Los hombres envejecen y mueren, vienen otros, el diseño y potencia de las armas también cambia, cada época pone en acción cosas que antes no se conocían, por ejemplo el espíritu de revolución de América Latina, que nos embala hacia la plenitud y que hace cien años existía pero no tenía fuerza. Pero hay cosas eternas, el Orinoco por ejemplo, su agua corre del continente hacia el mar desde hace millones de años y es vía de comunicación, a veces usada, a veces existiendo sólo en estado de latencia. Y esas vías de comunicación crean países por el poderoso instrumento de la riqueza creada, desatan guerras que los libros de historia atribuyen a causas lógicas y falsas. El gran río es generador de la Guayana holandesa, que devino británica y ahora se llama Guyana y ha sido y es instrumento de musiúes, cada uno con su distinto cachimbo.
El petróleo también es eterno, el conocimiento de su utilidad es más reciente, pero no demasiado. La detección de sus minas, las de la Guyana, por ejemplo, no es cosa de hace un mes; por percusión con pólvora se la hacía en muchas partes del mundo desde inicios del siglo XX y ahora se la investiga desde satélites. Conocimiento tal se guarda por décadas, por siglos, produce derrocamientos de gobiernos, triunfos electorales, hasta que se cree conveniente el momento para su revelación. A veces no es revelación sino uso, como es el caso del petróleo de esquisto norteamericano cuando se aprieta la competencia con Rusia y se cree que Maduro está como mango maduro. Asunto de hacer un meneo de mata con uso de los perritos que se tienen en Venezuela. No funcionó, no estaba maduro, más bien está más-duro, como dice Antonio Paolini.
La Exxon considera bueno este momento para revelar lo que sabe hace cien años, por algo lo hace ahora.
Y hay el oro. En la medida en que el dólar se va volviendo puro papel que la gente sólo acepta porque si no la acusan de violadora de los derechos humanos y le ponen la boca de un arma de fuego ante la cara, el oro se valoriza más y más. (¡Y hay quien quiere dolarizar a Venezuela!). Y más se valorizará. Tenemos oro. Y ya no dejamos que lo saqueen, el Estado venezolano está creando un taller de procesamiento de oro en Bolívar que va a ser de peso mundial.
Deseos de extenderse hacia la Faja
No hay motivo para que los muchachos del imperialismo se contenten con el petróleo del Esequibo. Cerca está la Faja Hugo Chávez Frías. Innúmeros fueron los regalos que le dejó el Comandante Eterno a Venezuela, acaso la Faja sea el principal. Le pusieron por sobrenombre “Bituminosa” que autorizaba a venderla barata pero Chávez quitó a los sinvergüenzas de allí, la hizo medir y cuantificar, volviéndola inocultable ante el entero mundo. Para allá va el imperio si se les deja, téngalo por seguro.
¿Exagero respecto al tamaño geográfico del conato Exxon? Véase un episodio de 1882, que tomo del volumen 2 de mi libro De Cristóbal Colón a Hugo Chávez Frías:
Apoderarse de la Párima y del Orinoco
“De pronto se establece una tensión entre Venezuela e Inglaterra. Al principio parece cosa menor, un incidente o varios incidentes de pocos soldados, en selvas y espesuras del límite de la Guayana Británica y Venezuela. En los siglos han sucedido decenas de ellos, quizá cientos, y en los hechos, hace años que los colonos británicos están instalados en esas zonas trabajando oro. Ahora penetran los soldados británicos algunos kilómetros más. Luego se conoce que, a través de un «mapa de Schomburgk» nuevo y ampliado, la Gran Bretaña reclama no ya 167.830 kilómetros cuadrados de la región Esequiba que originalmente el geógrafo alemán británico le asignó, sino 203. 310, o sea se añaden las minas de El Callao y Upata, también la mina Nueva Providencia, con lo cual se posesiona de todo el oro venezolano. Además controla los ríos Yuruary, Cuyuní y Caroní.
