo robe nunca ninguna máquina ni ningún sistema, no me quieran convencer…”. Además, agregó que en caso de que alguna vez el parlamento argentino decida cambiar el sistema electoral por uno en el cual el acto de votar consista en “apretar un botón”, seguramente ese día “no iría a votar.”

Relata la presidenta, que su opinión se vio reforzada luego de una conversación que sostuvo en Rusia con Edward Snowden, el famoso hacker quien reveló los planes de vigilancia masiva de Estados Unidos y quien le habría asegurado, dados sus conocimientos informáticos, que todos los sistemas electrónicos son de alguna forma violables. Ahora bien, indistintamente de que Snowden tenga o no razón en su planteamiento, el sistema electoral venezolano es uno de esos que funcionan apretando botones, y hasta ahora ha dado suficientes pruebas de su efectividad y transparencia. Como dijimos más arriba, el argumento se comprende en su contexto, que fue el de un discurso brillante, que desde nuestro parecer tuvo el carácter de severa advertencia frente a la posibilidad de que se “desmorone” todo lo logrado en la llamada “década ganada”.

CFK afirmó que se despedía con el honor de haber sido la presidenta más votada después de Perón, y pidiendo a sus adversarios “sinceridad y transparencia en el debate, y que nadie se disfrace de lo que no es”. Y es que, realmente la estrategia del contra-progresismo ha sido la misma aquí, allá y acullá: sofisticadas estrategias de marketing en el marco de la adopción de un lenguaje progresista; combinación que se nutre oportunamente de los errores de los gobiernos, que además no se han mostrado, si seguimos los análisis hechos hasta ahora, lo suficientemente autocríticos.

El panorama luce complejo, y tanto es así, que bien vale la pena finalizar con una de las frases de CFK: “Que a nadie el árbol le tape el bosque”.

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sábado, 22 de agosto de 2015

David Brooks: "¿Un socialista en la Casa Blanca?"

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Nueva York. Siempre ha afirmado que es un “socialista”, siempre ha promovido propuestas progresistas sobre salud, educación pública, el seguro social y el medio ambiente, siempre ha sido crítico severo de políticas imperiales de intervención y guerras injustificables, y siempre se ha proclamado del lado de los trabajadores y de los más vulnerables contra lo llama una oligarquía del 1 por ciento que está usurpando la democracia estadunidense y ahora llama por una “revolución política” para rescatar a su país – o sea, posiciones que suelen quedarse al margen de los concursos políticos nacionales en Estados Unidos.

Pero por ahora, son las posiciones del candidato presidencial que ha realizado los mítines electorales más masivos de todos los más de 20 candidatos a la Casa Blanca de ambos partido, y las encuestas registran que ya amenaza a la reina del Partido Demócrata –Hillary Clinton- en algunos estados claves. Nadie lo pronosticó, ni se lo imaginaban.

El senador federal Bernie Sanders está asombrando a la cúpula política, y asustando a los otros precandidatos que buscan la nominación del Partido Demócrata como su candidato presidencial el próximo año, incluyendo a la reina de ese partido. En las últimas semanas sus mítines han sido cinco veces más grandes que cualquiera de los de Clinton hasta la fecha.

Su mensaje siempre gira en torno a un ataque frontal contra la injusticia económica y el famoso “1%”, vocabulario legado del movimiento Ocupa Wall Street: “el tema de la desigualdad de riqueza e ingreso es el gran tema moral de nuestros tiempos, es el gran tema económico de nuestros tiempos, y el gran tema político de nuestros tiempos… Nos enfrentamos con una clase multimillonaria que ha comprado nuestro sistema político para enriquecerse”, afirma.

En otro discurso aclaró que “lo que está haciendo esta campaña es enviar un mensaje fuerte y claro a la clase multimillonaria: su avaricia está destruyendo a Estados Unidos de América. Este país nos pertenece a todos y no sólo a unos cuantos multimillonarios”.

“Nuestra campaña se trata sobre crear una revolución política que le dice a la clase multimillonaria que no pueden tenerlo todo; este país, este gobierno nos pertenece a todos…. Cuando nos unimos, cuando no permitimos que nos dividan por el color de nuestra piel, o nuestra orientación sexual, por si un hombre o una mujer nació en Estados Unidos o en otro lugar, cuando nos unimos, no hay nada, nada que no podamos lograr”, afirma ante ovaciones de sus apasionados seguidores. En su portal de la campaña, el mensaje de bienvenida es “¿Listos para iniciar una revolución política?” [https://berniesanders.com].

Sanders, quien siempre se ha autodefinido como “socialista democrático” es senador federal independiente de Vermont, anteriormente fue representante federal (lleva 24 años en el Congreso federal) y antes el muy popular alcalde de Burlington en ese estado (aunque es originalmente neoyorquino de Brooklyn) donde sus seguidores y equipo tenían el apodo de “Sanderistas” – de hecho, fue una de las voces críticas contra las políticas estadunidenses en Centroamérica durante esos años.

Nunca ha tenido el apoyo de la cúpula del Partido Demócrata, y líderes políticos, analistas y comentaristas descartan sus posibilidades como candidato presidencial y aún menos la posibilidad de que llegue a la Casa Blanca.

Pero un sector importante – sobre todo el de la juventud – de la base del partido sigue sorprendiendo a los expertos y dirigentes partidarios con su apoyo entusiasta del político de 73 años de edad distinguido por su melena blanca despeinada, su retórica sencilla, franca y furiosa envinada con su acento de Brooklyn, donde nació.

En este último mes, más de 20 mil personas se presentaron a un acto electoral de Sanders en Portland, Oregon, con la próxima noche otros 27 mil o más en Los Ángeles (cinco veces más grande que cualquier evento público de Clinton, reportó el Washington Post), seguido por miles más en ciudades medianas y pequeñas – opacando en algunas instancias lo que convoco Barack Obama en su histórica campaña en 2007.

Mientras tanto, en el ciberespacio, más de 100 mil se sumaron a una trasmisión en vivo a 3 mil 500 eventos por todo el país a fines de julio para escucharlo hablar desde un departamento en Washington; su página de Facebook tiene a 1.6 millones a los que le “gusta” Sanders, casi medio millón más que Clinton y mucho más que los otros candidatos de ambos partidos. Decenas de miles se han registrado para hacer trabajo voluntario en apoyo de su campaña.

A la vez, su nivel de aprobación se ha incrementado dramáticamente. Una encuesta reciente de CNN tenía a Sanders a sólo seis puntos de Clinton en el estado de Nueva Hampshire (importante no por tamaño sino porque celebra la primera elección primaria; más aún, una encuestadora estatal lo tenía ya en primer lugar) y a nivel nacional, registró un incremento de 10 puntos en sólo un mes, llegando a 29 por ciento frente a 47 por ciento de Clinton– ambos muy por encima de los otros tres en la contienda.

