1.- Nunca un país había sido objeto de tanta injerencia externa, de tanto acoso, de tanto manoseo -para ponerlo en lenguaje popular- como Venezuela. Hay una sincronizada actividad de medios de comunicación, analistas políticos y económicos, expresidentes, exjefes de gobierno, parlamentarios, ONG, burócratas internacionales, y, por supuesto, redes sociales que, permanentemente, sólo se ocupan de lo que sucede o no sucede en el país. Que están pendientes de recabar información, no importa la fuente ni la veracidad, para divulgarla de inmediato. Con una premura que relega a cualquier otra noticia, así ésta tenga más actualidad e importancia. Lo que cuenta es que el tejido de infamias, la cayapa canalla, o la escoria, se dejen sentir dentro y fuera del país para socavarlo.
2.- ¿A qué obedece el fenómeno? ¿Qué lo motoriza? Hay muchos problemas en áreas y países que, si a ver vamos, tienen más importancia que Venezuela. Donde sistemáticamente se violan los derechos humanos y hay altísimos niveles de corrupción. Donde la institucionalidad es precaria -o no existe-. Donde las elecciones son una farsa. Donde se impone, por sobre la voluntad popular, el dominio de poderosos grupos económicos. Países controlados por el narcotráfico y conectados al terrorismo. Todo lo cual es una realidad que afecta las relaciones internacionales. Sin que los que se atribuyen el derecho a juzgar y decidir acerca de quiénes son demócratas y quiénes no; quiénes respetan o violan los derechos humanos; quiénes auspician o protegen la corrupción y a los corruptos, se pronuncien. Por el contrario, se solidarizan o guardan silencio.
3.- No pretendo asumir el rol de aquellos que critico, pero es insólito que mientras en México se violan, masivamente, los derechos de la población; se asesinan a diario estudiantes y periodistas, y donde la corrupción domina a las instituciones, el silencio de la comunidad internacional sea total. En cambio, sobre Venezuela se abate una virulenta campaña de descrédito basada en hechos inexistentes, en grotescas exageraciones, en cloacales especulaciones mediáticas. Y, ¿qué no decir de la situación de los derechos humanos y la corrupción en EEUU, Arabia Saudita, naciones europeas, respecto a droga, tortura, masacres, desaparición forzada de personas, o la protección a banqueros prófugos y nexos con el lavado de dinero que alimenta el sistema financiero?
4.- La campaña contra Venezuela tiene un propósito político. El proceso bolivariano es incómodo para el imperio y sus satélites. Además, la riqueza que posee el territorio nacional, no solo petróleo -primera reserva del mundo-, sino agua en abundancia, minerales preciosos, constituye un atractivo que estimula la codicia imperial. Si Venezuela no tuviera un gobierno que defiende con denuedo su soberanía, y careciera de las riquezas naturales que posee; si en vez de la política que hoy encarna el Estado venezolano éste fuera sumiso a los dictados de Washington y a las trasnacionales, otro sería el tratamiento. Probablemente similar al de México, con la diferencia de que aquí no se consuman las violaciones a la legalidad que a diario se dan en la patria de Lázaro Cárdenas. Por cierto, no es casual que el trabajo sucio para derrocar al gobierno constitucional de Maduro la encabecen personajes como el senador Bob Menéndez, procesado por 14 cargos de corrupción -8 por aceptar sobornos-, el senador Marco Rubio, traficante de marca mayor, el sórdido Otto Reich, y otros que también actúan en el marco del delito y han jugado papel decisivo en el ataque de Obama a Venezuela.
5.- ¿Queda algo pendiente? Desde luego, lo que no podía faltar: el maquillaje del plan. La feria de la vanidad de los expresidentes, cuyos nombres omito por el desprecio que merece su actitud. Combo formado por fracasados en el ejercicio del gobierno y desertores de posiciones progresistas, ahora plegados a la política que maneja la Casa Banca. Lo hacen sin rubor. Influye en ellos lo crematístico; pero también la oportunidad de salir del olvido y satisfacer sus ansias de figuración. No les interesa conocer lo que en verdad pasa en Venezuela. No es su interés visitar el país, desprejuiciadamente, e informarse -in situ- de la realidad. Al contrario, anuncian venir como acusadores, atendiendo a compromisos innombrables. Si no fuera porque son parte de la aventura desestabilizadora, no valdría la pena ocuparse de estos jarrones chinos.
