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lunes, 3 de agosto de 2015

Marcelo Colussi: Tecnología y poder

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"Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de perdidos / desconectados".  Einstein

I

    Desde la primera piedra que el primer homo habilis afiló hace dos millones y medio de años, la tecnología humana no ha parado de superarse. Y sin duda, no se detendrá jamás, porque justamente en ello consiste la esencia de nuestra especie: la búsqueda perpetua de lo nuevo. La tecnología, en definitiva, no es sino eso: la forma de desarrollar instrumentos que nos permitan aumentar nuestra capacidad natural, nuestro poder, de defendernos de lo hostil y desconocido. Es decir: la tecnología es la posibilidad de llevar a cabo esa búsqueda, de dejar atrás la indefensión natural descubriendo cosas nuevas. En eso, sin dudas, no hay límites: la búsqueda del poder como resguardo contra la finitud de origen es el sentido mismo de la vida. Desde la primera piedra afilada hasta el misil nuclear hay una línea común que nos conduce ininterrumpidamente como especie, llamémosla afán de poderío, intento por saltar los límites o fascinación por el saber y lo novedoso.

    Los instrumentos de que nos valemos para esa búsqueda son interminables, cambiantes, sorprendentes. La historia de la humanidad es la historia de ese desarrollo; es decir: la historia del desarrollo de nuestras posibilidades de "hacer". En definitiva, la palabra "tecnología" que hemos acuñado –tomándola del griego clásico: tecné– no significa sino eso: saber hacer, capacidad de operar, posibilidad de transformar.

    Las tecnologías, por tanto, en tanto instrumentos, en tanto herramientas que nos permiten ese operar en el mundo, no son en sí mismas ni "buenas" ni "malas" (salvo excepciones muy puntuales sobre las que luego volveremos). Las tecnologías son las herramientas de que nos valemos para vivir; lo que las pone en marcha es el proyecto de vida en que se inscriben, el marco filosófico-político en que cobran sentido. La energía nuclear puede servir para alimentar la electricidad de una ciudad, o para hacerla volar por el aire con una bomba. Y la electricidad puede servir para salvar vidas (en un quirófano, por ejemplo), o para quitarla (con la silla eléctrica), o para torturar (con una picana). Está claro que, en sí mismos, los productos técnicos que la evolución de los seres humanos va obteniendo sirven en función de lo que se quiere hacer de ellos. El poder no está en la tecnología; sigue estando en las relaciones políticas que se establecen entre los grupos humanos.

    Las relaciones entres los seres humanos (relaciones de poder hasta ahora siempre asimétricas: luchas de clases sociales, relaciones entre géneros, relaciones entre distintas culturas, relaciones generacionales) se valen de esos instrumentos para mantener/perpetuar el estado de cosas (donde alguien manda y alguien obedece) o, eventualmente, cambiarlo. Pero nunca las relaciones entre seres humanos están definidas solo por las tecnologías en juego. Las tecnologías son siempre aquello de que nos valemos para hacer andar el mundo; no nos determinan. Somos los humanos los que las determinamos a ellas. Un arado, una espada, un cántaro de arcilla, un alto horno de fundición o un robot sirven para instrumentalizar las distintas relaciones entre los grupos humanos; como objetos, por sí mismos, no determinan nada. Sirven para determinar, para relacionar, para articular procesos; esa es la razón de ser de una herramienta: servir para algo.

    En el mundo capitalista moderno iniciado con la revolución industrial hace unos dos siglos, las ciencias juegan un papel determinante: han sido –y cada vez lo son más– la llave de la explosión productiva. La revolución científico-técnica en curso pareciera no tener límites, y las posibilidades que abrió en unos pocos años provocaron un salto monumental en historia de la humanidad. Con las ciencias que se instauran en la modernidad europea luego del Renacimiento y su aplicación sistemática en los procesos productivos que trajo el capitalismo, proceso hoy día ya globalizado y sin vuelta atrás posible, la especie humana avanzó en unos pocos siglos lo que no había hecho en milenios y milenios de civilización. De ahí que las ciencias modernas y sus nuevas tecnologías han pasado a ser los nuevos dioses de nuestros tiempos. Y algo curioso, digno de ser destacado: el proceso productivo mismo, el quehacer, la industria, en esa nueva cosmovisión moderna ha pasado a cumplir sin más el papel de ídolo, de deidad adorada. Hablamos indistintamente de "avance de la ciencia" como de "avance de la tecnología". Más aún: identificamos progreso con desarrollo tecnológico. El paso del desarrollo, según esta cosmovisión, lo marca el ritmo de las "tecnologías de punta". Pero no debemos olvidar que las tecnologías son una expresión visible, la aplicación de los conceptos científicos que la sustentan; y todo ello, en definitiva, hace parte del proyecto político en juego de un sistema de relaciones. La tecnología es una demostración del tipo de relaciones sociales que la sostienen, y al mismo tiempo, la posibilitan.

II

    De acuerdo al proyecto de sociedad en que se desarrollan, las tecnologías pueden cumplir diversos papeles. Solas, en sí mismas, no representan nada. Son muy pocas las tecnologías nocivas en sí mismas. La gran mayoría, útiles en cuanto facilitan los distintos aspectos de la vida, sirven de acuerdo al proyecto en que se desenvuelven. En ese sentido, podría decirse que hay varias categorías, con implicaciones igualmente diversas:

1)    Tecnologías inaceptables en el actual sistema económico-social, pero aceptables en un marco socialista.
2)    Tecnologías correctas en sí mismas, pero que precisan moratoria o lentificación por motivos sociales.
3)    Tecnologías que no siendo prioritarias deben someterse a moratoria antes de haber logrado desarrollarse las primeras.
4)    Tecnologías que ya están suficientemente desarrolladas y no necesitan más investigación.
5)    Y solo en algunos casos muy especiales, tecnologías intrínsecamente negativas

1)    Tecnologías inaceptables en el actual sistema político, pero aceptables en un planteamiento socialista

    Hay una serie de realizaciones tecnológicas que serían aceptables, incluso algunas son imprescindibles en sí mismas, pero que desarrolladas dentro de la dinámica del sistema capitalista van a servir inevitablemente no para el provecho colectivo sino solo para el lucro empresarial privado, contrariando el beneficio social. Su uso debería postergarse hasta que existan "reglas de juego" socialistas, donde la actuación política esté dirigida con racionalidad y justicia distributiva, y el respeto al medio ambiente sea una realidad efectiva.