Mientras tanto, la campaña de Sanders se distingue también por la fuente de los fondos –la abrumadora mayoría de ciudadanos comunes- comparado a los demás, incluyendo Clinton donde lo más notable es el monto que proviene de unos cuantos multimillonarios. Es una campaña basada en la autogestión, donde sus promotores señalan que el senador está creando un “movimiento masivo” encabezado por las bases, y no por “profesionales políticos”.

Algunos opinan que, parecido en cierto sentido al caso del fenómeno de Donald Trump en el ámbito republicano, el inesperado éxito de Sanders se genera porque la gente está harta de candidatos profesionales de la maquinaria política y a pesar de que durante más de tres décadas ha sido un político.

Pero en contraste con Trump, Sanders ha mantenido su compromiso con ciertos principios progresistas toda su carrera enfrentando a la cúpula establecida. Trump es parte integral de esa cúpula. De hecho, Sanders ha denunciado al multimillonario por su mensaje antimigrante y lo calificó como “una vergüenza para nuestro país”.

El consenso entre los expertos es que la inmensa maquinaria política y el multimillonario financiamiento de la campaña de Clinton eventualmente aplastará a toda su competencia, incluyendo al que por ahora está en segundo lugar detrás de ella. Sin embargo, casi todos tienen que reconocer que la presencia de Sanders está teniendo un impacto sustancial sobre este concurso político, obligando a todos, incluso a Clinton, a abordar el tema del “1% contra el 99%” como uno de los ejes de la gran disputa político-electoral en este país.

Mientras tanto, el hecho de que el mensaje de Sanders, como su ira, tenga resonancia masiva, revela la existencia de un sector más amplio de lo que conocían los “expertos” –encabezado por jóvenes– que favorece un cambio progresista profundo, tal vez hasta una “revolución política”, en este país.

Y tal vez lograra que la palabra “socialista” ya no sea tan tabú en este país.

Fuente: LaJornada

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miércoles, 19 de agosto de 2015

Héctor Navarro y su "polémico" diagnóstico de la coyuntura nacional

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Nuestro país atraviesa una coyuntura compleja signada por una situación económica que se ha tornado difícil para mucha gente, y un contexto político no menos complejo marcado por las consecuencias de la desaparición física de Hugo Chávez, quien fue el catalizador de la política nacional hasta su partida, líder de la Revolución y hasta de los propios sectores políticos que lo adversaron. En semejante contexto, es importante disponer insumos para el debate propositivo mas allá de los discursos dominantes de guerra económica Vs. fracaso del “modelo” socialista.

En tal sentido, aportes interesantes a este debate los podemos extraer de la reciente entrevista realizada por los militantes de Marea Socialista Carlos Carcione y Lucero Benítez, al ex ministro y ex miembro de la Dirección Nacional del Psuv, Héctor Navarro; aportes que no solo queremos mencionar en este artículo sino también, como solemos hacer, aprovechar para comentarlos y plantear las críticas respectivas.

Diagnóstico de la coyuntura actual

Para Navarro, Venezuela atraviesa una crisis “muy importante” que viene dada por la coincidencia de dos factores económicos y un factor político. Uno de esos factores es la crisis global del capitalismo, la crisis estructural del capital, sobre la cual se ha disertado bastante en los años de la Revolución, entre los clásicos de Marx y el mamotreto de Meszáros que fue ampliamente difundido entre la militancia bolivariana. Bien.

Vale destacar de esta parte de las apreciaciones de Navarro, su crítica al planteamiento del “crecimiento económico”, al cual califica como “absurdo, puesto que la economía no puede crecer indefinidamente, ni puede ser un objetivo”. El ex ministro de educación de Chávez, como muchos intelectuales dentro y fuera del país, establece una clara distinción entre crecimiento y desarrollo, y califica la concepción del “crecimiento” como una trampa en la que han caído hasta los “gobiernos y economistas de izquierdas”.

En otras oportunidades, hemos llamado la atención sobre un hecho fundamental relacionado con la economía como “ciencia” y sobre los “economistas”, los “eminentes profesores de la ciencia lúgubre”, según Carlyle. Sin ánimo de caer en burdas generalizaciones, recordemos que durante el auge económico de la Revolución, levantado sobre la base de los altos precios internacionales del petróleo, los economistas de derecha se desgañitaron haciendo predicciones catastróficas en medio del aumento más significativo del poder adquisitivo de los venezolanos, quienes tomaron más whisky y viajaron más que en los años sauditas de los setenta.

Nadie podía creerles. Pero ahora, en medio de saboteos en la distribución y la comercialización de productos básicos, misteriosas fugas de miles de millones de dólares y baja vertiginosa de los precios del petróleo, estos profesionales de “doble cuño” parecen sentirse reivindicados en sus oscuras visiones. Pero, del otro lado, tenemos a los economistas de izquierda, quienes en épocas de Revolución con vacas gordas no les importó asumir los falsos presupuestos de la economía clásica liberal, y también se explayaron en la celebración del revolucionario crecimiento del PIB, y el comportamiento favorable de los diversos índices económicos legitimados por el establisment.

En el mejor de los casos, estos compañeros, con sus excepciones por supuesto, hicieron brillantes análisis de la crisis global del capital desde la perspectiva marxista, citando a Lenin o Rosa Luxemburgo, demostrando su experticia sobre la historia de la Revolución rusa, en medio de los beneficios de la abundancia artificial del capitalismo rentístico subalterno venezolano.

En ambos casos, la problemática de fondo está efectivamente en seguir asumiendo estas concepciones de la economía, enfoques funcionales a los sectores liberales o neoliberales mundiales. Y no es que no hayan emergido las críticas y propuestas necesarias sobre estos aspectos durante el proceso bolivariano, el mismo Chávez fue el primero en criticar estas concepciones de la economía clásica e hizo siempre el llamado a crear nuevas teorías que pudieran dar cuenta de nuevas prácticas económicas, más allá del capital, más allá del marxismo.

Ahora bien, como segundo factor económico, Navarro alude “la propia crisis de nuestro modelo rentista, que es un modelo que está agotado.” Talvez una de las oportunidades más valiosas que ha surgido en medio de la situación económica, es la de que le pueblo venezolano termine de entender lo que significa y lo que implica una economía rentista para el proceso material, espiritual y cultural de una nación. Para Navarro, la Revolución se vio víctima de este modelo de acumulación:.

“Independientemente de que Hugo Chávez haya logrado desviar cantidades importantes de la renta petrolera para la cancelación de la deuda social, no pudo controlarla en su totalidad. La revolución captó la renta, pero no generó riqueza.”

Seguidamente, Navarro alude un aspecto subjetivo de la cuestión, que es el que precisamente torna psicológicamente agresiva la coyuntura, considerando nuestra tradición consumista, propia de nuestro comportamiento rentista:

“…gracias a la conquista que significó que se elevaran los precios del petróleo, elevamos a la par nuestros gastos. Ello hizo que nos acostumbráramos a tener gastos más elevados, que en momentos difíciles de bajos precios del petróleo como ahora, nos es sumamente difícil reducir, y mucho más difícil, adaptarnos a esta nueva reducción.”