Laberinto
A propósito del senador Bob Menéndez, uno de los promotores de la política contra Venezuela, informé en esta columna que se adelantaba un proceso en su contra en EEUU por varios delitos, entre otros, aceptar sobornos. Hay otros personajes en la conjura con amplios prontuarios. Corruptos y traficantes de la política. Unos cuantos que leyeron la nota no lo creyeron; ahora la información se confirma. Además de los halcones hay mucha escoria involucrada en la agresión…
Importa señalar lo que sucede con el PP que gobierna a España, ya que aquí hay partidos que alardean de su relación con esa organización. Resulta que su tesorero por más de una década, Luis Bárcenas, sostiene en declaraciones ante el tribunal que lo juzga que existía una doble contabilidad de los aportes económicos de empresarios, la cual conocían los secretarios generales: Álvarez, Arenas, Aceves, María de Cospedal y, ¡ojo!, el presidente Mariano Rajoy. Buen ejemplo del manejo de finanzas partidistas…
Algunos medios pretenden exaltar al asesino de Robert Serra, Leiver Padilla (El Colombia). ¿Con qué fin? Obvio: presentarlo como víctima de una manipulación y obstaculizar su extradición aduciendo que de ser juzgado en Venezuela no tendría garantías. Una olla montada por el diario Miami Herald, de la que se hace eco El Nacional. Algo más: aun cuando el caso está claro y el gobierno venezolano insiste en la entrega del personaje, el colombiano se hace el loco. La entrevista del Miami Herald para favorecer a El Colombia, la realizó un enviado del diario que viajó a la cárcel de máxima seguridad, Combita, donde está recluido. Por supuesto que la entrevista contó con apoyo de autoridades colombianas. De lo contrario no se habría realizado…
Escribo la columna antes de la Cumbre de presidentes y jefes de Estado en Panamá. No quiero hacer pronósticos. Prefiero esperar su desarrollo y desenlace. Pero es evidente que se trata de una cumbre atípica. Participa, por un lado, Cuba, país excluido por más de 50 años de los encuentros regionales, y, por otro, la reunión se efectúa en un ambiente crispado. Con una nación, Venezuela, blanco de una “usual y ordinaria” agresión del gobierno de EEUU. Es la primera vez que un presidente norteamericano comparece en situación tan inconfortable a un evento de esta naturaleza. Lo que explica los movimientos de la Casa Blanca a última hora: reuniones con empresarios regionales, toque de Obama en Jamaica para hablar con los caribeños y presionarlos con atrevidas ofertas, envío de emisarios a Caracas. Además, la insólita confesión de la subsecretaria de Estado, Jacobson, que "su gobierno estaba decepcionado" por el apoyo de la región a Venezuela, o el cuento de que el decreto de Obama no es amenaza ¿Torpeza, cinismo?…
En mi programa de televisión ayer traté con Aristóbulo Istúriz el tema del golpe del 11-A y la reacción de la oficialidad y el pueblo el 13-A. La oposición pretende que se olvide lo que pasó hace 13 años. Pero mientras sea golpista, es imposible olvidar. No se observa en ella intención de cambiar. Cada día se radicaliza más, y ahora opta por el imperio y le da la espalda a la patria. Así de sencillo.
jvrangelv@yahoo.es / ÚN
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Posturas críticas, reflexivas. Opinión profesional de rasgos independientes. Aportes con sustancia. Contexto despolarizante
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lunes, 13 de abril de 2015
lunes, 30 de marzo de 2015
José Vicente Rangel: Cuba, sí; Venezuela, no
1.- Cuando el presidente Obama anunció la nueva política del gobierno norteamericano hacia Cuba, comenzó por admitir el fracaso de más de 50 años de bloqueo, de acciones desestabilizadoras, de apoyo descarado a las aventuras de los opositores al régimen de la isla, de intentos de magnicidio de los líderes de la revolución y de invasiones como Playa Girón. Asumió el error en el cual, según él, incurrieron sus predecesores -diez presidentes que perseveraron en esa línea equivocada, incluyéndolo a él en su primer mandato-, y señaló que ahora adelantaría un manejo distinto de los diferendos de EEUU con naciones de la región. El gesto fue saludado como demostración de coraje ante la ultraderecha y el recalcitrante lobby cubano de Miami. Como señal positiva de reconocimiento a los cambios que se operan en esta parte del mundo donde los procesos democráticos, con amplia proyección social, son la característica.
