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jueves, 26 de noviembre de 2015

Susana Martínez: Argentina: un cambio prematuro

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El principio de todo cambio está ligado a consecuencias, ya  sea para bien o para mal. Depende la forma como lo veas. La vida nos enseña, que son necesarios en determinados momentos, por tanto no hay temerles.  Tanto nuestro país como el resto de Latinoamérica,  no han sido ajenos a esos vientos de cambio. Eso nadie lo puede poner  en duda. Países, que  hasta la década de los 90, eran dominio o cheque en blanco de la mano imperial.  Afortunadamente, esa historia quedó atrás,  este nuevo renacer  tiene nombre y apellido: Hugo Chávez. El comandante Chávez, en su afán de recuperar a su país, a lo mejor nunca pensó que esa proeza, iba ser emulada por tantos líderes.

Esto no quiere decir, que nos hemos librado del águila; que de paso sigue como fiera salvaje surcando nuestros  cielos,  buscando debilidades, para atacar.  Esta vez le tocó a Argentina, la misma que sufrió dictaduras impuestas por el  norte, la misma que se atrevió a darle  una bofetada al neoliberalismo. Ahora, sucumbida a un cambio con consecuencias fatales. Pareciera que no bastó: años de inclusión,  progreso, estabilidad social. Para que un domingo oscuro lo borrara todo.

No basta  solidarizarnos con este noble pueblo, sino prender las alarmas ante lo que pudiera pasar el próximo 6D en nuestro país. Es verdad, Venezuela no es Argentina.  Pero, tenemos en común, a los muchos Mauricios, que pululan aquí.     Con la única fijación de  llevarnos con su cambio, al camino del atraso.   Sus parecidos son elocuente: predican un cambio, revertir los progresos de integración  latinoamericana, darle la bienvenida al F.M.I., liberar a Leopoldo y su combo. Cualquier parecido con la realidad venezolana, es pura coincidencia.

En consecuencia, Venezuela,  en estos momentos no necesita a los izquierdosos de la ultra izquierda, que sólo juegan a la división, (como pasó en Argentina). De algún modo, para que esto no pase, nuestro primer requisito para votar, es tener memoria.

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sábado, 31 de octubre de 2015

Cristina Fernández de Kirchner, Snowden y el fin del ciclo progresista en Argentina

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Por Amaury González V.

En un contexto donde algunos intelectuales “de izquierda” vienen planteando una discusión cuya idea central es que América Latina estaría llegando al “fin del ciclo progresista”, y donde indistintamente de lo que dicen estos analistas existen señales evidentes de una política, bien articulada, orientada a lograr una restauración conservadora en la región, los resultados de las recientes elecciones presidenciales en Argentina ― el próximo ballotage― y las venideras parlamentarias en Venezuela, serán determinantes para futuro de las democracias populares de la región.

En una reflexión sobre los cerrados resultados de las presidenciales, el venidero ballotage y la pérdida histórica del peronismo en la provincia de Buenos Aires, este jueves la presidenta CFK se preguntó sobre el significado de esta segunda vuelta y, más generalmente, lo que significaba elegir un nuevo presidente: “¿Es solamente un nuevo presidente el que vamos a elegir?” Para Fernández, más que elegir a una nueva persona para un cargo, se trata de la escogencia de “un modelo de país y de políticas de un país”. Del mismo modo, en abril de 2013 elegir a Nicolás Maduro significaba la elección de un modelo de país y de hacer política, y el mismo significado tendrán las del 6-D, salvando las distancias.

Efectivamente, en los últimos años hemos sido testigos de las similitudes y simultaneidades en los ataques al gobierno de los Kirchner y al Gobierno bolivariano: medios de comunicación y empresarios convertidos en actores políticos, movilización de las clases medias-altas para protestar contra el Gobierno, promoción de la violencia en las calles, campañas mediáticas de descrédito articuladas internacionalmente y enfocadas en temas como la seguridad ciudadana y la economía, especulación con los precios de bienes y servicios, resultan elementos claros y elocuentes. Más recientemente, hemos presenciado como los líderes políticos opositores al Gobierno nacional-popular de CFK y de quien representa su continuidad, Daniel Scioli, han asumido la misma estrategia de la oposición en Venezuela: usurpar el lenguaje y el discurso tradicional de las izquierdas.

También, durante las semanas previas a las elecciones del 25 de octubre, la oposición argentina implementó la misma anti-política que la derecha venezolana tiene tiempo exhibiendo: atacar sistemáticamente al sistema electoral.