Hay reclamo de la Cancillería venezolana”:
“Inglaterra, señala Frankel, rechazó las reclamaciones territoriales de Venezuela sobre Guayana. La aparición de dos barcos de guerra (británicos) en la desembocadura del Orinoco y la construcción de una línea de telégrafo en la zona en disputa (diciembre de 1880), impulsaron al ministro de Venezuela en Washington, Simón Camacho, a pedir otra vez la intercesión norteamericana”.
Como consecuencia, escribe el secretario de Estado Evarts al canciller británico: “En vista del profundo interés que toma el Gobierno de los Estados Unidos en todo lo que pueda tener alguna relación con las alegadas intrusiones de potencias extranjeras sobre el territorio de cualquiera de las repúblicas de este continente, este Gobierno no puede mirar con indiferencia la adquisición por la fuerza de cualquiera de tales territorios por Inglaterra; si la misión de los barcos en el Orinoco parece estar orientada a ese fin, los Estados Unidos esperan con natural interés más noticias de Venezuela”.
Al recibir “más noticias” de la agresión británica, Washington decidió intervenir, pero cautamente. El secretario de Estado Frelinghuysen en julio de 1882, propuso que Inglaterra sometiera la cuestión de Guayana al arbitraje. Apunta Frankel que “Venezuela solicitó un tratado de alianza con los Estados Unidos en 1884 contra toda agresión extranjera. Las condiciones de Guzmán Blanco eran tentadoras para los yanquis. Venezuela se obligaba a no comprometerse en guerra sin el consentimiento de los Estados Unidos. A cambio del tratado, los Estados Unidos obtendrían el derecho a navegar por todos los ríos y lagos del sistema del Orinoco».
Grande era la cesión de soberanía movida por Guzmán, digna de él, pero Frelinghuysen rechazó el ofrecimiento, entonces el Ilustre Americano, despliega ofertas económicas directas. Antonio María Soteldo, ministro de Venezuela en Washington, escribe teorizando la función política de las inversiones:
“La inversión de capitales de los Estados Unidos daría a éstos un vasto campo de empresa enriqueciendo nuestro país y desde luego les impondría el deber imprescindible de velar por nuestra seguridad, prosperidad y la paz pública y nos estrecharía tanto o más que una alianza en el papel; porque de hecho estaríamos poderosa e irresistiblemente aliados en intereses materiales y aun morales. De seguro que los ingleses no tendrían más que pensar ni aun soñar con apoderarse de la Parima y de la llave del Orinoco”.
Está vigente
En esa época los Estados Unidos e Inglaterra estaban enfrentados por posesiones en América Latina y en general en el Tercer mundo. (Tercer mundo: es nombre que la globalización prohibió utilizar porque nomina las cosas con verdad). Al final se encompincharán en el tratado Hay-Pauncefote pero de momento están peleando.
Guzmán no se queda en palabras. Reparte a ciudadanos norteamericanos concesiones en la zona limítrofe con Guayana Británica; igual abarcan hierro que maderas finas a granel. La concesión Manoa consta en total de 12 millones de hectáreas, lo que significa todo el Territorio Federal Delta Amacuro -–que se crea para favorecer el negocio– y parte del Estado Bolívar e incluso parte del territorio Esequibo en disputa. También otorga la concesión Hamilton por el lago de asfalto de Guanoco, el mayor del mundo, cuya recuperación por Cipriano Castro traerá tremendos líos y finalmente su derrocamiento. Todos los inversionistas agraciados son norteamericanos, Guzmán está sembrando nuevas manzanas de la discordia entre los dos países anglosajones.