2.- ¿Pero qué bullía en la mente del gobernante norteamericano, en su entorno, en los laboratorios donde se planifica la política exterior de la primera potencia militar del mundo? ¿Se trataba de una política concebida sólo para el caso cubano, insostenible, repudiado unánimemente en todos los foros internacionales, o de una política de signo diferente, de distensión, de diálogo de iguales? ¿Acaso formaba parte de una estrategia cizañera, con el trasfondo de resolver la situación con Cuba, mientras se preparaba la fijación de un nuevo blanco de la misma política, aparentemente cancelada?
3.- En otras palabras, cabe preguntar si lo que calificó Obama como fracaso durante más de cinco décadas -la posición ante Cuba- se repetiría, con iguales o peores características, contra Venezuela. Porque nadie puede pensar que la agresión brutal del decreto ejecutivo de 9 de marzo de 2015 de Obama -basado en ley aprobada por el Senado de EEUU, en diciembre de 2014-, es producto de una reacción circunstancial, o de un error, como lo definen algunos analistas; o es parte de un plan para repetir contra nuestro país la misma política que se ejecutó contra Cuba. El accionar de EEUU contra Venezuela es de larga data. Comenzó en el momento que Hugo Chávez accedió a la presidencia en 1999 y tuvo inequívocas manifestaciones de vesania en el golpe del 11 de abril de 2002, cuando fue evidente la injerencia del presidente George W. Bush y de la Misión Militar de EEUU en Fuerte Tiuna. Ahora pensarán los estrategas gringos que con la hoja de parra de la reformulación de la relación con Cuba, Washington puede optar por arremeter contra Venezuela creyendo que las condiciones lo permiten.
4.- No obstante, esta política tiene fallas en el cálculo de sus posibilidades. Una, muy importante, proviene del hecho de que Cuba no cede en sus principios. Para aquellos que creyeron -en los cenáculos del poder norteamericano y de sus amigos regionales- que el gobierno cubano traficaría con el nuevo trato de la potencia imperial, deben estar sorprendidos con la dignidad con que reaccionaron los cubanos: plena solidaridad con el proceso bolivariano y clara advertencia de que lo esencial de la nueva situación es el cese del bloqueo (Raúl Castro dixit). Otra, la reacción de Venezuela, de Maduro, firme y audaz; del pueblo y el chavismo, unitaria y coherente; y de la comunidad internacional. En este frente no hay fisuras, solo matices explicables en el apoyo a la causa venezolana. Y, sobre todo, una reacción de estupor ante el atrevimiento de Obama (El Supremo), plasmada en la calificación de Venezuela como “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los EEUU”. Agresión real que se extiende a cualquier otra nación. Aun cuando, por ahora, lo de Obama es “Cuba, sí; Venezuela, no”.
Laberinto
Hay estupor en los círculos de poder de EEUU y medios de comunicación afines ante la actitud que se observa en mandatarios latinoamericanos y caribeños de solidaridad con Venezuela. La cual ha ido más allá de lo imaginable. Se considera que fue subestimada la respuesta al ataque de Obama y el efecto que podía tener un decreto presidencial que lesiona la soberanía, no de un Estado en particular sino todos de los Estados. Se aduce que Washington estaba mal informado de la situación venezolana y, en general, de la región…
Se considera que la Embajada en Caracas transmite información incompleta o sesgada acerca de lo que ocurre en el país. Que subestima la fuerza del chavismo en la calle y de ahí la sorpresa ante las grandes manifestaciones efectuadas en Caracas y ciudades del interior. Se aceptó como válido que el gobierno de Maduro estaba dividido, y que el Primer Mandatario no controlaba la situación. Igualmente, los informes de Caracas daban cuenta de grietas en la unidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, de luchas en la institución…
Al mismo tiempo, los informes indicaban que la oposición había crecido. Que está presente en todas partes y que accedió a los bastiones del chavismo. Que la unidad en el sector es monolítica, y que está garantizado su triunfo en las elecciones parlamentarias. Por supuesto, este es el material que hace llegar la oposición a la sede diplomática y la que suministran observadores comprometidos que reciben dólares por elaborar informes y encuestas sin sustento…