En tal sentido, en un momento de su discurso, CFK hizo un paréntesis para desagraviar el Sistema Electoral Nacional, después de que, como en Venezuela, la oposición se ocupara de vociferar que habría fraude en las elecciones para generar un clima de desconfianza en el árbitro electoral, cuyo sistema propusieron incluso cambiar completamente semanas previas a los comicios. Al referirse al tema, CFK reivindicó la confiabilidad del uso de la boleta electoral, la cual ha sido históricamente usada en Argentina sin que haya sido puesta en duda su transparencia ni cuestionado su funcionamiento, como se ha hecho recientemente.

Todos estos elementos permiten constatar que, efectivamente, existe una estrategia bien coordinada para que la situación producida por la desaparición física prematura de Kirchner y Chávez, líderes que protagonizaron la primavera política latinoamericana de principios de siglo, aunado a una situación económica adversa producto de la caída de los precios del petróleo (En el caso de Venezuela), entre otros factores, se convierta en un “fin del ciclo progresista”. El analista Juan E. Romero, se ha referido a esta política restauradora en curso como la “estrategia rollerback de Obama”, y el parcial desenlace electoral en Argentina sería una prueba más de los resultados que viene arrojando dicha política, en el propósito de instalar de nuevo en el poder a pro-cónsules complacientes que permitan renovar las orgías del saqueo de nuestras riquezas naturales.

No obstante, hubo un elemento que no nos pareció muy oportuno en el discurso de CFK: la forma en que la presidenta desagravió al sistema electoral de su país, la cual por cierto no estuvo para nada lejos de ser un buen argumento, visto en contexto.

Desde el punto de vista técnico, el sistema electoral argentino, a diferencia del venezolano, es el manual tradicional. Y así como en Venezuela se reivindica el uso del sistema automatizado por haber demostrado su eficiencia y confiabilidad, Fernández hizo lo propio con el uso de la boleta. Sobre el voto y el acto ciudadano de votar, dijo: “Yo no voy a permitir que me lo robe nunca ninguna máquina ni ningún sistema, no me quieran convencer…”. Además, agregó que en caso de que alguna vez el parlamento argentino decida cambiar el sistema electoral por uno en el cual el acto de votar consista en “apretar un botón”, seguramente ese día “no iría a votar.”

Relata la presidenta, que su opinión se vio reforzada luego de una conversación que sostuvo en Rusia con Edward Snowden, el famoso hacker quien reveló los planes de vigilancia masiva de Estados Unidos y quien le habría asegurado, dados sus conocimientos informáticos, que todos los sistemas electrónicos son de alguna forma violables. Ahora bien, indistintamente de que Snowden tenga o no razón en su planteamiento, el sistema electoral venezolano es uno de esos que funcionan apretando botones, y hasta ahora ha dado suficientes pruebas de su efectividad y transparencia. Como dijimos más arriba, el argumento se comprende en su contexto, que fue el de un discurso brillante, que desde nuestro parecer tuvo el carácter de severa advertencia frente a la posibilidad de que se “desmorone” todo lo logrado en la llamada “década ganada”.

CFK afirmó que se despedía con el honor de haber sido la presidenta más votada después de Perón, y pidiendo a sus adversarios “sinceridad y transparencia en el debate, y que nadie se disfrace de lo que no es”. Y es que, realmente la estrategia del contra-progresismo ha sido la misma aquí, allá y acullá: sofisticadas estrategias de marketing en el marco de la adopción de un lenguaje progresista; combinación que se nutre oportunamente de los errores de los gobiernos, que además no se han mostrado, si seguimos los análisis hechos hasta ahora, lo suficientemente autocríticos.

El panorama luce complejo, y tanto es así, que bien vale la pena finalizar con una de las frases de CFK: “Que a nadie el árbol le tape el bosque”.

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jueves, 29 de octubre de 2015

Juan E. Romero J.: Elecciones en Argentina: lecciones para Venezuela

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Las recientes elecciones de 1era vuelta, en la Argentina, permiten hacer un análisis en perspectiva comparada, entre lo ocurrido y lo que se avecina en Venezuela. Ahora bien, toda comparación tiene una base común. En este caso, es el modelo de democracias populares – o radicales, tal como lo denominan los tanques pensantes norteamericanos y europeos- que existe, con variantes en ambos sistemas políticos. Los líderes constructores de ambos proyectos - ya fallecidos- Néstor Kichner y Hugo Chávez, levantaron una estructura de apoyo popular, de profundización de la democracia, de ruptura con viejas prácticas neoliberales perturbadoras y cuyos herederos (Cristiana Kichner y Nicolás Maduro) han tenido serias dificultades (internas y externas) que afrontar.