Maderas y asfalto son apenas minucias, lo fuerte está en las posibilidades de unir el Orinoco con el caño Casiquiare y ríos del Brasil, Paraguay y Argentina en un canal que movilizaría irresistiblemente la colonización de América del Sur por los Estados Unidos, vía su empalme a través del Caribe con el canal Mississipi-Illinois norteamericano. Es lo grave, gravísimo y ultrasecreto. ¿Cómo se haría? Por su capacidad, que decía al principio, de crear países y desaparecerlos por el poder de la riqueza. La Guayana inglesa fue un tremebundo tapón a ese canal pero ahora, en 2015, Inglaterra es un zerepe en manos de los Estados Unidos, en consecuencia está vigente. (Continuará)
Gerónimo Pérez Rescaniere, De Cristóbal Colón a Hugo Chávez Frías, Vol. 2.
geronimoperescaniere@gmail.com / Ciudad Ccs
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Posturas críticas, reflexivas. Opinión profesional de rasgos independientes. Aportes con sustancia. Contexto despolarizante
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domingo, 21 de junio de 2015
jueves, 30 de abril de 2015
Nicmer Evans: ¿Tercera Vía o Alternativa Revolucionaria?
Quienes claman por salir del control actual de las cúpulas del poder tanto del gobierno como de la oposición, retoman el ya viejo concepto de la tercera vía. Es mucho lo que se habla de una "tercera vía", una "tercera opción" o un "tercer camino" ante la polarización aún reinante en el país, pero quienes se subordinan a esta idea quizá ingenuamente caen en la trampa de reproducir la tesis del capitalismo con rostro humano de Anthony Giddens y ejecutada por Tony Blair en el Reino Unido, que no fue más que un conjunto de ideas complementarias al fracasado neoliberalismo que mostraba lo deshumanizada que era su práctica en el mundo.
Hoy sin embargo, lo que pareciera demandar el pueblo que en un 70% no reconoce liderazgo ni en la oposición ni en el gobierno, no es una "tercera vía" sino una "alternativa revolucionaria" política y económica coherente, que haga lo que diga y que diga lo que va ha hacer, con el fin de permitir que sea auditable, por ser transparente en su acción.
La muerte del Presidente Chávez ha significado un quiebre en cuanto a la forma y estilo de liderazgo político en el país. El dilema se presenta porque aún los líderes actuales tienen como reto imitar o antagonizar con Chávez, siendo aún muy incipiente el surgir de nuevos liderazgos propios, que incluso puedan compartir y defender el legado del Presidente Chávez, pero que no pretenda imitar o reproducir su estilo.
El liderazgo del Presidente Chávez fue una extraordinaria oportunidad para amalgamar a una izquierda históricamente fragmentada, dispersa y en permanente conflicto, pero también generó una dependencia que hoy producto de su ausencia pone en riesgo esta unidad.
Cuando el Presidente Chávez el 8 de diciembre del 2012 hablaba de la unidad, era evidente que no se pronunciaba favorablemente a una unidad en torno a la corrupción y a la impunidad, sino más bien una unidad en torno al pueblo, a sus luchas, a la permanente transferencia de poder, y la justa valoración del trabajo, principio fundamental del socialismo.
Hoy, los liderazgos sustitutos pretenden llamar a una unidad incondicional que busca obligar al pueblo a ser permisivo con la corrupción y la impunidad de la burocracia, la banca y el capital. Una verdadera alternativa, no puede levantar la vieja bandera de un giro neoliberal, que el pueblo decidió superar hace ya casi dos décadas, pero tampoco puede levantar la bandera de lo malo y lo negativo de un proceso revolucionario que tuvo cosas muy buenas, pero también cometió errores.
No es la Tercera Vía, es la Alternativa Socialista y Revolucionaria la que hoy exige la mayoría de la población venezolana que añora las cosas buenas de Chávez, que acepta que hubo algunas políticas del pasado que deberían mantenerse, pero que fundamentalmente cree que debemos seguir innovando en la formulación de un modelo económico productivo alterno y una forma de hacer política que ya no dependa de un liderazgo mesiánico, y que se preocupe porque la socialización económica, con base en la productividad soberana e independiente para la riqueza y el bienestar de la nación, sea el centro de atención de líderes que se alternen mientras se consolida el verdadero poder popular.
Aporrea
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Hoy sin embargo, lo que pareciera demandar el pueblo que en un 70% no reconoce liderazgo ni en la oposición ni en el gobierno, no es una "tercera vía" sino una "alternativa revolucionaria" política y económica coherente, que haga lo que diga y que diga lo que va ha hacer, con el fin de permitir que sea auditable, por ser transparente en su acción.