    La investigación y desarrollo en estos ámbitos están motivados enteramente por el interés monetario de las patentes, tanto en la investigación privada como en la mayor parte de la investigación académica, por ser una fuente importante de financiación de las Universidades. Todo lo que se está patentando desbocadamente bajo el actual sistema abusivo de patentes del capitalismo está alejando sus beneficios a la generalidad de la población e incrementando aún más el poder de las grandes corporaciones multinacionales, que son las beneficiarias finales de las innovaciones. Se adelantan a patentar todo antes de que pueda existir un sistema mucho más restrictivo de patentes, como sería imprescindible. Entre estas tecnologías tenemos los sistemas para la detección, la monitorización cibernética y el automatismo.

a) La detección vía satélite es básica para comunicación, posicionamiento por GPS, alerta climatológica, etc. El inconveniente es la desviación de su uso a fines éticamente cuestionables, como los bélicos de "guerra de las galaxias", o el control indiscriminado sobre toda la población del planeta. La mayor parte de los satélites en órbita realizan funciones bélicas y de espionaje, habiendo colmado el espacio de los satélites útiles. Los más de 20.000 artefactos o restos en órbita son un peligro para los útiles y para el planeta.

b) Buques-factoría y sistemas para la detección de bancos de peces. Suponen un gran ahorro energético en la búsqueda, captura y transporte de la pesca, al disminuir los desplazamientos necesarios, pero son también el instrumento para su exterminio. Solo serían buenos si existieran reglas claras para el reparto equitativo de los beneficios, no desplazasen a quienes solo tienen recursos artesanales, y fuera controlada la pesca realizada con los sistemas sofisticados de control que se destinan a otros fines (generalmente perversos).

c) Global Forest Resources Assessment (GFRA). Medir con exactitud la fotosíntesis que se produce en una parcela forestal o agrícola es útil para desmontar la falacia habitual de ciertas políticas ambientales cuando afirman que "se han plantado 10 árboles por cada uno talado", pues se vería que durante las próximas dos décadas cruciales esos 10 nuevos árboles van a fijar mucho menos dióxido de carbono que el único árbol talado o que un matorral autóctono. También el complejísimo monitoreo planteado, provisto de innumerables sensores, sería útil para el seguimiento de la evolución edáfica de los suelos a consecuencia del tipo de manejo forestal realizado. Pero sería necesario que los sensores instalados detectaran las variables correspondientes a dicha finalidad; que los –seguramente alarmantes– datos que se obtuvieran se hicieran públicos (en lugar de seleccionarlos o falsearlo como es muy habitual); y que se tomaran las medidas necesarias para atajar la degradación (de poco sirve ahora la observación por satélite de las deforestaciones masivas o clandestinas cuando no se aplican medidas correctoras). El desarrollo del GFRA bajo la lógica y la dinámica del sistema capitalista dominante puede servir también para gastar fondos públicos con fines perversos, por ejemplo: ensayar el control remoto de los espacios forestales, combinando la observación por satélite con los sensores sobre el terreno. O como un medio más para eliminar agentes forestales y campesinos provocando la despoblación del medio rural y la expulsión del campesinado. También podría servir para desarrollar industrias de "alta tecnología", controlada por las grandes transnacionales y en su exclusivo beneficio monetario, tecnológico, y político. O para adquirir experiencia en planes de dominación global que no son impensables para un mediano plazo: la regulación y el control cibernético de la biosfera, y con ello el poder absoluto sobre el mundo (por ejemplo: la guerra climatológica, denunciada en más de una ocasión como una realidad ya en curso; es decir: por ejemplo, huracanes teledirigidos. Véase el denominado Proyecto HAARP). O más aún: la utilización de los sistemas de detección para la completa localización en cualquier lugar del mundo de los movimientos guerrilleros que se cobijan en las selvas, siempre con el benemérito pretexto de la lucha mundial contra las drogas o contra el mal definido "terrorismo".

2)    Tecnologías correctas en sí mismas, pero que precisan moratoria o lentificación por motivos sociales


    Sabido es que en el capitalismo la mayor parte de las innovaciones tecnológicas se orientan a la disminución de la mano de obra y a la ampliación de la tasa de ganancia empresarial. Lo correcto sería dar tiempo al tiempo, que es un factor fundamental a considerar cuando se implementan procesos de innovación. Sin embargo, bajo la lógica del capitalismo, esto no cuenta; lo que le interesa es lucrar cuanto antes con la innovación, y la generación de desocupación masiva es un factor más de beneficio añadido al permitir el descenso de los salarios por tener un ejército de desocupados de reserva. Las políticas neoliberales se han especializado en este mecanismo.

De todos modos, eso es una bomba de tiempo para el sistema, dado que la desocupación creciente va en contra del mercado, porque población desocupada y sin ingreso no puede consumir; ello marca el límite absoluto del sistema capitalista como un todo: puede beneficiar cada vez más a las grandes corporaciones globales como pasa en este momento, pero a costa de la Humanidad en su conjunto. De hecho esas grandes megaempresas (estadounidenses en su mayoría, pero también de origen europeo o japonés, aunque cada vez entremezcladas, más globalizadas) ya no se mueven en la lógica de un mercado interno sino que producen y venden mundialmente. Ese modelo, aunque se busquen infinidad de válvulas de escapa, irremediablemente tiende al estallido ("El Amo tiembla aterrorizado delante del Esclavo porque sabe que, irremediablemente, tiene sus días contados").

Particularmente sangrante es el desplazamiento de la población campesina, expulsada de su territorio (mediante la violencia generalmente) para la agricultura industrial dedicada a un mercado global. En este caso, a la catástrofe humanitaria se añade un grave daño a la biosfera común, tanto por la degradación de los suelos que provocan los agronegocios, como por incrementar la insostenibilidad del medio urbano con megápolis cada vez más inmanejables, violentas y hostiles para la sana convivencia.

     En esa lógica encontramos la actual revolución industrial cibernética. Su magnitud se refleja en la cantidad de jubilaciones anticipadas, regulaciones y despidos que se han desencadenado en los últimos años. Resulta expresivo que una fábrica de automóviles que empleaba unas décadas atrás a 20.000 operarios con el llamado modelo fordista, se convierte en una factoría robotizada con solo 300 trabajadores muy cualificados. Parte del personal "sobrante" (pero… ¿algún ser humano puede sobrar?), encontrando cerradas todas las puertas para la sobrevivencia, puede hallar como estrategias de vida solo la delincuencia, por lo que un beneficio tecnológico que debería ser alegría para todos (reducción de la jornada laboral, por ejemplo), termina transformándose en una problema social (por el marco en que se da, obviamente. Para un esquema socialista constituiría una excelente noticia). Por tanto sería necesaria una moratoria en el desarrollo de ciertas tecnologías aceptables aunque no prioritarias, y una lentificación en el desarrollo de otras de mayor interés, adaptándolas al ritmo de la reconversión y reubicación profesional de los que resultarán desplazados. Las políticas de pleno empleo de todas las experiencias socialistas, así sea recargando innecesariamente a veces las nóminas de algunas dependencias públicas, por lejos son siempre más humanas que los planteos capitalistas que consideran a los trabajadores solo "variables de ajuste". Si las tecnologías no sirven para beneficio de la humanidad, ¿para qué la queremos? ¿Quién debe dominar a quién?

3.    Tecnologías que no siendo prioritarias deben someterse a moratoria antes de haber logrado desarrollar las prioritarias

    Pueden tener algún interés para el avance científico, pero su desarrollo es irracional e inmoral por su elevado coste mientras no se resuelvan de forma estable problemas básicos de la humanidad como el hambre, las enfermedades de la pobreza (las diarreas, debido a la falta de agua potable, o las infecto-contagiosas, debido a las malas condiciones de vida), el problema habitacional, la educación básica para todas y todos. El esfuerzo investigador y los recursos deben utilizarse en la ciencia básica y en las investigaciones prioritarias, siempre en atención a las necesidades coyunturales de la sociedad de que se trate, y con perspectivas de mediano y largo plazo.

a) La estación espacial. Es imposible negar la importancia de cualquier investigación científica, en el campo que sea. Sería absurdo, reaccionario y primitivo desestimar cualquier nuevo conocimiento adquirido por la Humanidad. Pero en realidad, con apego a la situación actual de todo el mundo, es prematura e innecesaria toda la aventura espacial, incluyendo la exploración personal o robótica de la luna o Marte. Comparar las sumas invertidas en los viajes espaciales con las necesarias para evitar la muerte por hambre de millones de personas resulta inmoral y obsceno. Hoy día puede verse con más claridad –y además puede decirse abiertamente– que la carrera espacial de Estados Unidos y la Unión Soviética fue una arista más de la Guerra Fría, inconducente y sin relevancia positiva real para los pueblos del mundo. De hecho, la llegada de misiones tripuladas a la luna por parte del gobierno de Washington no aportó prácticamente nada en términos científicos, siendo solo espectáculos mediáticos destinados a tapar la boca a su contrincante socialista.