Tal es el cuadro que, presumiblemente, analizó el equipo asesor para la aprobación del decreto que ha provocado reacciones imprevistas y que coloca a Obama ante un situación inconfortable en la Cumbre de las Américas del próximo 10 de abril en Panamá. Obama concurre a esta importante cita prácticamente en solitario. Con desventajas evidentes. Incapacitado para hacer promesas. Con la palabra devaluada y bajo sospecha. No podrá presentar el paso dado hacia Cuba como una demostración de buenas intenciones con la región; de su disposición a mejorar las relaciones con todas las naciones, cuando en su palmarés figura la mancha, demasiado actual y oprobiosa, del descomedido ataque a Venezuela. ¿Qué hará Obama en un ambiente predispuesto, ante hechos cumplidos y sospechas justificadas? Ya veremos…
Recuerdo que una vez encontré al presidente Chávez muy molesto en su despacho. Le pregunté porqué lo estaba y me respondió: “Es que le di una audiencia a un político español creyendo que conversaríamos de política, de la situación mundial y lo que ocurre en su país. Pero resulta que el carajo lo que vino fue a pedirme contratos para unas empresas españolas”…
Felipe González, exdirigente socialista español, anuncia que defenderá a Leopoldo López y a Antonio Ledezma, que ya cuentan con un grupo de abogados venezolanos que lo está haciendo. Huele a pantalla…
La MUD zozobra Parece que tendrá el mismo destino fatal de otras experiencias unitarias de la oposición. Ya que ésta se agota en ensayos que no funcionan. La unidad en los términos que la manejan sus dirigentes no tiene base. Está montada sobre múltiples contradicciones que impiden su desarrollo. Además, es la unidad sin programa ni proyecto de país. Y, por tanto, sin cohesión. Lo único que une es el odio al chavismo y la pretensión de liquidar el proceso bolivariano como sea -mejor si es con un golpe-, y optar electoralmente por diputaciones nacionales, regionales y concejalías. Por eso a la hora de competir y escoger candidatos estalla como granada de fragmentación…
¿A dónde conduce esta situación? A que ya en el mundo opositor hablen de fraude electoral. El “obamazo” -sobre el cual escribió Maryclen Stelling- contribuye a complicarles la situación.
jvrangelv@yahoo.es / Fuente: ÚN
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2.- ¿Pero qué bullía en la mente del gobernante norteamericano, en su entorno, en los laboratorios donde se planifica la política exterior de la primera potencia militar del mundo? ¿Se trataba de una política concebida sólo para el caso cubano, insostenible, repudiado unánimemente en todos los foros internacionales, o de una política de signo diferente, de distensión, de diálogo de iguales? ¿Acaso formaba parte de una estrategia cizañera, con el trasfondo de resolver la situación con Cuba, mientras se preparaba la fijación de un nuevo blanco de la misma política, aparentemente cancelada?
3.- En otras palabras, cabe preguntar si lo que calificó Obama como fracaso durante más de cinco décadas -la posición ante Cuba- se repetiría, con iguales o peores características, contra Venezuela. Porque nadie puede pensar que la agresión brutal del decreto ejecutivo de 9 de marzo de 2015 de Obama -basado en ley aprobada por el Senado de EEUU, en diciembre de 2014-, es producto de una reacción circunstancial, o de un error, como lo definen algunos analistas; o es parte de un plan para repetir contra nuestro país la misma política que se ejecutó contra Cuba. El accionar de EEUU contra Venezuela es de larga data. Comenzó en el momento que Hugo Chávez accedió a la presidencia en 1999 y tuvo inequívocas manifestaciones de vesania en el golpe del 11 de abril de 2002, cuando fue evidente la injerencia del presidente George W. Bush y de la Misión Militar de EEUU en Fuerte Tiuna. Ahora pensarán los estrategas gringos que con la hoja de parra de la reformulación de la relación con Cuba, Washington puede optar por arremeter contra Venezuela creyendo que las condiciones lo permiten.
4.- No obstante, esta política tiene fallas en el cálculo de sus posibilidades. Una, muy importante, proviene del hecho de que Cuba no cede en sus principios. Para aquellos que creyeron -en los cenáculos del poder norteamericano y de sus amigos regionales- que el gobierno cubano traficaría con el nuevo trato de la potencia imperial, deben estar sorprendidos con la dignidad con que reaccionaron los cubanos: plena solidaridad con el proceso bolivariano y clara advertencia de que lo esencial de la nueva situación es el cese del bloqueo (Raúl Castro dixit). Otra, la reacción de Venezuela, de Maduro, firme y audaz; del pueblo y el chavismo, unitaria y coherente; y de la comunidad internacional. En este frente no hay fisuras, solo matices explicables en el apoyo a la causa venezolana. Y, sobre todo, una reacción de estupor ante el atrevimiento de Obama (El Supremo), plasmada en la calificación de Venezuela como “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los EEUU”. Agresión real que se extiende a cualquier otra nación. Aun cuando, por ahora, lo de Obama es “Cuba, sí; Venezuela, no”.