La muerte del Presidente Chávez ha significado un quiebre en cuanto a la forma y estilo de liderazgo político en el país. El dilema se presenta porque aún los líderes actuales tienen como reto imitar o antagonizar con Chávez, siendo aún muy incipiente el surgir de nuevos liderazgos propios, que incluso puedan compartir y defender el legado del Presidente Chávez, pero que no pretenda imitar o reproducir su estilo.
El liderazgo del Presidente Chávez fue una extraordinaria oportunidad para amalgamar a una izquierda históricamente fragmentada, dispersa y en permanente conflicto, pero también generó una dependencia que hoy producto de su ausencia pone en riesgo esta unidad.
Cuando el Presidente Chávez el 8 de diciembre del 2012 hablaba de la unidad, era evidente que no se pronunciaba favorablemente a una unidad en torno a la corrupción y a la impunidad, sino más bien una unidad en torno al pueblo, a sus luchas, a la permanente transferencia de poder, y la justa valoración del trabajo, principio fundamental del socialismo.
Hoy, los liderazgos sustitutos pretenden llamar a una unidad incondicional que busca obligar al pueblo a ser permisivo con la corrupción y la impunidad de la burocracia, la banca y el capital. Una verdadera alternativa, no puede levantar la vieja bandera de un giro neoliberal, que el pueblo decidió superar hace ya casi dos décadas, pero tampoco puede levantar la bandera de lo malo y lo negativo de un proceso revolucionario que tuvo cosas muy buenas, pero también cometió errores.
No es la Tercera Vía, es la Alternativa Socialista y Revolucionaria la que hoy exige la mayoría de la población venezolana que añora las cosas buenas de Chávez, que acepta que hubo algunas políticas del pasado que deberían mantenerse, pero que fundamentalmente cree que debemos seguir innovando en la formulación de un modelo económico productivo alterno y una forma de hacer política que ya no dependa de un liderazgo mesiánico, y que se preocupe porque la socialización económica, con base en la productividad soberana e independiente para la riqueza y el bienestar de la nación, sea el centro de atención de líderes que se alternen mientras se consolida el verdadero poder popular.
Aporrea
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viernes, 3 de abril de 2015
Modesto Emilio Guerrero: Quiénes apoyaron a Argentina en la Guerra por Malvinas
Uno de los aspectos menos considerados cuando se recuerda la controvertida decisión de la Junta Militar argentina de 1982, de ocupar las Islas Malvinas, es el de los gobiernos latinoamericanos que ofrecieron o trajeron ayuda bélica contra los ingleses.
Fue un hecho geopolítico inédito en la historia continental desde las guerras de Independencia, aunque esa ayuda no significó en todos lo casos apoyo político a la Junta genocida.
De hecho, este aspecto dividió aguas en el mapa diplomático latinoamericano. Los gobiernos de Chile, Colombia y Trinidad&Tobago se colocaron del lado de la potencia invasora, Iglaterra, y de su socio global, Estados Unidos.
En sentido contrario, la mayoría del resto de naciones apoyaron a Argentina como Nación, aunque algunos gobiernos se conformaron con el gesto diplomático.
Pero los gobiernos de Perú, Venezuela, Cuba, Brasil, Nicaragua y República Dominicana, aportaron pertrechos bélicos o lo ofrecieron sin haberlo podido entregar, o lo enviaron y la Junta Militar lo abandonó.
Esto ocurrió, a pesar de que algunos gobiernos adversaran al gobierno militar, incluso con denuncias en organismos internacionales por violación de derechos humanos. Para el año 1982, la Junta Militar, comandada en ese momento por el General Fortunato Galtieri, ya estaba denunciada en decenas de países y organismos, por múltiples asesinatos, detenciones masivas, desapariciones y persecución indiscriminada.