El "retorno" de la multimillonaria inversión, entendido en rigurosos términos económicos capitalistas incluso, la relación costo-beneficio de la empresa, no justifica la parafernalia de dinero gastada, pues no hay de momento una aplicación práctica de todo lo investigado en el espacio que se haya convertido en mercadería de consumo masivo.

b) La industria aeroespacial en su totalidad (lo llamado pretenciosamente "la conquista del espacio", "la nueva frontera", la "guerra de las galaxias") representa nuevos impactos sobre la biosfera por la extracción de los minerales escasos necesarios para las construcciones y las naves espaciales, guerras por intermediación para el control de la minería de materiales estratégicos, consumo de combustible, impacto sobre la atmósfera y la troposfera, dispersión de chatarra espacial, con el peligro que ésta representa en su posterior caída sobre la tierra, en ocasiones de combustible nuclear y otros materiales radiactivos. Lo inmoral, irresponsable e irracional de la aventura espacial culmina cuando ni siquiera se invocan los supuestos avances científicos, sino que ese daño y derroche se prepara con fines turísticos: se patenta la luna, se montan empresas de venta de parcelas, se reservan plazas para viajes regulares o para los proyectados hoteles espaciales. Todo ello sin que ningún organismo internacional declare la nulidad de esas patentes, de esas empresas, de los despachos de ingeniería y los técnicos que desarrollan y venden los proyectos, de las cantidades ya percibidas como reservas.

4)    Tecnologías que ya están suficientemente desarrolladas y no necesitan más investigación, al menos por ahora

    Si bien no se puede limitar el desarrollo de la investigación científica, se deben abrir cuestionamientos éticos sobre mucho de ella, tanto respecto a su implementación como del "avance" en sí mismo que representa como bien social. Hay tecnologías que ya han dado saltos fabulosos y, hoy por hoy, no necesitan seguir desarrollándose. Por ejemplo: la calidad de la reproducción de todos los actuales medios audiovisuales (cine, televisión, videojuegos, pantallas de computadoras y/o de teléfonos móviles). El punto alcanzado es definitivamente muy bueno y se torna innecesaria su evolución en estos momentos; si se lo hace, es solo en función de continuar generando mercancías para colmar políticas empresariales, pero tecnológicamente no hay nada que las justifique.

    Otro tanto pasa con la industria de los vehículos automotores; sabiendo que los motores de combustión interna son uno de los principales agentes causantes del efecto invernadero negativo, lo racional y éticamente correcto sería utilizar los nuevos avances tecnológicos en la producción de transportes públicos no contaminantes, buscando la paulatina eliminación del automóvil privado. Pero el hambre de ganancias de las gigantescas corporaciones fabricantes de vehículos, indisolublemente unidas a las grandes compañías petroleras, prefiere continuar con la producción irracional de autos particulares en vez de promover salidas viables con medios de movilidad públicos. La tecnología automotriz actual se sigue desarrollando solo por el afán de ventas, siendo que ya no sería necesario su avance sino, por el contrario, su reconversión hacia otro tipo de vehículos: no contaminantes y de uso masivo, eliminando el agresivo, en términos ecológicos, automóvil unipersonal o familiar.

5) Tecnologías intrínsecamente negativas

    Llegamos a un capítulo especial, aquél en el que sí, efectivamente, la forma misma de la tecnología conlleva una carga negativa, por su probada peligrosidad. Se han desarrollado tecnologías peligrosas sin respetar el más elemental "Principio de Precaución" a pesar de existir serios indicios e informes científicos señalando sus peligros, y se han aplicado masivamente después de que tales peligros se confirmaron, y además con mayor gravedad y rapidez de lo previsto.

a) Biotecnologías que ponen en peligro la conservación de la biosfera. Pueden incluirse aquí: la tecnología del ADN recombinante; todos los cultivos y liberaciones ambientales de transgénicos; los intentos de fabricar bacterias sintéticas, las bacterias alteradas por mutaciones inducidas para uso en la "guerra bacteriológica", entre otros avances tecnológicos.

b) Tecnologías bélicas, cuya única función es la destrucción y el asesinato masivo. En particular las minas antipersonales, o la utilización de "uranio empobrecido" para deshacerse de su peligro en algún "país empobrecido". Según las cifras del jefe de oncología del hospital local de Basora, en Irak, se ha producido un tremendo aumento de los casos de cáncer y tumores, que pasaron de 32 casos anuales en 1989 a más de 600 en el 2002, lo que se atribuye al bombardeo masivo con proyectiles de "uranio empobrecido". Sin embargo, un veterano estadounidense que actuó en esta la primera Guerra del Golfo afirma que se lanzó allí una bomba atómica, de menor potencia que la de Hiroshima (algo muy verosímil pues es una intención declarada del Pentágono la prueba de "pequeñas" bombas atómicas tácticas). En cualquier caso, la utilización masiva de proyectiles con uranio empobrecido por los Estados Unidos está sobradamente acreditada y confesada en los lugares en que ha intervenido, tanto en Irak como en Kosovo.

Algo sobre las ciencias sociales

Las ciencias sociales o humanas, contrarias a las llamadas ciencias exactas o "duras" (¿las ciencias sociales serán "blandas" entonces?) han sido y, seguramente, seguirán siendo dentro del esquema social dominante, el pariente pobre en el campo de los saberes científicos. Ello es así por un motivo básico: el ser humano concreto de carne y hueso, con todas sus determinaciones, sus pasiones, sus mezquindades y grandezas, está metido en el corazón mismo de las ciencias sociales, porque su objeto de estudio, el único objeto de estudio, es ese Ser Humano mismo. No hay posibilidad de "exactitud"… porque lo humano no es exacto. Pese al desarrollo de las ciencias sociales, quizá siguen sabiendo más de esta rara especie que somos… los poetas, los artistas, los filósofos… actividades todas que para la lógica del capital –lógica absolutamente dominante de nuestro mundo actual– no son precisamente las más redituables. En esta lógica, lo que se necesita son acciones concretas confiables, con resultados predecibles, seguras, que no se centren en el conflicto en tanto esencia de lo humano sino que trate de borrarlo del mapa. El materialismo histórico, la sociología crítica, el psicoanálisis, por mencionar algunas, no son las convidadas de honor para esta ideología.