Es en este punto, donde podría plantearse uno de los aspectos opacos del legado del Comandante, comentado por muchos en la calle, en intercambios académicos o charlas de café, pero al parecer extrañamente inefable en otros escenarios para un chavista que se respete. Si la Revolución bolivariana desde el principio fue un proceso de re-distribución de la riqueza, de democratización orientado a la justicia social, de inclusión de los excluidos, ¿Era necesario introducir apasionadas filiaciones teórica-ideológicas socialistas en un contexto donde lo que se estaba haciendo era distribuir mejor una riqueza producto no del trabajo sino de la renta petrolera?

No es que el socialismo no sea el modelo teorético, ideal y simbólico de sociedad a la que la humanidad debe y tiene que aspirar, la utopía concreta, pero, compañeras y compañeros, mientras sacaron de las viejas botellas los sabrosos y pseudo bizantinos debates entre socialistas y anarquistas, capitalistas y revolucionarios, concejistas y espartaquistas, trostkistas, cuadros políticos y profesionales, guevaristas y fidelistas, maoístas, sindicalistas, gramscianos y bolivarianos robinsonianos, nos estábamos haciendo más consumistas y rentistas, y algunos problemas muy viejos y muy humanos se convirtieron en el gran obstáculo para el advenimiento del hombre matinal de Mariátegui o el hombre nuevo del Che.

“En un sentido, Chávez fue al mismo tiempo, la fortaleza y la debilidad de la revolución”

Para Héctor Navarro, es la “explosión” de estos dos factores, el económico nacional y el económico global más, el factor político, lo que configura nuestro actual complejo cuadro. Ahora ¿Cuál es ese factor político? Coincidiendo con Giordani, Navarro alude el “problema de la hegemonía”.

Partiendo de la idea del partido como el instrumento hegemónico por excelencia, Navarro lanza algunas críticas al Psuv, alegando cierta pasividad en su Dirección Nacional, una supuesta falta de democracia en relación con la voluntad de las bases y la falta de una dirección colectiva del proceso. Sin estos elementos, siguiendo a Navarro, no hay “dirección intelectual y moral”, fuerza seductora, aglutinadora y cohesionadora de la sociedad en función de un determinado proyecto de país, que es lo que entendemos por Hegemonía.

Pero hablar del Psuv es hablar de Hugo Chávez, su principal pro-motor y padre fundamental. Es decir, todo nos lleva a un problema que fue señalado en su momento, y a considerar que todos los desbarajustes que padece la nación en la actualidad tienen que ver con transición traumática que implica la continuidad de un proceso político sin la presencia de la figura poderosa y telúrica de la cual, y esta es la clave, siempre dependió.

Chávez era la “expresión simbólica positiva” (Laclau, 2005), capaz de agrupar toda la diversidad de partidos y movimientos, sensibilidades y visiones que desde el principio se identificaron con el militar carismático que había llegado para transformar la política nacional y ejercer determinante influencia en la política global. Aglutinar en torno a un proyecto las distintas demandas particulares en una gran demanda universal y universalizante hacia la conformación del “hegemón analógico” (Dussel, 2008), eso lo había logrado Chávez con relativo éxito.

Nadie duda de que se trata de una labor titánica y formidable, y que el “factor político” que plantea Navarro citando a Giordani tiene que ver con la ausencia del gran timonel. Sin embargo, la llamada “alianza perfecta” recién presentada por las fuerzas bolivarianas de cara ―como siempre― a una nueva pugna electoral, de mantenerse después de la contienda sería el signo más auspicioso del fortalecimiento de un GPP como expresión de la diversidad política orientada a materializar el proyecto de país plasmado en el Plan de la Patria.

Por ahora, dejamos hasta aquí el comentario de la entrevista a Navarro, haciendo un llamado a mantener la sindéresis en el debate sobre la realidad nacional, y comprendiendo que mucho de lo que vivimos es producto de la ausencia abrupta de Hugo Chávez, y de una mezcla de factores externos, errores y comportamientos internos que, de no trabajarse, podrían terminar de dar al traste con el legado de Chávez; de los legados de Chávez. Pero ante todo, seguimos siendo optimistas.

* Publicado ayer en PoderenlaRed.com

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miércoles, 17 de junio de 2015

Marco Terranova Tenorio: Un Socialismo global para el siglo XXI

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Sumak Kawsay es el camino hacia las estrellas, literalmente hablando.

El autor.

El muro de contención en las sociedades capitalistas avanzadas se ha roto (Estado de bienestar).

La realidad avanza imparable y la izquierda Española y Europea parece no enterarse y ha optado por la estrategia del avestruz, de esconder la cabeza ante las adversidades.

El Sistema y sus ideólogos han hecho bien su trabajo. Nos han hecho creer que el marxismo es dogma o no lo es, y nos han hecho creer que conceptos básicos como: Lucha de clases, hegemonía, control de los medios de producción, conciencia de clase y un largo etc.. son cosas del pasado.

El fin de las ideologías (D. Bell) acompañado del choque de la civilizaciones de samuel huntington o del fin de la historia (Fukuyama) ha sido hasta hace poco el pan de cada día y parte del cierre del sistema-pensamiento

occidental, un cierre, que buscaba de parar el ciclo histórico como si la historia fuera congelada simplemente por medio de una máquina fotográfica y convertida en una fotografía.

Pero la historia tiene sus caprichos, y su rueda motriz se ha puesto en marcha dispuesta aplastar a todo aquel que no se adapten a la realidad.

El choque brutal entre realidad e ideología dominante tal como ocurrió en la URSS es hoy parte del presente y este choque acabará llevándose por delante no solo una ideología hasta hoy hegemónica, sino su sistema económico y sus estructuras político-sociales.

El marxismo es ciencia. El Socialismo es el camino para evitar la barbarie o acabar en la edad de piedra.

El Marxismo es una ciencia viva, creadora de conceptos salidos del análisis serio de la realidad. Quizás los únicos que no se han tomado serio a Marx en el día de hoy, sean los dirigentes de izquierdas, la clase trabajadora (mayoritaria a pesar de su división y atomización) y los intelectuales. Pero las clases dominantes capitalistas, las élites transnacionales podemos decir hoy, que son marxistas, y aplican los métodos marxistas en su defensa. Vemos la conciencia de clase como lo tienen asimilado, la solidaridad de clase a nivel mundial, y vemos como utiliza los conocimientos marxistas en su provecho, mientras que transmite a las clases oprimidas y populares su machacante propaganda la cual dice: Marx a muerto.

¿Qué falló en el socialismo real?. Uno de los grandes fallos del socialismo real es confundir medios con fines. El medio, esto es la hegemonía de clase, la dictadura proletaria (dictadura de las clases dominantes previo paso a la abolición del capitalismo), el control estatal de los medios de producción.