Estados Unidos acompañó a Inglaterra contra Argentina, un hecho previsible en la naturaleza imperial de ambos, en el contexto de la Guerra Fría y de la práctica regular de EEUU en la región. El asunto es que con ese apoyo, EEUU contravino todo lo pautado en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíoproca, TIAR.
La Junta Militar esperaba lo contrario, debido a su sociedad con Washington desde 1976. Esto explica la reacción sorprendida de Rónald Reagan, al decir: "Nunca creí que se iban a atrever". El Departamento de Defensa había actuado directamente desde 1976 en Argentina "contra el riesgo comunista", con el mismo criterio geopolítico que lo había hizo en Chile desde 1970, en Brasil durante el gobierno de Goulart, en Guatemala contra Árbenz, en la Argentina de 1955, y en otros países, regidos por la Doctrina de Seguridad Nacional y la dispùta global de la Guerra Fría.
El TIAR fue promovido por Estados Unidos en 1947 para congregar a los Estados latinoamericanos y a EE.UU en un sola entidad militar ante a la amenaza militar de Europa. Según el TIAR, todo Estado parte estaba obligado a defender a cualquiera de sus miembros cuando fuera amenazado o atacado por un Estado extra continental. En 1982 hizo lo opuesto.
En aquella década, ese riesgo solo venía de la Europa fascista y el Japón del Mikado, derrodos dos años antes, en 1945, y del propio Estados Unidos, que metía sus Fuerzas Armadas donde le daba la gana. Al gobierno estadounidense, el TIAR le servía para controlar los ejércitos y Estados latinoamericanos, con guerra o sin ella.
Lo que no esperaban, tanto la Junta como Londres y Washington, era que varios gobiernos adoptaran posturas independientes y apoyaran la reivindicación de Argentina en Malvinas, incluso en el terreno militar, como establecía el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.
Entre los países que se destacaron por haber hecho efectivo un aporte militar para enfrentar a los ingleses, se cuentan Perú y Venezuela. Ambos gobiernos convocaron a sus poblaciones a la calle contra Inglaterra. Otros quisieron, pero no pudieron o no se atrevieron.
Bajo la responsabilidad criminal de Galtieri y la Junta Militar esa ayuda militar fue mal utilizada o simplemente defraudada, bajo el mismo criterio irresponsable y oportunista con el que había sometido al país a una guerra técnicamente tan desigual, usufructuado muchas donaciones de la población, y manipulado la voluntad nacionalista de los combatientes.
Perú aportó una escuadrilla de por lo menos diez caza bombarderos Mirage V, artillados con misiles teledirigidos AS30, todos fueron despachados clandestinamente del Perú a Argentina, en abril y mayo de 1982. Una Comisión Investigadora del Senado peruano reveló la ayuda militar años después en una Sesión reservada del 23 de setiembre de 1991: "En abril del 82 ... el Primer Ministro Manuel Ulloa-, consultó al jefe de las Fuerzas Armadas Peruanas, si era posible entregarles unos aviones a los argentinos y el Jefe militar contestó que si", informa el blog conflictomalvinas.com
En Venezuela, el gobierno socialcristiano de Luis Herrera Campins, bajo la presión de un poderoso movimiento nacional contra los británicos y EEUU, decidió aportar piezas militares, en una acción temeraria, tratándose de un país y un gobierno que estaban sometidos a Washington mediante el petróleo.
El general de las Fuerzas Aéreas de Argentina, Rómulo Henriquez, ex agregado militar en Washington durante el gobierno de Arturo Illía, declaró EN 1999 para el libro Reportaje con la Muerte, que dos aviones de la Fuerza Aérea de Venezuela llegaron clandestinamente a Tucumán en mayo de 1982. Esos aviones nunca fueron usados y permanecieron en hangares militares de esa ciudad durante años. (Reportaje con la Muerte, pág. 171, M.E. Guerrero, Ediciones B, Buenos Aires 2002).