La fórmula matemática, y su operatividad en la realidad concreta, no admiten mayores discusiones. 2 + 2 = 4, mil años atrás, en cualquier cultura y sin importar la naturaleza de los elementos sumados. 2 homosexuales, por ejemplo, o 2 explotadores + otros 2 elementos similares, abre la cuestión no sobre el resultado final de la ecuación sino sobre la naturaleza misma de los elementos sumados: ¿qué es un homosexual? ¿Un aristócrata varón (los varones plebeyos: no, y las aristócratas mujeres, tampoco, ¡sólo un aristócrata varón!) que podía darse el lujo de tener, junto a su hembra para la reproducción, un jovencito con el que mantener relaciones carnales? ¿Un pecador, para ciertas tradiciones ético-religiosas? ¿Alguien con una entidad psicopatológica, como establecía hasta hace algunas décadas la Psiquiatría? ¿Una opción sexual? ¿Una "degeneración" de la especie? ¿Un vicio? Definitivamente, ahí el problema radica en la naturaleza de lo que está en juego, porque nos convoca como seres situados ideológica, política, socialmente a todos y cada uno de nosotros, en cuanto todos tenemos prejuicios y mitos en torno a estos temas, nos tocan, nos conmueven. Tener un hijo homosexual, por ejemplo, impone una toma de posición como no se da con la descomposición de luz blanca al atravesar un prisma, la composición química del coltán que se encuentra en el chip de la computadora o el teléfono inteligente con el que se está leyendo este texto ahora o la velocidad que debe desarrollar un vehículo espacial para escapar de la atracción terrestre.

¡Y ni qué decir si nos remitimos al ejemplo del explotador! Según quién responda, la respuesta será absolutamente antitética, proviniendo, por ejemplo, del banquero o el empresario, o del trabajador asalariado, del macho golpeador o de la mujer golpeada, del blanco europeo o del negro africano. La "exactitud" puede estar en el orden atómico, en las interacciones químicas, en el movimiento de las estrellas, pero no en el deseo humano, o en su ejercicio del poder. ¿Qué "exactitud" puede explicar el racismo, o la transgresión? ¿Por qué existe el incesto, o la sed de lucro de quien es propietario del capital? Ello implica otras categorías, siempre más complejas, o complejas de un modo distinto (¿más incómodas tal vez?) que las complejidades del mundo no-humano.

Muy buena parte de las ciencias sociales contemporáneas (cierta sociología, psicología de la propaganda o industrial, cierta antropología o cierta semiótica, etc.) abiertamente dejaron de ser ciencias de investigación para transformarse en tecnologías aplicadas a proyectos políticos. Proyectos que no están al servicio de las grandes mayorías sino, por el contrario, a su sujeción, a su control. Es lo que suele llamarse "ingeniería humana": es decir, una tecnología destinada a manipular, engañar, mentir, borrar el conflicto intrínseco a lo humano para presentar una realidad engañosa, siempre con final feliz, justificando la explotación de unos contra otros, tratando a los seres humanos con la noción de "objeto", tal como sucede en las ciencias exactas. Puede inscribirse ahí muy buena parte de la cuantiosa producción audiovisual actual, que cada vez tiene un papel más preponderante en la marcha de la aldea-global que hemos pasado a ser (lo que algunos llaman "Guerra de cuarta generación"). Pongamos este ejemplo bastante elocuente: piense el lector por qué en el logo distintivo de las marcas más famosas mundialmente se repiten siempre los colores amarillo, rojo y blanco. ¿Es eso un saber científico o una tecnología derivada de la Psicología de la percepción aplicada al mercadeo?

Estas pretendidas ciencias (¿son ciencias o son técnicas de control social? Y ahí puede caer un amplio abanico de acciones, desde la Psicología positiva del "usted puede" y del reforzamiento yoico hasta las más agresivas técnicas de marketing) son tecnologías funcionales al sistema de explotación. En ese sentido puede decirse que son, igual que las mencionadas más arriba: tecnologías "intrínsecamente negativas".

III

    La investigación científico-técnica es siempre una buena noticia para la humanidad. La promoción de nuevos saberes y la invención de nuevas tecnologías abren perspectivas positivas, por lo que siempre es deseable su promoción. Si alguno de esos descubrimientos se muestra inoportuno, inconveniente o dudoso en cuanto a su beneficio colectivo, el problema no está en la producción misma de los nuevos conocimientos sino en su posterior aplicación. Por eso el objetivo final de toda crítica no debe ser la tecnología propiamente dicha, o los conceptos científicos de que se nutre, sino el sistema de relaciones sociales en que se desenvuelven. El poder no está en los instrumentos mismos, en las herramientas de que nos valemos para la vida, no importando su magnitud o complejidad: ha estado y seguirá estando en las relaciones que establecemos los seres humanos entre sí. La lucha por un mundo de mayor justicia, por tanto, no es una cuestión de tecnologías. Es una cuestión política.

mmcolussi@gmai.com,
https://www.facebook.com/marcelo.colussi.33

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viernes, 15 de mayo de 2015

Conoce el documento clave que demuestra que Bin Laden falleció en 2001

"Es muy posible que en algún momento convenga al Gobierno norteamericano y a la CIA dar a Bin Laden por muerto, y buscar otro pretexto para las guerras y las luchas contra el terrorismo, dado que con el tiempo, el affaire Bin Laden, puede terminar en un escándalo de proporciones incalculables, si no se lo “entierra adecuadamente”. Walter Graziano.

Recientemente, el investigador estadounidense Seymour Hersh, puso seriamente en duda la versión de la Casa Blanca sobre la muerte de Osama Bin Laden. Según esta, el hombre que se convirtiera en el terrorista más buscado del mundo después de que fuera señalado por el atentado contra las torres gemelas y el Pentágono, el 11 de septiembre de 2001, fue localizado en una zona de Pakistán y posteriormente aniquilado en una operación especial en la que se realizó un certero bombardeo con drones.

En artículo anterior, defendí la tesis de que el famoso personaje de turbante y larga barba, falleció pocos meses después del atentado de septiembre, apoyado en las informaciones que con sustento ofrece Walter Graziano en su libro Nadie vio Matrix (2007). Y como el tema está lejos de agotarse y amenaza con convertirse en un escándalo o, al menos, en uno de los temas centrales de la venidera campaña electoral en Estados Unidos, a continuación presento el párrafo del testamento que Bin Laden dejara ante su inminente muerte, y que el autor citado reproduce en su obra.

También, es bueno destacar este caso como un ejemplo más de las operaciones de invención-falsificación de la historia que los potentados del mundo y sus innumerables brazos mediáticos crean en función de sus interéses geoestratégicos.

Fue en diciembre de 2002, cuando la cadena CNN informó que la revista árabe Al Majalla, con sede en Londres, había publicado el testamento de Osaba Bin Laden, el cual estaba fechado el 14 de diciembre de 2001. Para Graziano, el texto es significativo y no da razones para pensar que sea falso, sobre todo por el hecho de aconsejar detener la lucha contra los judíos y por expresar de forma clara, su consciencia del grado de infiltración a que había llegado la organización. Hoy, a 14 años del testamento, a 8 del libro del autor, y a cuatro de la versión de Washington sobre la muerte de Bin Laden, cabe preguntarse: ¿El surgimiento del Estado Islámico invalida o convalida la tesis?

Acá, el párrafo del testamento de Bin Laden:

“Entre los talibanes, solo muy pocos se mantuvieron y lucharon. El resto o bien se rindió o bien huyó… Mi último consejo a los Mujahidines de cualquier lugar: tomen un respiro y frenen por un tiempo la lucha contra los judíos y los cruzados, dediquen sus esfuerzos a purificar sus grupos de los agentes, de los cobardes y de los impostores que dicen ser sus maestros entre ustedes. A mis hijos, este es el consejo más precioso que les puedo dar: Quiero que se alejen de Al Qaeda, no sigan su camino y busquen un nuevo liderazgo…”

Amaury González V.