Digamos que, medio se convirtió en fin, y como dice Heráclito: Las aguas del espíritu o se mueven o acaban putrefactas.

Si estudiamos el trabajo de Engels sobre el origen de la familia, la propiedad privada y el estado, aunque el final que da Morgan a la civilización, sus dos caminos, uno hacia la disolución de la civilización, otro, al triunfo de la humanidad sobre el mundo material por medio del control de las riquezas, veremos que, lo que Morgan nos señala junto con Engels, es que el fin, es una estrella que jamás alcanzaremos, es un perfeccionamiento constante y diario basado en el amor a la vida y en el desarrollo del comunismo originario. Esto es el camino hacia el buen vivir o o sumak kawsay.

No se trata de volver a la gens primaria, pero sí a su esencia, a la comunidad o comunismo primitivo. Un camino constante de siglos o milenio hacia la disolución de la propiedad privada, limitándola y no haciéndola ídolo o intocable (fundamentalista).

El camino hacia el comunismo originario es el socialismo en su mayor expresión, el fin de la dualidad espíritu-materia y la vuelta del hombre a la naturaleza, lejos del mundo de la tecnología donde hoy se le ha dado el valor de ciencia, pero que sirve de control social y de herramienta de acomulación de capital para una clase dominante o élite sumamente minoritaria.

El respeto al diseño original de la creación o la naturaleza, el amar la vida, la construcción de una filosofía de vida (el arte de vivir plenamente) y un camino infinito de mejoramiento espiritual como seres humanos y como pueblos evolucionados, llevarán a un crecimiento material natural, que no ponga en peligro ni la vida de otras especies ni las próximas y futuras generaciones.

Un Socialismo del siglo XXI a nivel planetario pasa hoy por poner como fin el Buen vivir o el sumak Kawsay, un camino necesario para que el árbol vuelva a ser árbol y no hylé o materia para combustión, devolviendo el valor a las cosas no por su intercambio económico o su utilidad material, sino por el simple hecho de su existencia.

El fin del mundo-mercado es una lucha o combate total contra las fuerzas que actúan ciegamente y hoy es un peligro para la misma humanidad.

La necesidad de unificar todos los pueblos y naciones en un frente común contra la barbarie de una élite transnacional que ha perdido toda humanidad es hoy necesaria para la derrota total del sistema capitalista a nivel mundial, su abolición y la llegada de un camino que nos lleve a las estrellas (sumak Kawsay).

* Marco terranova tenorio. Licenciado en Ciencias Políticas (UNED) y director del Diario Unidad. Construyendo el Socialismo del Siglo XXI

Fuente: TerceraInformación

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jueves, 4 de junio de 2015

Oscar Sotillo Meneses: Inventar el socialismo del siglo XXI

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La Mancha como siempre

Nos toca hablar de la cultura, o mejor nos restringimos a las artes. La palabra cultura ha sido demasiado manoseada como para buscar definiciones y pretender decir últimas palabras.

Las prácticas culturales en el socialismo del siglo XXI deben ser construidas en colectivo, desde el más profundo compromiso con el desarrollo de las capacidades humanas, de las posibilidades de la imaginación, de los grandes campos del hacer, del trabajo, del conocimiento y del saber.

Las artes son cosa muy compleja que exigen trabajo, imaginación, disciplina, visión a largo plazo y reflexión permanente. La construcción del socialismo por igual exige mucha imaginación.

Las artes muchas veces por no estar sometidas a reglas de medición exactas ni a indicadores fáciles de desenmarañar, se prestan para todo tipo de improvisaciones, para abordajes sin ningún tipo de rigor. Y estoy hablando en particular de las artes visuales, de las artes plásticas. Aunque si echamos un vistazo a cualquier revista o catálogo, de las artes visuales de hoy, encontraremos un universo infinito lleno de las más extremas variaciones, de las más libres asociaciones conceptuales, del más libre uso de tecnologías y recursos. Parece conservador decir hoy que las artes visuales deben ser una cosa u otra.

No es la intención de este artículo poner coto a las artes visuales ni dictar ninguna proclama estética. Si acaso me atreveré a arrimar la sencilla idea de que las prácticas asociadas a las artes visuales exigen mucho trabajo, imaginación, disciplina y compromiso. Es decir el artista visual es un trabajador incansable, un investigador, un obrero y un poeta, un cultivador paciente y un fogoso emprendedor. Me atrevo a decir que las artes visuales es una de las pocas disciplinas sociales de trabajo donde se conjugan de manera hermosa el trabajo intelectual, el trabajo manual, la imaginación y la carpintería, el trabajo físico articulado sutilmente con lo lírico. Estas características hacen de la plástica un tema muy exigente que requiere una entrega total.

El socialismo debe garantizar al ciudadano la posibilidad de dedicarse al oficio que desee y que esté en consonancia con el desarrollo de la sociedad. Institutos educativos, museos, tecnología, recursos, oportunidades, reconocimientos, espacios de trabajo, respaldo cultural y político, etc. Todo debe estar al servicio del ciudadano, en este caso del artista, que construye con su trabajo un espacio social mejor para todos. Porque el artista es un sujeto social que aporta y consume, que ejerce sus derechos y sus deberes, que se suma a los procesos de cambio y que aporta permanentemente su trabajo creador para tener una Patria mejor, para que el mundo sea un espacio mejor para vida.

El trabajo del artista debe confluir junto al trabajo del campesino, del obrero, del pescador, del intelectual orgánico, del maestro, del médico, de los ingenieros, para que el socialismo florezca y aporte la mayor suma de felicidad posible para todos. Es necesario seguir inventado, entre todos, en colectivo, siguiendo el legado de nuestro Comandante Chávez.

Proyecto de Comunicación Libre La Mancha / lamanchaweb.blogspot.com

Ciudad Ccs

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martes, 2 de junio de 2015

Juan Martorano: ¿Y se perdió el reino todo por la falta de un clavo en la herradura?

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Se sorprenderán del título de este artículo, pero este ha sido inspirado en un video que observé gracias a la gestión de un jefe que tengo, extraordinario cuadro revolucionario, y que en las líneas posteriores, podrán entender con mayor claridad lo pertinente del título y del artículo que me permito escribir hoy.

El referido video, se puede conseguir en youtube, es muy utilizado por los que aplican el denominado “coaching” en las empresas privadas, pero por la naturaleza del mismo, es aplicable también para todos aquellos que de alguna u otra manera tenemos responsabilidades dentro de gestiones públicas, de gestiones revolucionarias. Para facilitarles el trabajo, me permito transcribir el link, a los fines de que cada uno de los lectores y lectoras lo puedan observar, sacar sus propias conclusiones, y difundirlo. El link es el siguiente: http://www.youtube.com/watch?v=qHn4eam66kk

Luego de que lo vean, creo que caerán rápidamente en el mensaje que quiero transmitir en las lineas siguientes.