Además de los dos aparatos, la Junta recibió gran cantidad de municiones de 7.62mm, bombas MK-82/84, algunos torpedos y tanques lanzables para Mirage III y repuestos para éste avión, según el blog especializado conflictomalvinas.com.ar
Brasil, un país con hipótesis de guerra contra Argentina desde comienzos del siglo XX, aportó dos aviones EMB-111 Bandeirante en versión patrulla marítima para la Armada Argentina. Vinieron a reemplazar a los dos P-2H Neptune que quedaron fuera de servicio luego de la misión del Sheffield.
República Dominicana, ofreció públicamente el envío de tropas para apoyar a la Argentina, pero nunca salió de puertos dominicanos. En cambio, Uruguay, que había mantenido una posición equidistante, modificó parcialmente su postura y ofreció ser mediador en el canje de prisioneros entre la Argentina y Gran Bretaña, preparó el Operativo Maíz para habilitar el Hospital Militar y el Hospital Maciel para recibir heridos argentinos de guerra, y además, habría pasado datos al gobierno argentino para detectar submarinos y buques sospechosos, pero esto nunca fue confirmado.
Cuba, que había cumplido órdenes de Moscú favorables a la dictadura en 1976, decidió facilitar información de la KGB en Londres sobre el lugar del desembarco de las fuerzas inglesas. La Habana ofreció dos batallones de casi 6.000 hombres de tropas especializadas en combate en clima frío, entrenados por los rusos en Siberia, además, de aviones MIG-21 pilotados por cubanos, MIG-23BN Flogger H, especializada en ataques antibuque y submarinos clase "Foxtrot". Ninguno de esos aparatos o equipos pudieron desembar en territorio argentino.
Otro gobierno que tampoco pudo cumplir su ofrecimiento de ayuda militar fue Nicaragua. Públicamente había anunciado estar dispuesta a enviar tropas entrenadas en la guerra a los "Contras", además de municiones para los cañones AA de 20 y 35mm. Panamá, un pequeño país del Istmo, con un pequeño ejército, se limitó al apoyo diplomático.
Tres países europeos también se atrevieron a colocarse del lado argentino, aunque más por razones de competencia geopolítica con la agresiva Inglaterra: España fue el único país europeo-occidental que condenó el ataque británico y votó contra la Resolución de la ONU, y trascendió que habría enviado "extraoficialmente" un paper con indicaciones técnicas sobre los Harriers ingleses, por ser el mismo modelo operardo por su Armada.
La URSS, en cambio, en agradecimiento a Argentina por el trigo y la carne aportada contra el embargo norteamericano, suministró fotos satelitales y utilizó aviones TU-95 desde Angola para seguir a la Flota británica. Se sabe que también desplegó en la zona de conflicto un submarino nuclear y uno de propulsión convencional para hacer seguimiento a los buques británicos. El blog citado sostiene que también facilitaron sus equipos de comunicación de alta tecnología para que los diplomáticos argentinos pudieran comunicarse con Buenos Aires sin ser infiltrados.
Irlanda e Italia, se limitaron, como lo hicieran Panamá y otros países latinoamericanos aliados de EEUU, al apoyo diplomático.
En cambio, el gobierno de Kadaffi en Libia, ofreció la lista de armas de guerra más completa: 15 misiles aire-aire Matra R530 con cabeza buscadora por infrarrojos, 5 misiles aire-aire Matra R530 con cabeza de autoguiado por radar semiactivo, 20 misiles aire-aire R550 Magic, 20 misiles Istrella con lanzador Kasef (SAM-7), 60 misiles Istrella con lanzador Maksuf (SAM-7), 10 morteros de 60mm con accesorios, 492 proyectiles de mortero de 60mm, 10 morteros de 81mm con accesorios, 498 proyectiles de mortero de 81mm superexplosivo, 198 proyectiles de mortero de 81mm iluminantes, 1000 bombas iluminantes de 26,5mm, 50 ametralladoras calibre .50, alrededor de 49.500 proyectiles calibre .50, unas 4.000 minas antitanque, más de 5.000 minas antipersonales y el compromiso de buscar misiles AM.39 en el mercado negro de armas. Aunque conflictomalvinas.com lo da como un hecho consumado, nunca se pudo comfirmar si este paquete llegó y fue usado en Malvinas contra el imperio inglés.