Referencia: 
Graziano, Walter (2007). Nadie vio Matrix. Grupo Editorial Planeta. Buenos Aires, Argentina

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jueves, 14 de mayo de 2015

Bin Laden no está muerto, está con Hitler en Argentina

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Cualquiera que lea el titulo de este artículo podrá pensar que el autor no hace un mal uso del llamado “punch”, y que por tanto sabe cómo llamar la atención de los lectores con una frase que bien podría darle nombre a cualquier documental de ficción. Sin embargo, en este caso cabe recordar que muchas veces la realidad puede ― ¿suele?― superar a la ficción, o que ésta puede quedarse corta ante ciertos hechos que ocurren fuera de la gran pantalla.

Hace pocos días, algunas investigaciones serias apuntaron a que el máximo y funesto líder nazi, Adolfo Hitler, no se habría suicidado en su búnker en Berlín mientras el heroico ejército rojo sitiaba la ciudad, y después de casarse con Eva Braun, sino que el nazi habría huido hacia un lugar secreto en la provincia de Misiones, en Argentina, junto a otros altos jerarcas del nacionalsocialismo alemán, que tras un organizado plan se refugiaron en varios países de América Latina. A las primeras de cambio, la versión pareciera jalada por los pelos, mera propaganda distractora, pero solo porque contradice a la versión oficial de su muerte harto difundida por los historiadores “oficiales” y la industria cultural.

Y este es el punto, lo que conocemos sobre algunos hechos que hicieron historia, muchas veces son las versiones que sobre ellos han creado y difundido los potentados del mundo, los triunfadores de las grandes contiendas.

Algo similar ocurre con Osama Bin Laden, quien después de haber sido señalado por Estados Unidos como la cabeza detrás de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en New York, se convirtió en el terrorista más buscado y peligroso del mundo. La versión oficial sobre la muerte de Bin Laden, difundida por Estados Unidos y sus aliados, nos cuenta que el tenebroso terrorista fue localizado en una región de Pakistán, después de que algunos aliados se dejaran sobornar y delataran su posición exacta. Lo demás, es digno de cualquier película de acción hollywoodense: una operación especial, acciones espectaculares de grupos altamente entrenados, despliegue tecnológico con drones incluidos, bombardeos certeros y muerte.

Como muchas noticias que hemos recibido sobre muchos eventos mundiales importantes, la muerte de Bin Laden en ese bombardeo empezó a generar todo tipo de suspicacias, más aún cuando el hecho tiene lugar en pleno año electoral en Estados Unidos, en un contexto en el que las encuestas no estaban favoreciendo mucho a Barack Obama, quien iba por la reelección. Ahora, cuatro años después de la operación en la que supuestamente resultó muerto el terrorista, el periodista e investigador estadounidense, el premio Pulitzer Seymour Hersh, ha puesto en duda públicamente la versión “oficial” sobre la muerte del árabe.

Haciendo uso de un elemental sentido común, Hersh dice que “Lo que relata Washington es que Bin Laden, el enemigo número uno de la historia americana y el más buscado por todos, decide que el lugar más seguro para él sería en mitad de Pakistán, un país con el que Estados Unidos tiene una relación estupenda, y cerca de la sede central de la mayor unidad del ejército, lo cual no tiene sentido”. No es casual que las declaraciones del investigador hayan sido emitidas cuatro años después de difundida la versión oficial, es decir, después de transcurrido el período presidencial Obama, entrando Estados Unidos en un nuevo periodo electoral. Sin embargo, la historia real de la muerte de Bin Laden, a quien “mantuvieron vivo” convenientemente por varios años, surgió en los primeros meses posteriores al atentado contra las torres gemelas, en septiembre de 2001. Veamos.

Recuerda el investigador argentino Walter Graziano en sus libros Hitler ganó la guerra y Nadie vio Matrix, que Bin Laden tenía tiempo padeciendo de una afección renal por la cual tuvo que ser atendido en Dubai, en un hospital estadounidense, en julio de 2001, a escasos dos meses de los atentados contra New York y Washington. Cuenta Graziano, que un Bin Laden convaleciente se reunió allí con el jefe de la CIA en la región, otro agente de la agencia y el príncipe Turki, quien era el jefe de la inteligencia saudí al momento de los atentados del 11S. En esa reunión, los agentes constataron el delicado estado de salud de Bin Laden, pronosticaron un inminente desenlace fatal en el corto plazo y, lo más importante, proyectaron escogerlo como el chivo expiatorio ideal, dado que después de muerto este no podría defenderse, por más dinero que tuviera.

En segundo lugar, tanto la CIA como el propio presidente pakistaní, Parvez Musharraf, estaban al tanto de que después de su salida del centro de salud de Dubai, Bin Laden llevó consigo a Afganistán dos costosos aparatos para realizar diálisis. Posteriormente, cuando EEUU invade Afganistán, CNN entrevistó a uno de los médicos militares que participó en la acción, y su testimonio no parece dar lugar a dudas: era sumamente improbable que Bin Laden estuviera vivo, dado que la diálisis es un tratamiento para enfermos renales terminales, que necesita además de agua esterilizada, electricidad y doctores especializados. El mismo médico, señaló que su delicado estado de salud puede verse claramente en un video ―verificado auténtico― del 13 de diciembre de 2001, en el que se lo puede ver demacrado, ojeroso, bastante delgado y con el brazo izquierdo como paralizado. Esta última, constituye una señal clara de los efectos secundarios de la enfermedad en su estado avanzado.

Los datos e informaciones que aparecieron por esos días sobre Bin Laden, pero que no fueron suficientemente difundidas desde entonces, dan cuenta de que el personaje falleció y que luego fue convenientemente “resucitado”. Ahora, el 26 de diciembre de 2001, el diario egipcio Al-Wafd reprodujo una nota necrológica que había sido publicada en el diario pakistaní The observer. La nota, hablaba de la muerte pacífica de Bin Laden por complicaciones pulmonares derivadas de su enfermedad.

Ahora bien, ¿Cómo es eso que Bin Laden estaba en 2011 en Pakistán y que fue emboscado por un conjunto de drones justicieros? Una historia tan creíble como la imagen de Adolfo y Osama bebiendo un mate en una fortaleza perdida en la selva de Argentina.

Amaury González V.

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lunes, 11 de mayo de 2015

Nicmer Evans: 30 mil Bs al mes, el “nuevorriquismo” y la Auditoría que necesitamos ya

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Viendo algunas imágenes de las redes sociales en Twitter, Instagram y Facebook sobre la vida de algunos políticos y funcionarios tanto del gobierno como de la oposición, que hasta hace poco no tenían ni casa propia o vivían en sitios muy modestos y ahora poseen viviendas con inmensos jardines, vitrinas con una colección de copas de cristal, cocinas con tope de mármol, recuerdo mi participación en un programa de Unión Radio el pasado martes donde un operador del Status Quo me recriminaba públicamente que la propuesta de Auditoria Pública Ciudadana que Marea Socialista levanta como bandera y que pronto tendrá una plataforma de acción concreta, era “una propuesta inútil porque el venezolano común no estaba pendiente de la corrupción” ni de quien se ha llevado nuestras divisas, sino de que le resuelvan sus problemas concretos cotidianos. En virtud, de esas palabras he pensado que hay algunos elementos claves a reflexionar ante la mediocridad de algunos que ostentan o pretenden ostentar el poder.