Hace unos días, este humilde servidor de ustedes, presentó su nombre para participar en las elecciones como delegado de prevención de una importante institución del Estado donde laboró, responsable de la promoción del Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia, es importante señalar que iba a dicha contienda no sólo con la visión técnica propia de los que se dedican a este tema de la higiene y seguridad laboral. Iba a mucho más que eso, iba con la visión política y transformadora, ya que los delegados y delegadas de prevención en muchas de nuestras empresas y de nuestras instituciones deben ir con una visión más allá de los aspectos meramente técnicos.

¿Que espacio puede contribuir para la transformación de relaciones sociales que a través de un Comité de Prevención y Seguridad Laborales? ¿No son los delegados y delegadas de prevención los principales puntales en el combate a las formas de explotación del patrono, que lo hace en detrimento de la salud física, mental, atacando la moral y atentando contra los más elementales derechos de la clase trabajadora?

Esas eran parte de mis propuestas que ejecutaría como delegado de prevención. Además del impulso del desarrollo cognitivo, moral, físico de mis compañeros y compañeras de trabajo. Garantizar su derecho a la recreación, pero iba mucho más allá. Iba con la mentalidad de cambiar relaciones sociales, transformarlas, porque iba con la intención de trascender más allá de los elementos meramente técnicos, iba con un plan político, con la materialización del Plan de la Patria legado por Hugo Chávez, que hasta en materia de Prevención y Seguridad Laboral dejo su aporte en dicha carta de navegación dejada por el Presidente siempre invicto, Comandante Supremo y Eterno de la Revolución Bolivariana.

Pues bien, y como él mismo lo hubiese dicho: Por ahora los objetivos que nos planteamos no fueron conseguidos, pero desde mi corazón quiero agradecer a las 77 personas que creyeron en mi propuesta y me respaldaron hasta lo último. Esta constituye una importante experiencia que me da más fuerzas para seguir trabajando.

A los que obtuvieron el triunfo, pues reconocerle el mismo y desearle la mayor de las suertes, pero, necesariamente voy a entrar en algunas consideraciones que en nada descalifica personalmente a los triunfadores, pero que pueden constituir una necesaria campanada de alerta, cuando pienso que no se hace el trabajo y nos confiamos en demasía y sobredimensionamos nuestros talentos y fortalezas.

En primer lugar, para los que piensan con todo respeto que una elección de delegados y delegadas de prevención no tiene carácter político, pues déjenme expresarles que esto es un craso error. Las elecciones de delegados y delegadas de prevención es equivalente a una elección gremial o sindical, y en algunos medios de comunicación le dan la importancia a la misma, porque hay gremios representativos, y que tienen incidencia en la movilización y en las luchas de nuestro pueblo.

En segundo lugar, si medimos el índice de participación, pues desde ese punto de vista pudiéramos hablar de un gran éxito, puesto que en dicha institución se elegían 13 delegados y delegadas de prevención, de la cual, los cinco más votados formarían parte del Comité de Salud y Seguridad Laboral conjuntamente con los 5 representantes que designe el patrono. Hubo 48 candidatos y candidatas postulados y postuladas y de casi 800 personas que podían votar, votaron cerca de 500, lo cual lleva a un índice de participación cercana al 60%, lo cual es más que aceptable, y eso es un logro y hay que reconocerlo.

Pero, cuando vamos al punto número tres, ahí la puerca torció el rabo. Puesto que de esos 13 delegados que elegimos en dicha institución, y de acuerdo a la evaluación preliminar que algunos realizamos, 11 están totalmente despolitizados, logrando meter los factores de la Revolución apenas a 2 delegados y delegadas de prevención, de los 6 que estábamos en la boleta. Y si nos vamos a los representantes dentro del Comité de Salud y  Seguridad Laboral, la correlación de fuerzas es peor, porque quedó 4 a 1.

Pero no conforme con ello, también la derecha nos pateó en los votos obtenidos, ya que los delegados más votados, sacaron en promedio 229 votos de las casi 500 personas que votaron, en cambio los cuadros revolucionarios que estábamos en dicha boleta, a duras penas llegamos a casi 80 votos en promedio, producto de nuestras miserias humanas, de dejarlo todo a la espontaneidad, al voluntarismo, y a ir atomizados a dicho proceso comicial de los trabajadores y trabajadoras. Tal vez no hubiésemos obtenido el triunfo, pero nos hubiese dejado un piso bien importante para poder avanzar y hacer un trabajo con la clase trabajadora de dicha institución.

En dicha institución hay un movimiento de cuadros políticos de trabajadores y trabajadoras que se identifica con la revolución. ¿Donde estaban? ¿Por qué no se movilizaron? ¿Por qué no le dieron importancia a esta elección y evitar este descalabro? ¿O será que con premeditación y alevosía no se dio el respaldo a los cuadros, por mezquindades y miserias humanas y no ver más allá? ¿Por qué dejaron que los candidatos identificados con éste movimiento tuvieran que ser sus propios testigos en dichos comicios, aplicando el paralelismo con Salvador Allende, que en pleno golpe del 11 de septiembre de 1973 donde se inmoló, le toco a él ser su propio soldado? Definitivamente el individualismo y el divismo nos está matando.

Antes de continuar, quiero hacer la siguiente aclaratoria. En lo personal, digo como decía Robert Serra, nuestro diputado mártir: “Acá lo más importante no es un cargo sino hacer irreversible a la Revolución”. En lo personal, haber quedado o no como delegado de prevención no era ni es lo que me quita el sueño, pero si me importa la Revolución y que los otros 5 cuadros que estaban en la boleta junto conmigo hubiesen quedado por lo menos. Autocríticamente tenemos que reconocer que no hicimos el trabajo.

Pero aún más. Si bien con las personas que se ubican en la franja de Adulto y Adulta Mayor tal vez es un nicho duro, porque son gente ya con cierta formación, no tenemos raíces en la juventud. Ahí la pela que nos dieron fue bestial, nos destrozaron completamente. Eso revela que no hemos sabido engancharnos con los verdaderos intereses de los jóvenes de hoy en día. La Revolución después de Chávez se ve por algunos de sus voceros que tienen, como agotada y envejecida, y ahí la derecha está haciendo un trabajo y ganando terreno, ese es otro dato que les doy.

No me quisiera imaginar si detalles como los que estoy señalando en un simple y pequeño proceso para elegir delegados y delegadas  de prevención, se dieran por ejemplo en las elecciones parlamentarias. Pero pensando que podía ser paranoia mía, dos días después sale el último Monitor País de Oscar Schemel, donde si bien el apoyo a la Revolución sigue siendo importante, eso nadie lo niega, sin embargo, y por primera vez reflejan los números un aumento en los índices negativos de la gestión gubernamental, lo que encendió mis alarmas. Por eso señalé, que no había que ser Oscar Schemel y trabajar en Hinterlaces para darse cuenta de cierto descontento y hartazgo que hay ya en algunos sectores de nuestra población, y que es necesario un “Golpe de Timón”, como el que dijo Hugo Chávez el 20 de octubre de 2012.