Laberinto
Hay estupor en los círculos de poder de EEUU y medios de comunicación afines ante la actitud que se observa en mandatarios latinoamericanos y caribeños de solidaridad con Venezuela. La cual ha ido más allá de lo imaginable. Se considera que fue subestimada la respuesta al ataque de Obama y el efecto que podía tener un decreto presidencial que lesiona la soberanía, no de un Estado en particular sino todos de los Estados. Se aduce que Washington estaba mal informado de la situación venezolana y, en general, de la región…
Se considera que la Embajada en Caracas transmite información incompleta o sesgada acerca de lo que ocurre en el país. Que subestima la fuerza del chavismo en la calle y de ahí la sorpresa ante las grandes manifestaciones efectuadas en Caracas y ciudades del interior. Se aceptó como válido que el gobierno de Maduro estaba dividido, y que el Primer Mandatario no controlaba la situación. Igualmente, los informes de Caracas daban cuenta de grietas en la unidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, de luchas en la institución…
Al mismo tiempo, los informes indicaban que la oposición había crecido. Que está presente en todas partes y que accedió a los bastiones del chavismo. Que la unidad en el sector es monolítica, y que está garantizado su triunfo en las elecciones parlamentarias. Por supuesto, este es el material que hace llegar la oposición a la sede diplomática y la que suministran observadores comprometidos que reciben dólares por elaborar informes y encuestas sin sustento…
Tal es el cuadro que, presumiblemente, analizó el equipo asesor para la aprobación del decreto que ha provocado reacciones imprevistas y que coloca a Obama ante un situación inconfortable en la Cumbre de las Américas del próximo 10 de abril en Panamá. Obama concurre a esta importante cita prácticamente en solitario. Con desventajas evidentes. Incapacitado para hacer promesas. Con la palabra devaluada y bajo sospecha. No podrá presentar el paso dado hacia Cuba como una demostración de buenas intenciones con la región; de su disposición a mejorar las relaciones con todas las naciones, cuando en su palmarés figura la mancha, demasiado actual y oprobiosa, del descomedido ataque a Venezuela. ¿Qué hará Obama en un ambiente predispuesto, ante hechos cumplidos y sospechas justificadas? Ya veremos…
Recuerdo que una vez encontré al presidente Chávez muy molesto en su despacho. Le pregunté porqué lo estaba y me respondió: “Es que le di una audiencia a un político español creyendo que conversaríamos de política, de la situación mundial y lo que ocurre en su país. Pero resulta que el carajo lo que vino fue a pedirme contratos para unas empresas españolas”…
Felipe González, exdirigente socialista español, anuncia que defenderá a Leopoldo López y a Antonio Ledezma, que ya cuentan con un grupo de abogados venezolanos que lo está haciendo. Huele a pantalla…
La MUD zozobra Parece que tendrá el mismo destino fatal de otras experiencias unitarias de la oposición. Ya que ésta se agota en ensayos que no funcionan. La unidad en los términos que la manejan sus dirigentes no tiene base. Está montada sobre múltiples contradicciones que impiden su desarrollo. Además, es la unidad sin programa ni proyecto de país. Y, por tanto, sin cohesión. Lo único que une es el odio al chavismo y la pretensión de liquidar el proceso bolivariano como sea -mejor si es con un golpe-, y optar electoralmente por diputaciones nacionales, regionales y concejalías. Por eso a la hora de competir y escoger candidatos estalla como granada de fragmentación…
¿A dónde conduce esta situación? A que ya en el mundo opositor hablen de fraude electoral. El “obamazo” -sobre el cual escribió Maryclen Stelling- contribuye a complicarles la situación.
jvrangelv@yahoo.es / Fuente: ÚN
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lunes, 9 de marzo de 2015
José Vicente Rangel: Caballo de Troya opositor
1 La leyenda la recoge Homero en la Ilíada y la Odisea y se convirtió, en el argot popular, en símbolo de la estrategia para burlar al adversario. El ardid fue empleado por los griegos para derrotar a los troyanos con el engaño, y suele ser usado hoy día con variados resultados. A lo largo de la historia el recurso se empleó en diversos episodios. En las cruentas guerras afrontadas por la humanidad una y otra vez, y en otras circunstancias en las que el engaño se hace presente.
2 La oposición venezolana, que no termina de colocarse a derecho, que recurre a los trucos más insólitos para derrotar al chavismo y volver al poder, pareciera inspirarse en el famoso mito. Una y otra vez trata de engañar al adversario recurriendo a su versión popular. La de la imagen del caballo de madera, con la barriga llena de soldados, que los troyanos acogieron ingenuamente como presente. Para los opositores venezolanos el símil siempre ha representado la derrota y no la victoria.