¿Qué caracteriza estas democracias populares y radicales? En primer lugar, una ruptura con las tradicionales élites políticas que hegemonizaron los respectivos sistemas electorales. En el caso de Argentina, el peronismo da para todo. Hay peronistas de derecha (suena un exabrupto, pero hay que recordar al ex presidente Menem), peronistas de izquierdas, en fin, una variedad ideológica. En el chavismo, hay sin duda una derecha endógena, que atenta contra la propia construcción del socialismo a través de su burocratismo, clientelismo y corrupción. Sin embargo, ambos liderazgos rompieron con las tradicionales hegemonías políticas y económicas, ganándose su resistencia y acción conspirativa. ¿Hay diferencia entre la acción de la Sociedad Rural Argentina, la FEDECAMARAS venezolana, con la articulación mediática de EL Clarín y La Nación; o el accionar de El Nacional? La respuesta es no. Tienen como conector común el papel de intermediador que juegan en el sistema-mundo y los intereses que ellos representan a lo interior de la estructura económica-social en Argentina y Venezuela. Por ello, el común denominador de la Sociedad Rural, de FEDECAMARAS, de los diarios La nación, El Clarín y El Nacional, es su resistencia a una mejor distribución de la riqueza.

En segundo lugar, ambos liderazgos de Kichner y Chávez, trajeron a la política – al debate político- la necesidad de distribuir la riqueza y generar políticas de equilibrio social. Ello se traduce, que hay menos excedentes de apropiación por parte de las elites propietarias. Las políticas sociales de Kichner y Chávez, generaron un mejor coeficiente de Gini, es decir, menos desequilibrios en la distribución de las riquezas en Argentina y Venezuela. La reacción de las derechas propietarias en ambos casos, fue la misma: decir que se socializaba la pobreza y que el Estado daba dádivas a costa de los que más tienen.

Tercero, Kichner y Chávez pulverizaron los liderazgos tradicionales de los partidos históricos pero al hacerlo, por dialéctica, "impulsaron" liderazgos empresariales de nuevo tipo, que hoy tienen asediado la posibilidad de continuar el proceso de transición. En el caso de Argentina, Mauricio Macri, empresario ligado a grupos de poder y en Venezuela, Henrique Capriles Radonsky, aunque esté último con competición en el caso del más radical de derecha, Leopoldo López.

Esa democracia popular o radical, ha generado presiones externas, que responden a los intereses de los imperialismos colectivos en Argentina y Venezuela. La economía argentina, poderosa industrialmente, ha sido acosada por los capitales buitres, que tienen parte de su deuda externa y la presionan de maneras diversas. En el caso de Venezuela, está asociado al petróleo y el papel geopolítico del país en el Continente. Esos actores externos se asocian con los elementos de la nueva derecha. No es casual que la estrategia política de Macri, tenga coincidencia con la estrategia electoral de Capriles en octubre de 2012. Eso es, disolver su identificación directa con el discurso liberal y presentarse como un moderado.

Macri y Capriles, han edulcorado su discurso, hablan de lo "popular", hablan de apertura a todos los sectores pero en el fondo, representan los intereses de los imperialismos colectivos. La apropiación de los elementos esenciales del discurso de izquierda es característica en ambos. Por otra parte, observamos la aplicación de una estrategia de transposición, eso es asignar las responsabilidades al adversario. Macri y Capriles, representantes del liberalismo y del ajuste privatizador, le asignan la culpa de la crisis económica heredada a los líderes Kichner y Chávez. Nunca dicen que ha sido el liberalismo y sus prácticas las que condujeron a la pobreza y la exclusión en ambos países. Lo más peligroso, es que el avance de la nueva derecha, es una co-responsabilidad de estos liderazgos sucesores, en el sentido que muchas veces se asumen posiciones dogmáticas, que renuncian a profundizar la transformación iniciada y resolver los errores que se cometen, son ampliados – a través de operaciones psicológicas- por las redes mediáticas.

El grupo Clarín y El Nacional, mantienen un constante bombardeo comunicativo contra los gobiernos de Cristina Kichner y Nicolás Maduro, ampliando, magnificando, amplificando los errores, los casos de corrupción (que sin duda hay), pero peor aún, impulsando el descontento, el miedo, la frustración y la desesperanza, creando confusión e incentivando un "voto castigo", presentando a esta Nueva derecha, como una opción "liberadora". Detrás de todo esto, hay una intervención velada, pues está claro para los imperialismos colectivos la urgencia de desmontar, en términos geopolíticos la tríada ABV (Argentina, Brasil y Venezuela).