Y tenemos que tener en cuenta que nuestro país está bajo ataque, y estamos en guerra, una guerra no convencional, pero estamos en guerra. Y que, no podemos descuidarnos.

Debemos establecer, como lo dice Antonio Gramcsi, la nueva hegemonía. Así como es importante ganar las curules de la Asamblea Nacional para la Revolución, también debemos conquistar muchos gremios, muchos sindicatos y diferentes espacios de nuestra clase trabajadora a favor de la Revolución.

Cierro estas líneas, con los cinco puntos del video, aunque igual véanlo, ya que no es igual lo que se transcribe que vivirlo:

1.- Por la falta de un clavo se perdió la herradura.
2.- Por la falta de la herradura se perdió el caballo.
3.- Por la falta del caballo se perdió el caballero.
4.- Por la falta del caballero se perdió la batalla.
5.- Y porque se perdió la batalla, se perdió el reino, todo porque falto una herradura en el caballo.

Diría Hugo Chávez: “El diablo está en los detalles”.

¿Se perderá la Revolución por la falta de atención a los detalles?

Les dejo a todas y todos ustedes la respuesta.

¡Bolívar y Chávez viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!

*Abogado,Activista por los Derechos Humanos,Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC). http:// juanmartorano.blogspot.com / http://juanmartorano. wordpre ss.com/ .jmartoranoster@g mail .com ,j_martorano@hotmail.com ,juan _ martoranocastillo@yahoo. com. ar . @juanmartorano (Cuenta en Tuiter).

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lunes, 25 de mayo de 2015

América Latina y sus trastornos: 4 reflexiones para ubicarnos en el laberinto


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América Latina comenzó el siglo XXI dando inicio a una primavera política en la que varios de sus países se rebelaron contra las viejas clases privilegiadas que, en su carácter de administradores coloniales criollos, habían entregado dignidad y soberanía a intereses extranjeros adoptando-sucumbiendo siempre a los diversos colonialismos y neo-colonialismos económicos, políticos, intelectuales y culturales de factura europea o anglosajona americana, siempre para la desgracia de las grandes mayorías de una población guerrera y multicolor.

Los procesos de conquista, colonización, dominación y demás variantes de la pretensión hegemónica, han sido históricamente contestados con resistencias, levantamientos, rebeliones. Las banderas de la revolución han surgido inevitablemente cuando las crisis han tocado fondo, o cuando el contexto regional y mundial así lo ha permitido. Indoamérica se ha declarado antiimperialista y grandes líderes históricos han dejado su obra y ejemplo en la lucha por la liberación de las cadenas, por la soberanía y la autodeterminación.

América Latina, Hispanoamérica, Nuestra América, se incorporó violentamente al proceso expansivo del proyecto moderno-capitalista, quedando en situación de dependencia y división. Diversos planes de la nación, proyectos modernizadores, industrializaciones sucesivas, guerras fratricidas, caudillismos, entreguismos, revoluciones nacionalistas antiimperialistas o socialistas, aperturas a la inversión extranjera, han signado la historia de una región históricamente heterogénea y perpleja, por ser un crisol que si bien está ubicado en occidente sin embargo no es Europa o Estados Unidos.

Que si el liberalismo o el neo liberalismo; que si la revolución socialista marxista-leninista; que si la globalización inevitable o irresistible; que si América Latina es realmente Indoamérica y por tanto el socialismo debe ser indo americano; que si las revoluciones hoy en día son pacíficas y adoptan los rasgos de un proceso de democratización de los beneficios de las sociedades contemporáneas; que si la lucha entre mercado y Estado o entre comunidades organizadas e instituciones fetichizadas; que si el eurocentrismo Vs. el latinoamericanismo.

En el debate sobre cómo lograr la sobrevivencia, la seguridad y el disfrute, el buen vivir, parece que todos tienen algo que decir. Y ahí, a un paso, inesperada, una nueva crisis, una nueva conspiración, una nueva pretensión de restauración. ¿Restauración? Un momento, ¿Acaso habrá que restaurar algo que nunca fue destronado?

Nuestro insigne filósofo Simón Rodríguez hizo un llamado a inventar, a ser originales; a ser creadores. Sin embargo, ¿Será verdad, como dice el pensador Briceño Guerrero, que en la medida en que América Latina siga teniendo rasgos de colonia, “los auténticos creadores estorban y han de escoger entre migrar a los centros metropolitanos o morir como una semilla caída en tierra estéril” ¿?.

En este contexto, con el ánimo de problematizar y reflexionar sobre los grandes temas que conciernen a una región pletórica de riquezas y llamada a desempeñar un rol protagónico en la nueva era que se abre para la humanidad, dejamos cuatro reflexiones que ilustran la complejidad histórica de la situación sociopolítica de América Latina, de la pluma de un pensador alemán, Karl Marx, y tres latinoamericanos: Eduardo Galeano, Fernando Coronil y J.M. Briceño Guerrero.

*  “Ha ahogado el sagrado éxtasis del fervor religioso, el entusiasmo caballeresco y el sentimentalismo del pequeño burgués en las aguas heladas del cálculo egoísta. Ha hecho de la dignidad personal un simple valor de cambio. Ha sustituido las numerosas libertades bien escrituradas y bien adquiridas por la única y desalmada libertad de comercio. En una palabra, en lugar de la explotación velada por ilusiones religiosas y políticas, ha establecido una explotación abierta, descarada, directa y brutal.” Karl Marx, sobre la Revolución burguesa.

* “La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta.” Eduardo Galeano.

* “El ambivalente discurso latinoamericano sobre la modernidad, que rechaza la dominación europea pero que internaliza su misión civilizadora, ha adoptado la forma de un proceso de auto-colonización que asume formas diferentes en distintos contextos políticos y períodos históricos.” Fernando Coronil.

*  “Las revoluciones ―y especialmente la socialista― en las colonias son etapas de profundización en el proceso colonizador, son aceleraciones de la asimilación cultural que Europa ejerce sobre el resto del mundo. Lo que se busca en el fondo, no es liberarse de Europa, sino integrarse totalmente a ella, ser uno con ella, o ser ella otra vez, o ser ella en una unidad superior instruida por sus códigos.” J.M. Briceño Guerrero.

Amaury González V.

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sábado, 23 de mayo de 2015

Roberto Hernández Montoya: Socialismo digital

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Este artículo quiere ser un diálogo con Nicholas Negroponte, también llamado Negroponte El Bueno, porque sus hermanos John y Laura son unos sicarios imperiales de lo peorcito. Nicholas es otra persona, para empezar es persona. No parece ni prójimo de los bichines Negropontes, que no aman a nadie y mucho menos a gente como su hermano y quienes lo leemos.

En 1995 publicó un libro crucial: Ser digital (Being Digital) por el que, dice él mismo, será recordado para siempre. No exagera. Resumo: cuando retiramos un libro de papel de una biblioteca nadie más puede leerlo. Si otra persona lo quiere hojear tiene que esperar que lo devolvamos. Un libro de papel es un objeto hecho de átomos. Pero si es electrónico está hecho de bits y puede ser leído por un número infinito de personas al mismo tiempo. Y circula por el mundo, barato, cuando no gratis.