3 ¿Por qué escribo esto? Porque de manera reiterada la oposición venezolana incurre en el error de pretender engañar no solo al chavismo sino a los ciudadanos en general. En otros momentos apeló al recurso de disfrazarse de democrática para justificar un golpe contra la Constitución, como pasó el 11 de abril de 2002, o un sabotaje criminal contra la industria petrolera. O se colocó la máscara de defensora de los derechos humanos para insurgir contra las instituciones mediante la violencia guarimbera proponiendo la “salida”. Ahora, fracasadas las anteriores iniciativas, propone una supuesta “transición” que en el fondo encubre su propósito de acabar con la constitucionalidad democrática.
4 En el documento publicado en El Nacional el pasado 12 de febrero, firmado por Antonio Ledezma, Leopoldo López y María Corina Machado, se llama, abiertamente, al derrocamiento del gobierno legítimo, producto del voto popular, de Nicolás Maduro. El argumento es que el gobierno está en su “fase terminal”. Es decir, que está agotado y que, por consiguiente, debe ser sustituido. ¿Cómo? No lo dicen los promotores de la transición porque ésta no está prevista en la Constitución bolivariana. La transición no figura en la normativa de la Carta Magna. Luego, la opción para materializar semejante exabrupto es acabar, en dos platos, con el orden constitucional.
5 En otras palabras: lo que proponen los firmantes del manifiesto del 12-F sobre la transición no es otra cosa que el golpe, pero enmascarado. Una aventura más, recubierta con el barniz de la hipocresía propia de la derecha; amparada en la utilización del lenguaje ambiguo que suele ocultar la cobardía de evadir responsabilidades. El carácter elusivo del término, sujeto a interpretaciones, facilita el respaldo de ingenuos y oportunistas. Porque no es lo mismo desnudar las verdaderas intenciones extraconstitucionales de los que trabajan el golpe, a presentar su versión inodora e insabora. Por eso la importancia de develar la aventura en sus diversas manifestaciones. Para cerrarle el paso a lo que llama Maduro la “política de las dos bandas”: una, la de la vía legal, y otra la ilegal. Hay que desmontar el truco del caballito de madera.
Consejo gratis
En esta columna comenté el pasado lunes que bien podía la oposición utilizar la transición que plantea para cambiar la política y desalojar a Maduro de Miraflores, en otro sentido. Con piquete al revés. Sin violentar la Constitución. Sin alterar el funcionamiento de las instituciones. Estoy seguro que contaría, de antemano, con el reconocimiento de la mayoría de los venezolanos que quiere paz y sosiego. Que la oposición comience con un proceso interno de transición que la conduzca a cambiar su política fascistoide, golpista, por una democrática y de defensa de las instituciones. Que, además, emprenda un trabajo de renovación de sus cuadros directivos, constantemente derrotados -marcados por el odio que genera la frustración-, para que el conglomerado opositor cuente con una dirección respetable, que deseche atajos y se esfuerce por construir un alternativa capaz de competir con éxito en el campo electoral. ¿Vapores de la fantasía? Posiblemente. Pero lo cierto es que a raíz del pasado comentario sobre el tema, numerosos opositores me han dicho que ese es el camino. Que basta de aventuras.