Desconozco de manera detallada cuanto puede estar ganando el funcionario público que más remuneración percibe en la administración pública actualmente, pero estoy seguro que hoy con un sueldo 30 mil bolívares mensuales nadie puede pagar un alquiler de un inmueble en una zona clase media o acceder a un crédito para comprar una vivienda que está por encima de los 20 millones bolívares en el mejor de los casos. Por el contrario, puedo afirmar que durante el período del Presidente Chávez esto si fue posible.

Incluso, suponiendo que ese funcionario público o político ya tiene resuelto el asunto de la vivienda, con 30 mil bolívares mensuales, contando con que un mercado mensual para 5 personas promedio, echando mano de comprar algunos productos en las redes de distribución del Estado cuando hay, no es menos de 8 mil bolívares mensuales más gastos de servicios para toda la familia de este “funcionario”, que incluye telefonía celular, cable, luz, teléfono, internet, estacionamiento, condominio, seguro del carro, seguro familiar, etc. que puede estar alrededor delos 10 mil bolívares(siendo austero), y si a esto le incluimos gastos por concepto de medicamentos e insumos personales promedio que puede estar alrededor de los 5 mil bolívares mensuales, sin contar que generalmente este funcionario tiene a sus hijos en “buenos” colegios, supongamos que sólo tiene uno y que paga 6 mil bolívares mensuales, y no contemos los gastos escolares adicionales queconlleva este tipo de colegios, ya con eso, sin cenas, contingencias, ropa, recreación, etc., los 30 mil bolívares se esfumaron.

Lo que también sabemos es que un funcionario que tenga una buena remuneración en la administración pública, en su núcleo familiar tendrá a su pareja o alguien de la familia que tenga un sueldo menor que pueda complementar los gastos del núcleo familiar, pero incluso, siendo esto así, por la modesta cuenta que acabo de sacar sin pretender tener rigurosidad científica, simplemente no alcanza para una familia promedio tener un ingreso de 45 mil Bs cuando un pantalón vale lo que corresponde a un sueldo mínimo y una camisa,medio sueldo mínimo.Todo esto indica que hoy en día, son muchos los venezolanos que están haciendo mercado con la tarjeta de crédito.

También es cierto que el venezolano siempre genera vías para “resolver” la quincena, vende, compra, “mata tigres”, etc., pero incluso así, ¿Quién puede hoy viajar todos los fines de semana para Aruba o Curazao por decir lo más cerca?, ¿Quién puede compran un vehículo último modelo de contando?, ¿Quién puede ostentar ropa de marca y renovar repertorio todos los meses?, ¿Quién puede pagar un restaurant dos o tres veces por semana y tomar vino o güisky tres o cuatro veces al mes en una tasca?, ¿Quién puede comprar y mantener “un piso” en Madrid?, por decir lo menos que uno escucha con alguna regularidad en entornos allegados a altos funcionarios y políticos.

Pueden existir casos de casos, una herencia, una venta de algún bien, un negocio montado con esfuerzo y que rinde frutos, es absolutamente válido que sea una fuente de ingreso respetable para algún político o algún funcionario circunstancial, que no vive de su salario, pero ese “nuevorriquismo” que se muestra y que cuando Chávez por lo menos se agradecía el disimulo de algunos, pero que hoy por el contrario se exhibe como parte de las cosas que acompañan el ejercicio de “la alta política”, el exceso y el hedonismo que acompaña la poca discreción de algunos, definitivamente ofende al pueblo que vive de su salario y los pone en esos cargos.

Pero lo peor es que un ser funcional a todo ese aparataje afirme que al pueblo no le importa quién ha abusado de su confianza, quién ha defraudado y estafado a la nación. Pensar que el pueblo es pendejo y que no pasará factura es ignorar porqué los adecos son lo que son hoy, un alma en pena de la política, de espaldas al clamor popular, y pensar que esto podrá durar mucho más sin ser corregido es desconocer porqué Chávez insurge en el espectro político venezolano.

El que quiera hacer política que haga públicas sus cuentas, que no busque privilegios, que viva de su salario, de su trabajo, y que esté dispuesto a ser auditado.

Hoy una Auditoría Pública Ciudadana es totalmente viable, y trae como beneficio a nuestra realidad concreta y vida cotidiana la posibilidad de superar la impunidad ante la corrupción, que pueda ser incautados bienes mal habidos y repatriado algún porcentaje de las divisas fugadas, con lo cual podremos financias parte de las importaciones que hoy hacen falta para que no exista escasez, pero además podrán servir para generar inversión en sectores productivos hoy paralizados que nos garanticen abastecimiento y soberanía.

La Auditoría Pública Ciudadana servirá para que quien pretenda volvernos a robar sepa que si lo hace tendrá que pasar por la justicia popular, y que el pueblo no perdona. Y aunque sabemos que la Auditoría Pública Ciudadana por sí sola no resuelve todos los problemas, lo que si estamos seguros es que ante tanta inacción, este es el mejor inicio para hacer algo por nuestro país.

Nicmer N. Evans
@NicmerEvans
nicmerevans@gmail.com

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domingo, 3 de mayo de 2015

Amaury González: 8 beneficios impensados de la guerra económica

La guerra económica que algunos sectores políticos y económicos nacionales e internacionales comenzaron desde los últimos días del Gobierno de Hugo Chávez, aunado a las deficiencias en el seguimiento y control estatal en la asignación de divisas, además la caída de los precios del petróleo, han generado una situación compleja que por momentos se ha tornado difícil y calamitosa y eso es innegable.

Sin embargo, la situación de desbarajuste o reacomodo económico ha traído consecuencias que comienzan a generar ciertos aprendizajes que bien pudieran considerarse “beneficios” de esta guerra económica. Veamos.

1- Los altos precios de muchos productos, el ajuste de precios en algunos servicios y la situación económica en general, tienden a generar la tendencia a usar los recursos de manera más racional, es decir, se fortalece la consciencia del ahorro.

2- La guerra económica permite entender que el Estado, incluso gestionado por fuerzas patriotas o revolucionarias, no es el único factor de poder en las sociedades.

3- Dada la situación de especulación y desabastecimiento, por consciencia o por necesidad, se tiende a frenar el consumismo, particularmente de bienes superfluos, exquisitos o lujosos.

4- Queda en evidencia lo frágil y parasitaria que puede ser una economía rentista, dependiente de los precios del petróleo y de cierto sector comercial importador.

5- Frente a la necesidad de producir, se potencia la creatividad y el espíritu emprendedor.

6- Al hacerse patente la necesidad de producir, se promueve la sustitución de importaciones, se trabaja en la industrialización del país.

7- Como corolario, se crean las condiciones para que crezca, se diversifique y fortalezca el sector productivo nacional.

8- Nunca como ahora, la nación venezolana está consciente de que una parte importante de la crisis económica que vive la nación se debe a las mafias del contrabando de extracción. De acuerdo a los cálculos del Gobierno, Venezuela alimenta a tres países.

9- En términos generales, queda de nuevo demostrado que no hay nada más político que la economía, y que su mayor o menor salud siempre depende de decisiones políticas que se toman desde el Estado, pero también desde otras organizaciones y factores de poder.