El resultado en Argentina, muestra el enjundioso esfuerzo, por desmontar estas democracias populares y producir un retroceso (la estrategia rollerback de Obama) a situaciones previas, donde haya Gobiernos accesibles y complacientes en términos de control de recursos naturales. La enseñanza para las próximas elecciones en Venezuela, es para el PSUV y el Polo Patriótico, en lo que respecta a las estrategias de comunicación política y cómo estas buscan confundir al electorado clave (los sectores populares). La arremetida imperial es clara. ¿Qué hacemos? Contemplamos o actuamos¡¡

Aporrea

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miércoles, 7 de octubre de 2015

Bernardo Kliksberg: Buenas noticias

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En América Latina trabajan diariamente por el bien común, pero no tienen prensa

Solo se hablan de las malas noticias en América Latina. Muy poco de las buenas, como los tres ejemplos que se mencionan a continuación, que indican la capacidad de producir experiencias ejemplares en la región.

Compras en República Dominicana
En la presidencia de Danilo Medina, se adoptó una imaginativa y vigorosa política de compras públicas para la promoción de las micro, pequeñas y medianas empresas, las Mipymes. El gobierno obligó a que de todas las adquisiciones de las organizaciones públicas, el 25% fueran hechas a Mipymes. Se creó un registro de Mipymes certificadas. Se propuso a pequeños productores, muchos informales, formarlas en áreas donde hay importantes compras públicas, y se las capacitó, y preparó técnicamente. El programa está funcionando con todo éxito. Las Mypymes certificadas están aumentando aceleradamente. Se superaron las cifras mandatorias de compra ampliamente. Se generaron muchos empleos decentes, las Mipymes vigorizadas expanden la demanda, ahorran e invierten todo en el país.

Impresoras 3D en México

La impresora 3D es una de las mayores innovaciones tecnológicas actuales. Programada a través de diseños inteligentes, generados computacionalmente, procesa moléculas de hasta ahora 70 sustancias, y produce en tiempos récord, con buena calidad, y a costos reducidos, desde prendas textiles, hasta remedios y muebles. Se pronostica, que se le podrá insertar próximamente moléculas biológicas, e incursionará en campos inéditos. El MIT estableció un programa internacional para entrenar en su manejo, y es libre de patentes.

La Universidad Iberoamericana de Puebla, México, creó un instituto de diseño e innovación orientado a crear oportunidades productivas para las comunidades pobres. Entre sus principales programas se propuso producir impresoras 3D. Ha absorbido las enseñanzas del MIT, y actualmente las está produciendo por su cuenta, a un costo de sólo 2.000 dólares. Está entrenando artesanos, para ser diseñadores inteligentes, manejar 3D y ya están produciendo artesanías digitales.

La nueva generación

Bolsa Familia del Brasil, y Asignación Universal de la Argentina, son hoy referencia internacional. La primera fue clave en la salida de la pobreza de 35 millones de brasileros durante la presidencia Lula. La segunda, protege a los 3,6 millones de niños pobres de la Argentina, y ha logrado resultados sorprendentes en aumentar la matriculación escolar de niños pobres, reducir su deserción, mejorar los indicadores de salud, y la situación del hogar. Sus resultados concretos, llevaron a que aun en un clima de alta pugnacidad política por las elecciones próximas el Congreso aprobara por unanimidad, transformarla en ley. En ambas hay innovaciones que han incidido en su éxito, como el hecho de que son apuestas a la madre, ella recibe las prestaciones y las ha utilizado solo en beneficio de los niños. Se trata de bancarizar a las madres, y se depositan en su cuenta, y entonces no hay ningún intermediario entre el Estado y ellas, se busca empoderarlas con capacitación y acceso a oficios, lo que ha ayudado a quebrar la discriminación de género.

Hay muchos otros ejemplos para mencionar. En América Latina silenciosamente, muchos funcionarios públicos, integrantes de diversas áreas de la sociedad civil, universidades, comunidades religiosas, y otras organizaciones ciudadanas, trabajan a diario por el bien común, pero no tienen prensa.

La nueva obra del autor "La responsabilidad social en acción (comp. con Dalia Silberstein) Ediciones Distal, 2015.

Kliksberg@aol.com / ElUniversal

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