LABERINTO
Sectores políticos colombianos no pierden la oportunidad de jugarle sucio a Venezuela. Siempre fue así. Actúan de manera desconsiderada. Contraria a la hermandad de que tanto hablan. Meten la cuchara cuando menos se espera en los asuntos internos del país. Ahora, por ejemplo, el propio presidente Santos -no hablemos de Uribe, un caso perdido- hizo declaraciones impertinentes cuando dijo en España que “la idea de un supuesto (?) complot para derribar al gobierno de Maduro no tiene pies ni cabeza”, o la actitud que adoptó ante la detención de Ledezma. O las mentiras que difunden a diario los medios colombianos al servicio de la partidocracia. O los extravíos del inefable Pastrana. O la afirmación de Cristo, Ministro del Interior: “No hay evidencia de que paramilitares causen violencia en Venezuela”. ¿Es decir, que los que actúan en territorio nacional proceden de Marte?…
La internacional mediática la cogió en España con el partido Podemos. Aquí generan información que, de inmediato, rebota allá para júbilo de la “casta” PP-Psoe, y allá la regresan. Como el movimiento de Iglesias los tiene desesperados, ya que al menos acabará con el bipartidismo, utilizan toda la basura que pueden recoger para impedirlo. Lo del financiamiento venezolano es ridículo, sobre todo en boca de los que siempre son financiados por las corporaciones y las multinacionales…
Argentina: golpe frustrado El capital financiero nacional e internacional, la ultraderecha fascista de esa nación -la misma que fue soporte de las dictaduras militares-, el entramado mediático liderizado por el grupo Clarín, adelantaron la conjura a través de un Poder Judicial penetrado por la politiquería y la corrupción. Aprovecharon la lamentable muerte (¿suicidio?) del Fiscal Nisman para desatar una feroz campaña contra Cristina Fernández. Pero la miseria de la campaña chocó, por una parte, con la verdad que en definitiva se impuso, y con el coraje de la presidenta. Su último discurso de presentación del mensaje anual al Congreso, es un ejemplo de habilidad política, capacidad oratoria y sentido del liderazgo. El golpe, que utilizó jueces y fiscales, se derrumbó y quedó despejado el camino de las próximas elecciones…
La Sala Penal de Colombia condenó a la exdirectora del DAS, María del Pilar Hurtado, y al exsecretario de la Presidencia, ambos funcionarios de Álvaro Uribe. Un paso más en el camino de enjuiciar al expresidente. Por ahora, por las chuzadas (interceptación telefónica) a periodistas, políticos y Magistrados, pero sigue su curso el procesamiento por crímenes de lesa humanidad. Habría que preguntarle a Capriles y a López qué opinan sobre lo que ocurre con quien los inspiró como modelo político…
Al gobierno norteamericano lo sorprendió la decisión de Maduro sobre la relación diplomática Venezuela-EEUU, basada en el principio de reciprocidad. No se la esperaba. El presidente venezolano reveló capacidad para contragolpear, no en el centro del ring sino desde las cuerdas. Como Cassius Clay…
El evento del Gran Polo Patriótico (GPP) del pasado miércoles, unitario y combativo, contrasta con la división y confusión que se observa en la MUD.
Fuente: ÚN
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2 La oposición venezolana, que no termina de colocarse a derecho, que recurre a los trucos más insólitos para derrotar al chavismo y volver al poder, pareciera inspirarse en el famoso mito. Una y otra vez trata de engañar al adversario recurriendo a su versión popular. La de la imagen del caballo de madera, con la barriga llena de soldados, que los troyanos acogieron ingenuamente como presente. Para los opositores venezolanos el símil siempre ha representado la derrota y no la victoria.
3 ¿Por qué escribo esto? Porque de manera reiterada la oposición venezolana incurre en el error de pretender engañar no solo al chavismo sino a los ciudadanos en general. En otros momentos apeló al recurso de disfrazarse de democrática para justificar un golpe contra la Constitución, como pasó el 11 de abril de 2002, o un sabotaje criminal contra la industria petrolera. O se colocó la máscara de defensora de los derechos humanos para insurgir contra las instituciones mediante la violencia guarimbera proponiendo la “salida”. Ahora, fracasadas las anteriores iniciativas, propone una supuesta “transición” que en el fondo encubre su propósito de acabar con la constitucionalidad democrática.
4 En el documento publicado en El Nacional el pasado 12 de febrero, firmado por Antonio Ledezma, Leopoldo López y María Corina Machado, se llama, abiertamente, al derrocamiento del gobierno legítimo, producto del voto popular, de Nicolás Maduro. El argumento es que el gobierno está en su “fase terminal”. Es decir, que está agotado y que, por consiguiente, debe ser sustituido. ¿Cómo? No lo dicen los promotores de la transición porque ésta no está prevista en la Constitución bolivariana. La transición no figura en la normativa de la Carta Magna. Luego, la opción para materializar semejante exabrupto es acabar, en dos platos, con el orden constitucional.
5 En otras palabras: lo que proponen los firmantes del manifiesto del 12-F sobre la transición no es otra cosa que el golpe, pero enmascarado. Una aventura más, recubierta con el barniz de la hipocresía propia de la derecha; amparada en la utilización del lenguaje ambiguo que suele ocultar la cobardía de evadir responsabilidades. El carácter elusivo del término, sujeto a interpretaciones, facilita el respaldo de ingenuos y oportunistas. Porque no es lo mismo desnudar las verdaderas intenciones extraconstitucionales de los que trabajan el golpe, a presentar su versión inodora e insabora. Por eso la importancia de develar la aventura en sus diversas manifestaciones. Para cerrarle el paso a lo que llama Maduro la “política de las dos bandas”: una, la de la vía legal, y otra la ilegal. Hay que desmontar el truco del caballito de madera.