@MauroGonzag

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sábado, 2 de mayo de 2015

Juan Carlos Monedero: para mi amigo Pablo tras mi salida de la dirección de Podemos

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Cuando fundamos Podemos, tres convicciones nos acompañaban que hoy, después de presentarle a Pablo mi dimisión de los cargos de dirección del partido, siguen intactas. No se nos han movido porque nos nacieron de muy adentro. Siguen firmes porque las cuidamos durante mucho tiempo, atendiendo a todos sus rincones, a sus promesas y también a sus riesgos. Son parte de nosotros porque, además de pensarlas, las sentimos, durante muchas noches, después de hacer La Tuerka, al salir de dar clase en nuestra Universidad, conversando con hermanos de aquí y de allá, compartiendo tranquilidad en medio de pinares. Esas tres convicciones nos siguen orientando: la necesidad de decirle a los responsables de vaciar nuestra democracia que podían vencer, pero que no nos estaban convenciendo; la necesidad de construir un relato que terminara con la resignación a la que se invitaba a nuestro país; y la convicción de que para cambiar nuestra democracia teníamos que recuperar, junto a la inteligencia, la emoción, que teníamos que hablar con la misma voz con la que hablábamos todos los días, que teníamos que reinventar nuestras tradiciones para que todo el esfuerzo de nuestros mayores no se echara a perder.

Teníamos a nuestro favor el motín de Esquilache que supuso el 15M. Vimos que ese era el punto de inflexión y siempre lo respetamos. Se trataba de convertir esa indignación social en indignación política. Lograr que el miedo cambiara de bando para que los sinvergüenzas a los que se les llenaba la boca de España y tenían el dinero en Suiza pagaran por todos sus desmanes. Contábamos con la grandeza de un tipo auténtico, con coleta, voz trenzada con el timbre de la gente de abajo y, sobre todo, con muchas ideas. Cuando Pablo me dijo: “¿nos lanzamos?”- le contesté: “contigo, Pablo, me lanzo”.

Hoy he dejado los cargos de dirección de Podemos con una sola intención: empujar con mucha más fuerza este proyecto. Sin los frenos de los órganos colegiados; sin las penurias de las organizaciones (también, y eso me lo pierdo, sin sus grandezas); sin el dogal de las urgencias electorales. Sin la ponzoña de los medios ni sus enredos que envilecen. Recupero una voz que sólo me representa a mí mismo. Que no compromete sino a quien esté de acuerdo con mis errores y con mis aciertos, y que le quita a los que viven del infundio la posibilidad de achacar a nadie que no sea yo mismo mis opiniones.

Voy a volver a recuperar mis cenas con Pablo para hablar de otras cosas que no sean las exigencias de la burocracia. Lejos de las intrigas de los medios. Pablo volverá a reventarme algún capítulo de Juego de tronos que aún no habré visto y yo le voy a decir que cómo es posible que aún no haya visto la versión inglesa de House of Cards. Vamos a compartir el último libro que publique nuestro amigo Ramón Akal, va a hablarme de Perry Anderson, yo le insistiré con Boaventura de Sousa Santos. Vamos a reirnos, como hemos hecho siempre. Incluso hoy mismo que los dos estábamos rondando la tristeza por culpa de un mundo al que le falta empatía. Vamos a volver a ser los confidentes de ese otro mundo posible por el que vamos a seguir peleando. Los mercenarios querrán contar de una manera fea lo que no pueden entender. Hace mucho tiempo que renunciaron a vivir. Pablo es, además de una parte hermosísima de mi biografía, el secretario general del partido con el que voy a seguir luchando. Sabíamos que esto iba a ser difícil, que teníamos que enfrentar muchas mentiras, que el poder nunca iba a permitir sin recurrir a mil tretas que les sacáramos del Gobierno.

En política, nunca he sentido tanta seguridad como cuando él está cerca, cuidando siempre a todos los que estamos en esta pelea. Quien no entienda esto no entenderá por qué Pablo Iglesias tiene el mandato de gobernar nuestro país. Hoy mismo seguimos en esta pelea. Pablo como secretario general en la Mesa Ejecutiva de Podemos. Yo, igualmente en Podemos pero en una nueva tarea. Pero no menos comprometido. Algo de mala conciencia me acompaña por no estar al lado de Pablo en un sitio tan ingrato como es la direccion de un partido. Me comprometo a trabajar el doble desde mi nuevo espacio. Y que ladren los que han perdido la capacidad de entender lo que significa la amistad. Seguimos creyendo, eso significa Podemos, que sin amor no se puede hacer política.

Este Primero de Mayo, como tantos años, vamos a brindar Pablo, tú y yo, con y por los trabajadores. Es un orgullo ser tu amigo. Gracias por todo lo que estás haciendo. Y por no dejarte vencer por tantas mentiras.

Aporrea

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lunes, 27 de abril de 2015

Kenny García Ortega: ¿Y las captahuellas?

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Columna Revolucionando ando

La instrucción girada por nuestro Presidente, Nicolás Maduro, en cuanto a la colocación de captahuellas para evitar el acaparamiento doméstico y el bachaqueo se quedó más como una medida con mucho revuelo mediático que favoreció a la oposición antes que en una acción rápidamente articulada. A pesar de que considero que esa táctica corregiría muy poco las distorsiones presentes en las cadenas de comercialización del país, en algo podía haber colaborado para limitar el consumo desmedido incentivado por rumores y corrientes mediáticas perversas.

El hecho es que hoy ni siquiera el 3% de los expendios de alimentos en todo el país poseen captahuellas. Recuerdo que el comandante obrero Maduro, increpó durante la presentación de su memoria y cuenta del 2014 darle celeridad a esta directriz. Ya van más de 8 meses desde que se anunció esta medida y nada se ha hecho, cuando técnicamente es algo que puede estar funcionando en menos de 2 meses. Las pocas captahuellas que hay, en establecimientos gubernamentales, no están interconectadas lo que posibilita que un bachaquero compre en el mismo día, el mismo producto, en diferentes establecimientos PDVAL, Mercal, Bicentenario, etc. De resto, nada de captahuellas.

El Estado Burgués tiene al toro agarrado por los cachos y favorece a la guerra económica en detrimento de la Revolución. Se implementan ahora restricciones por número de cédula afectando a los consumidores, cuando el problema son los fabricantes, importadores, distribuidores, proveedores y comercializadores. De igual forma cuando usted va a comprar el día que le toca, no consigue los productos que necesita.

Hablan de darle potestad al Poder Popular para que combata la Guerra Económica pero su incidencia en la dinámica económica parece cosmética. ¿Por qué el Poder Popular no puede ingresar a Cencoex a revisar las cuentas de a quién se le aprueban millones de dólares y por qué concepto? ¿Por qué no dejan que el Poder Popular ingrese a las aduanas y puertos donde las mafias de importación han permitido las estafas más grandes que se le hayan hecho a la Patria de Bolívar?

Las medidas que se implementan son de carácter reformista. Los problemas siguen sin resolverse y los causantes de los problemas siguen actuando a sus anchas. Dentro del Estado hay muchos intereses saboteando para que no se pueda derrotar la guerra económica. Quinta columnas activados a cabalidad, ¿y las captahuellas?