Debemos redefinir lo que entendemos por libro. No es solo un fajo de papeles manchados de tinta y encuadernados. Esa es solo una de las versiones del libro. En otro tiempo fue un rollo de papiro y luego de pergamino. Y fue piedra, bronce, tablillas de barro horneadas y antes del alfabeto su soporte eran las neuronas de los memoriosos que los declamaban en plazas y templos. Confundimos libro con sus soportes. Un libro es un conjunto delimitado de signos, sea cual sea el sostén. Hoy es, además de lo dicho, un torrente de electrones.

Pasa igual con la música, que a menudo creemos solo disco, uno de sus soportes. Música tampoco es partitura, sino un conjunto delimitado de sonidos. O ilimitado, cuando se improvisa, que también vale. Y mucho. Ahí están Gabriela Montero y Keith Jarret para confirmarlo. Y ahora música es principalmente un chorro de electrones.

También el cine, la fotografía y otras representaciones, otros tantos chorros de electrones.

Para fines socialistas, el chorro de electrones, al no tener soporte en átomos, puede emanciparse de su valor de cambio; ya dejó de ser mercancía y pasó desde hace un chorro de años a ser dominio colectivo, comunista. No importa cuánto pataleen los monopolios de contenidos con leyes enrevesadas, amenazas y acosos policiales que la juventud ni entiende ni atiende. La juventud siempre termina teniendo razón, cuestión de tiempo.

El problema de los derechos de autor no es asunto del capitalismo, esa bulimia de plusvalía que se los expropia a autores y autoras. Es un asunto que tendrán que resolver quienes producen y quienes ojean. No sé cómo, pero tarde o temprano lo van a solucionar porque no es viable que dejen de existir libros ni música ni cine ni fotos.

Además, el libro de papel seguirá existiendo por la misma razón por la que el cine no acabó con el teatro ni la televisión con el cine ni Internet con la televisión, ni la fotografía con la pintura. Lo que sí sucede con las artes basadas en viejos soportes es que adquieren nuevas misiones. Así, con la fotografía la pintura se vio relevada del deber de representar la realidad y aparecieron nuevas formas de arte, entre ellas el abstracto. El libro de papel adquirirá nuevos quehaceres que ya iremos viendo y que es prematuro pronosticar. En todo caso, larga vida al libro de papel.

@rhm1947 / ÚN

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lunes, 27 de abril de 2015

José Luis Rodríguez: Factores claves en la estrategia económica actual de Cuba

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Las transformaciones que tienen lugar en el modelo económico cubano en estos momentos son las de mayor complejidad en toda la historia revolucionaria, tomando en cuenta que se transita simultáneamente hacia una nueva etapa en la estrategia de desarrollo, basada en la creación de condiciones para un crecimiento sostenible a mediano plazo; se diseña una política económica que plantea una nueva relación entre plan y mercado y un sistema de dirección donde se abre un mayor espacio a la propiedad no estatal y a los mecanismos económicos de gestión, con una participación superior de los trabajadores en el proceso de toma de decisiones.

Un elemento de gran importancia para comprender los cambios que se vienen introduciendo, se refiere a los tipos de soluciones a corto plazo que se plantea la política económica actual.

En la página 10 de los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución se destacan como medidas inmediatas eliminar el déficit de la balanza de pagos; incrementar la eficiencia económica, la motivación por el trabajo y la distribución del ingreso y crear las condiciones infraestructurales y productivas que permitan el tránsito a una etapa superior del desarrollo.

Examinemos en qué medida se ha avanzado en estos objetivos.

Un elemento esencial para mejorar el balance financiero externo es el saldo comercial del intercambio con otros países. Tomando en cuenta los datos del Anuario Estadístico de Cuba y la información brindada en la última sesión de la Asamblea Nacional, así como los estimados de Economist Intelligence Unit, las exportaciones de mercancías entre 2008 y 2014 aumentaron 49,5%, un crecimiento que se asocia al incremento de las ventas de productos de la biotecnología y a la exportación de derivados del petróleo en ese período. El saldo de la balanza de servicios presenta un crecimiento de 59,3% en esa etapa, con un componente de servicios médicos que se planificó en 8 200 millones de dólares para 2014.

En términos comparativos se obtiene que las importaciones entre 2008 y 2013 bajaron de 32,4% a 18,8% del PIB, mientras que las exportaciones totales se estima pasaron del 18,4 al 21,5%.

De tal modo, el saldo de la balanza comercial, que resultó negativo en -1 736 millones en 2008, se transformó en un superávit de 1 591 millones de dólares en 2014. En relación con el PIB, estas cifras representaron -5,0% en 2008 y +1,9% en 2014, lo cual se obtiene básicamente por la significativa contracción relativa de las importaciones en el período.

En términos financieros, el país emprendió un proceso de renegociación y pago puntual de los adeudos pactados a partir de 2009.

Los procesos de renegociación de la deuda bilateral resultaron significativos desde inicios de los años 2000, cuando se reportaron renegociaciones de las deudas con Alemania, por 115 millones de dólares; con China (6 000 millones) y con Japón, que se estima condonó alrededor de 1 400 millones. Más recientemente, México canceló el 70% de una deuda de alrededor de 500 millones y Rusia el 90% de una deuda estimada en 35 000 millones de dólares, pendiente de pago con la antigua URSS. (1) Adicionalmente, en marzo de 2015 el presidente del Club de París, Bruno Bézard, anunció que en semanas o meses se iniciaría la renegociación de la deuda con esa entidad, entre 15 y 16 000 millones de dólares, que permanece sin solución desde 1986.

Todas estas medidas incrementan la confianza de los medios financieros internacionales en la capacidad de la economía cubana para hacer frente a sus compromisos, a pesar de la presencia del bloqueo de Estados Unidos y no obstante la calificación de riesgo de la deuda, que fue incrementada en mayo de 2014 a Caa2 por Moody’s, aduciendo la situación de Venezuela y la supuesta indefinición de políticas del país.

La deuda externa de Cuba puede estimarse tomando en cuenta no solamente la renegociada, sino toda la deuda pendiente de pago. Según estimados de Economist Intelligence Unit, los adeudos pasaron de 16 645 millones de dólares en 2008 a 25 512 millones en 2014, para un crecimiento de 53,3%, pero en términos relativos estos se movieron del 32,3 al 30,5% del PIB, lo que muestra una evolución favorable habida cuenta del monto de recursos destinados al pago de su servicio.

En efecto, entre 2008 y 2014 se estima que se pagaron 19 554 millones de dólares por conceptos de principal e intereses, elevándose anualmente de 1 571 millones al inicio del período hasta 3 106 al final, para un incremento del 97,7%, lo cual se aprecia al examinar estas cifras en relación con el PIB. En este caso, el servicio de la deuda se elevó de 2,9% a 3,8% del PIB, alcanzando su punto más alto en 2013, con 5,4%.