Consejo gratis
En esta columna comenté el pasado lunes que bien podía la oposición utilizar la transición que plantea para cambiar la política y desalojar a Maduro de Miraflores, en otro sentido. Con piquete al revés. Sin violentar la Constitución. Sin alterar el funcionamiento de las instituciones. Estoy seguro que contaría, de antemano, con el reconocimiento de la mayoría de los venezolanos que quiere paz y sosiego. Que la oposición comience con un proceso interno de transición que la conduzca a cambiar su política fascistoide, golpista, por una democrática y de defensa de las instituciones. Que, además, emprenda un trabajo de renovación de sus cuadros directivos, constantemente derrotados -marcados por el odio que genera la frustración-, para que el conglomerado opositor cuente con una dirección respetable, que deseche atajos y se esfuerce por construir un alternativa capaz de competir con éxito en el campo electoral. ¿Vapores de la fantasía? Posiblemente. Pero lo cierto es que a raíz del pasado comentario sobre el tema, numerosos opositores me han dicho que ese es el camino. Que basta de aventuras.
LABERINTO
Sectores políticos colombianos no pierden la oportunidad de jugarle sucio a Venezuela. Siempre fue así. Actúan de manera desconsiderada. Contraria a la hermandad de que tanto hablan. Meten la cuchara cuando menos se espera en los asuntos internos del país. Ahora, por ejemplo, el propio presidente Santos -no hablemos de Uribe, un caso perdido- hizo declaraciones impertinentes cuando dijo en España que “la idea de un supuesto (?) complot para derribar al gobierno de Maduro no tiene pies ni cabeza”, o la actitud que adoptó ante la detención de Ledezma. O las mentiras que difunden a diario los medios colombianos al servicio de la partidocracia. O los extravíos del inefable Pastrana. O la afirmación de Cristo, Ministro del Interior: “No hay evidencia de que paramilitares causen violencia en Venezuela”. ¿Es decir, que los que actúan en territorio nacional proceden de Marte?…
La internacional mediática la cogió en España con el partido Podemos. Aquí generan información que, de inmediato, rebota allá para júbilo de la “casta” PP-Psoe, y allá la regresan. Como el movimiento de Iglesias los tiene desesperados, ya que al menos acabará con el bipartidismo, utilizan toda la basura que pueden recoger para impedirlo. Lo del financiamiento venezolano es ridículo, sobre todo en boca de los que siempre son financiados por las corporaciones y las multinacionales…
Argentina: golpe frustrado El capital financiero nacional e internacional, la ultraderecha fascista de esa nación -la misma que fue soporte de las dictaduras militares-, el entramado mediático liderizado por el grupo Clarín, adelantaron la conjura a través de un Poder Judicial penetrado por la politiquería y la corrupción. Aprovecharon la lamentable muerte (¿suicidio?) del Fiscal Nisman para desatar una feroz campaña contra Cristina Fernández. Pero la miseria de la campaña chocó, por una parte, con la verdad que en definitiva se impuso, y con el coraje de la presidenta. Su último discurso de presentación del mensaje anual al Congreso, es un ejemplo de habilidad política, capacidad oratoria y sentido del liderazgo. El golpe, que utilizó jueces y fiscales, se derrumbó y quedó despejado el camino de las próximas elecciones…
La Sala Penal de Colombia condenó a la exdirectora del DAS, María del Pilar Hurtado, y al exsecretario de la Presidencia, ambos funcionarios de Álvaro Uribe. Un paso más en el camino de enjuiciar al expresidente. Por ahora, por las chuzadas (interceptación telefónica) a periodistas, políticos y Magistrados, pero sigue su curso el procesamiento por crímenes de lesa humanidad. Habría que preguntarle a Capriles y a López qué opinan sobre lo que ocurre con quien los inspiró como modelo político…
Al gobierno norteamericano lo sorprendió la decisión de Maduro sobre la relación diplomática Venezuela-EEUU, basada en el principio de reciprocidad. No se la esperaba. El presidente venezolano reveló capacidad para contragolpear, no en el centro del ring sino desde las cuerdas. Como Cassius Clay…
El evento del Gran Polo Patriótico (GPP) del pasado miércoles, unitario y combativo, contrasta con la división y confusión que se observa en la MUD.
Fuente: ÚN
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