@CyberRevol
www.revolucionandoando.com

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domingo, 8 de marzo de 2015

Amaury González: la izquierda y la derecha frente a la guerra económica

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Dice Oscar Wilde que el socialismo es el aguafiestas de la orgía capitalista, en una frase que plantea el juego entre capitalismo y socialismo. Si esta frase la empleamos para plantear la pugna entre la izquierda y la derecha política, nos daríamos cuenta que la izquierda es algo así como la consciencia de la derecha, la voz ética que le habla al oído a una dama pretensiosa llamada modernidad, de cuyo cuerpo hace feliz parte, y que le dice que se comporte.

Estos planteamientos, por supuesto lejos de las jaulas conceptuales académicas, los hago a propósito de una coyuntura en la que el pragmatismo, las conspiraciones y la necesidad de superar el rentismo petrolero y todas sus consecuencias culturales, vienen evidenciando situaciones y problemas estructurales, las cuales deben superarse más allá de discursos y doctrinas políticas y económicas.

También, estas palabras fueron motivadas por un artículo de Sergio Rodríguez Gelfenstein que publicamos en poderenlared.com el pasado 2 de marzo, intitulado “¿Cómo es posible que??”, que nos parece coincide con algunas ideas y reflexiones que he puesto sobre la mesa en anteriores oportunidades. El autor del grupo Barómetro Internacional, inicia su texto contando la visita que hiciera a un familiar en el estado Yaracuy, con el que sostuvo una conversación sobre la actualidad política y económica del país.

De dicho artículo, vamos a destacar tres elementos a nuestro parecer fundamentales, como parte de una serie de reflexiones que volveremos a traer a la discusión sobre lo que ya podríamos denominar “el problema contemporáneo de la izquierda” o, los problemas de la “izquierda contemporánea”, en un contexto donde las cuestiones de naturaleza económica y geopolítica son las que parecen estar marcando la pauta en los destinos de los pueblos del mundo, por encima de teorías, doctrinas y corrientes, y en un contexto de renacimiento de la filosofía política, que no ciencia política.

Dice Gelfenstein, que las inquietudes que ha recogido en diversas conversaciones e intercambios personales o a través de la red, lo condujeron a pensar que “efectivamente estamos ante una extraña situación producida cuando un pueblo que ha elevado sus niveles de entendimiento y su capacidad de análisis político, no encuentra explicaciones ante determinados hechos que ocurren”. Sobre esto, tendríamos que preguntarnos ¿Hasta qué punto puede ser efectiva la capacidad de análisis político frente a una situación económica levantada sobre condicionamientos históricos y factores culturales funcionales a la guerra económica? Primer elemento.

Mucho más adelante, en un texto que reflexiona muy acertadamente sobre la concepción del Estado en autores como Marx y Weber, Gelfenstein habla del nivel de perfeccionamiento que ha alcanzado la democracia representativa de la mano del capitalismo, reflexión que lo lleva a una conclusión que expresa el real carácter de la lucha que plantea la Revolución bolivariana:

“No se trata de la clase obrera asaltando el poder como lo presagió Marx o Lenin. Se trata, solamente de establecer, en el marco del capitalismo, nuevas reglas de juego, que al menos protejan a nuestros países de la expoliación imperial y la aplicación de medidas neoliberales”.

Porque, como nos preguntamos hace tiempo en un ensayo sobre el tema ¿Se trata de un problema de clases o de un problema nacional? Es decir, ¿Es de clases el peo o estamos frente a una situación de Patria Vs. Neocolonia? ¿Si existen ambos antagonismos, hay uno más importante que otro? Son preguntas que debemos responder y que están en la base de los disensos que pueden existir entre las fuerzas de izquierda, progresistas o patriotas agrupadas, por ejemplo, en el Gran Polo Patriótico.

Finalmente, el autor alude una realidad elemental, y talvez por eso desestimada, que destaca la existencia de los famosos “poderes fácticos” presentes en toda sociedad:

“Vale decir, que el gobierno es sólo una parte del poder y que asumir el gobierno solo sirve, ―si se trabaja en pro de ello― para crear mejores condiciones para que el pueblo pueda acceder al poder. Este proceso no está exento de contradicciones, porque como se ha dicho antes, confluyen múltiples intereses que pueden acelerarlo o frenarlo”.

Ya está. En las sociedades capitalistas contemporáneas, en las sociedades de clases, diversas, histórica y estructuralmente heterogéneas, una organización política al frente del Estado no es el único factor de poder en esa sociedad. Tenemos entonces, algunas reflexiones que nos permitirían comprender algunas cosas que pueden causar perplejidad, y que genera preguntas, tanto en la izquierda como en la derecha, del tipo  ¿Cómo es posible que…?

El Estado, al frente del cual está Nicolás Maduro, es un factor de poder, la organización política por excelencia que concentra el poder político. Este factor de poder va en una dirección. De otro lado, los poderes fácticos, el económico (Burguesía comercial, financiera, factores externos, cultural-ideológico), van o parecen ir en otra dirección. Resultado: guerra, y no solo económica.

El debate implícito, por ahora, va en la dirección de superar los viejos espectros políticos, y pensar en un nuevo esquema ―de ser necesario un esquema― que vaya más allá de las izquierdas y las derechas, en un contexto donde se han aprendido algunas lecciones en materia de humanidad y justicia social en el contexto del capitalismo rentista venezolano.

Así, el socialismo bolivariano debe ser algo así como el aguafiestas de la orgía rentista, y la consciencia lúcida de las limitaciones de la izquierda y la derecha tradicional.

@maurogonzag / Poderenlared.com

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martes, 3 de marzo de 2015

Leopoldo Puchi: la situación de la lucha por el poder en Venezuela

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¿En qué situación está la lucha por el poder en Venezuela? Los hechos más recientes muestran que el sector de la oposición que es partidario de deponer por la fuerza al Presidente ha instrumento planes para alcanzar su objetivo y ha contado para ese fin con un importante paraguas internacional. Por su parte, el Gobierno ha reaccionado haciendo denuncias, ha reprimido a los oficiales de la FANB involucrados y ha encarcelado a civiles, pero no ha documentado con precisión lo ocurrido ni las responsabilidades.

No todos en la oposición están de acuerdo con esa estrategia de derrocamiento, ni siquiera todos los que hablan de “transición”. Pero un núcleo muy importante sí está convencido. No se cruza de brazos. Considera que son acciones justificadas y que están dadas las condiciones, en virtud de la situación económica, el malestar por las colas y la inflación y la disminución del respaldo a Nicolás Maduro que reflejan las encuestas.

Los factores de la oposición que no son partidarios de derrocar a Maduro han adoptado en privado una posición crítica de aquellos que promueven acciones prácticas para alcanzar su objetivo. Pero han tomado la decisión de no pronunciarse en público en estos términos, porque pudiera perjudicar la unidad en función de las elecciones parlamentarias. Por ello niegan que hayan tenido lugar acciones para concretar la estrategia diseñada.

La tensión que generan todas estas acciones y reacciones profundizan la incertidumbre. Es necesario pasar al diálogo y al entendimiento, cuyo piso mínimo es, de una parte, la liberación de los detenidos, y, al mismo tiempo, el compromiso del sector radical de la oposición de no continuar con la estrategia del derrocamiento. Por supuesto, unos invocarán el peligro de la impunidad y otros el derecho a la disidencia. No es sencillo, es complicado, pero así han sido siempre los procesos de pacificación.

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