Finalmente cabe destacar que en 2015 se aprecia un importante cambio en la política financiera externa.

Al respecto, vale la pena recordar que en la estructura económica del país, para crecer 1% se requiere que las importaciones lo hagan entre 2 y 3%. Tomando en cuenta esa realidad y tal y como explicó el ministro de Economía y Planificación en la Asamblea Nacional, se demanda un crecimiento de 13,3% de las compras en el exterior este año, que permita asegurar el aumento del 28,7% en las inversiones y el 4% en el PIB. A su vez, para alcanzar esos objetivos debe disponerse de un flujo financiero superior, por lo que se decidió elevar el pago de la deuda a 5 661 millones de dólares este año, lo que representa un aumento de 84% sobre el estimado de 2014 y el 6,6% del PIB. Partiendo de ese pago, se planifica obtener créditos por una suma equivalente para financiar importaciones.

Esta decisión en el orden financiero debe incrementar la confianza de los acreedores en nuestro país, lo cual se ve favorecido a partir de los nuevos escenarios que se abren en las relaciones económicas con Estados Unidos.

En el corto plazo

Entre los aspectos a atender a corto plazo en la política económica diseñada en 2011 se destacan, por su importancia, el incremento de la eficiencia económica, la motivación por el trabajo y la distribución del ingreso, así como la creación de las condiciones infraestructurales y productivas que permitan el transito a una etapa superior de desarrollo.

A diferencia de la eliminación del desbalance financiero externo, que opera básicamente en la esfera de las relaciones económicas internacionales, en este caso se trata de aspectos en los que resulta determinante la acción de múltiples actores al interior de la economía nacional.

Con toda la complejidad que pueda presentar el tema financiero externo, la elevación de la eficiencia económica -en la que incide muy directamente la motivación por el trabajo y la distribución del ingreso- y la creación de condiciones infraestructurales y productivas para el avance del país son sin dudas las tareas más difíciles, pero a la vez imprescindibles en estos momentos, con vistas a lograr un crecimiento sostenible.

Como punto de partida para este análisis es necesario comprender que en el incremento de la eficiencia económica incide fundamentalmente el crecimiento de la productividad del trabajo. En la evolución de este indicador en Cuba han influido un conjunto de factores negativos que incluyen desde una estructura económica deformada creada antes de 1959, pasando por políticas económicas que no dieron los frutos esperados, hasta los negativos efectos del bloqueo estadounidense, por lo que se requieren muchos años y esfuerzos para compensar las negativas consecuencias de todo este cúmulo de factores.

De ahí que no sorprenda que, a pesar de lo avanzado, se registre un bajo incremento de la productividad del trabajo, el cual -según algunos estimados- solo alcanzó 0,4% como promedio anual entre 1959 y 2009.

A la luz de la experiencia puede decirse que en el crecimiento de este indicador intervienen dos grandes grupos de factores: por un lado medidas de organización del trabajo y por otro los efectos de las inversiones que incrementen la incidencia de la ciencia y la técnica en la producción de bienes y servicios.

En el período que transcurre a partir de 2009 han preponderado las medidas de organización del trabajo como vía para el incremento de la eficiencia productiva, que, en un estudio realizado en 2007, se estimó podrían incrementar hasta en 60% los niveles de productividad en nuestras condiciones.

Un primer elemento que se tuvo en cuenta fue la reducción del subempleo en el sector estatal, que inicialmente se estimó en torno a un millón 500 mil trabajadores cuyo contenido de trabajo no aseguraba una labor productiva para ocho horas.

Por supuesto, el elemento de mayor complejidad en estos años ha sido encontrar una salida apropiada al excedente laboral identificado, para lo cual la medida más significativa ha sido el crecimiento del empleo en el sector no estatal a través del trabajo por cuenta propia desde 2010 y de las cooperativas no agropecuarias desde 2013. También la distribución en usufructo gratuito de tierras ociosas ha operado en esa dirección.

A su vez, esta racionalización debía tomar en cuenta que alrededor del 51% de los empleados del Estado laboraban en el sector presupuestado, espacio que brinda importantes servicios a la sociedad pero que no crea valor en las mismas condiciones que una empresa.

De tal modo, luego de un primer momento en que los ritmos de avance resultaron excesivos al plantearse la salida de 500 000 trabajadores en unos seis meses a la altura de 2011, se produjo, de acuerdo con la información del Anuario Estadístico de Cuba, una disminución en cuatro años del 14,7% del empleo estatal (unos 624 000 trabajadores) y se incrementó el empleo no estatal en 57,2%, hasta unas 471 000 personas.

Como consecuencia de estas transformaciones, el empleo fuera del Estado pasó del 16,2 al 26,3% entre 2009 y 2013, proporción que se espera llegue al 30% en el presente año y que pueda alcanzar 35% en el futuro próximo.

A su vez, ha sido notable el adelgazamiento de la estructura del Estado que se ha operado paralelamente a lo anterior, con reducciones del 34% en el número de ministerios y 27% en el de empresas hasta 2013, a lo que se añade una disminución del 20% en la cifra de cooperativas agropecuarias, en un proceso aún no concluido.

Para la medición de los impactos de esta significativa evolución aún no se tiene toda la información factual necesaria para llegar a conclusiones definitivas. No obstante, puede apreciarse que se produce una disminución de la actividad económica en la población, que baja de 75,4% en 2009 a 72,9% del total en 2013, fenómeno concentrado en las mujeres, cuya tasa desciende 3,7 puntos porcentuales.

Por otro lado, la desocupación se eleva de 1,7 a 3,3% en ese período. En este sentido habría que analizar por qué trabajan proporcionalmente menos mujeres y qué relación tiene ese fenómeno con un desempleo que aumenta, pero en una proporción menor que lo que cabría suponer, en lo cual pueden estar incidiendo factores que frenen el empleo femenino, condiciones laborales más favorables del sector no estatal y, por tanto, no demanda de empleo al Estado, o el efecto de las nuevas disposiciones migratorias del país vigentes a partir de 2013, entre otras consideraciones.

En todo caso resulta también notable el incremento del empleo fuera del Estado y particularmente en el caso del trabajo por cuenta propia, que pasó de 143 800 personas en 2009 a 478 951 al cierre de 2014, para un crecimiento de 3,3 veces. No obstante, esta expansión -si bien es una solución de empleo, en general, bien remunerado- no ha dado respuesta a la fuerza de trabajo calificada que resulta excedente en el Estado, algo sobre lo que se volverá más adelante.

Corresponde en estos momentos evaluar en qué medida el volumen de las inversiones y la retribución del trabajo han estado también presentes en esta etapa, antes de valorar el impacto de todo lo que puede haber incidido en el incremento de la productividad que se registra en los últimos cinco años.

Fuente: Cuba Contemporánea

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