ADN Marcos Paz, Argentina
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Fue un hecho geopolítico inédito en la historia continental desde las guerras de Independencia, aunque esa ayuda no significó en todos lo casos apoyo político a la Junta genocida.
De hecho, este aspecto dividió aguas en el mapa diplomático latinoamericano. Los gobiernos de Chile, Colombia y Trinidad&Tobago se colocaron del lado de la potencia invasora, Iglaterra, y de su socio global, Estados Unidos.
En sentido contrario, la mayoría del resto de naciones apoyaron a Argentina como Nación, aunque algunos gobiernos se conformaron con el gesto diplomático.
Pero los gobiernos de Perú, Venezuela, Cuba, Brasil, Nicaragua y República Dominicana, aportaron pertrechos bélicos o lo ofrecieron sin haberlo podido entregar, o lo enviaron y la Junta Militar lo abandonó.
Esto ocurrió, a pesar de que algunos gobiernos adversaran al gobierno militar, incluso con denuncias en organismos internacionales por violación de derechos humanos. Para el año 1982, la Junta Militar, comandada en ese momento por el General Fortunato Galtieri, ya estaba denunciada en decenas de países y organismos, por múltiples asesinatos, detenciones masivas, desapariciones y persecución indiscriminada.
Estados Unidos acompañó a Inglaterra contra Argentina, un hecho previsible en la naturaleza imperial de ambos, en el contexto de la Guerra Fría y de la práctica regular de EEUU en la región. El asunto es que con ese apoyo, EEUU contravino todo lo pautado en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíoproca, TIAR.
La Junta Militar esperaba lo contrario, debido a su sociedad con Washington desde 1976. Esto explica la reacción sorprendida de Rónald Reagan, al decir: "Nunca creí que se iban a atrever". El Departamento de Defensa había actuado directamente desde 1976 en Argentina "contra el riesgo comunista", con el mismo criterio geopolítico que lo había hizo en Chile desde 1970, en Brasil durante el gobierno de Goulart, en Guatemala contra Árbenz, en la Argentina de 1955, y en otros países, regidos por la Doctrina de Seguridad Nacional y la dispùta global de la Guerra Fría.
El TIAR fue promovido por Estados Unidos en 1947 para congregar a los Estados latinoamericanos y a EE.UU en un sola entidad militar ante a la amenaza militar de Europa. Según el TIAR, todo Estado parte estaba obligado a defender a cualquiera de sus miembros cuando fuera amenazado o atacado por un Estado extra continental. En 1982 hizo lo opuesto.
En aquella década, ese riesgo solo venía de la Europa fascista y el Japón del Mikado, derrodos dos años antes, en 1945, y del propio Estados Unidos, que metía sus Fuerzas Armadas donde le daba la gana. Al gobierno estadounidense, el TIAR le servía para controlar los ejércitos y Estados latinoamericanos, con guerra o sin ella.
Lo que no esperaban, tanto la Junta como Londres y Washington, era que varios gobiernos adoptaran posturas independientes y apoyaran la reivindicación de Argentina en Malvinas, incluso en el terreno militar, como establecía el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.
Entre los países que se destacaron por haber hecho efectivo un aporte militar para enfrentar a los ingleses, se cuentan Perú y Venezuela. Ambos gobiernos convocaron a sus poblaciones a la calle contra Inglaterra. Otros quisieron, pero no pudieron o no se atrevieron.
Bajo la responsabilidad criminal de Galtieri y la Junta Militar esa ayuda militar fue mal utilizada o simplemente defraudada, bajo el mismo criterio irresponsable y oportunista con el que había sometido al país a una guerra técnicamente tan desigual, usufructuado muchas donaciones de la población, y manipulado la voluntad nacionalista de los combatientes.
Perú aportó una escuadrilla de por lo menos diez caza bombarderos Mirage V, artillados con misiles teledirigidos AS30, todos fueron despachados clandestinamente del Perú a Argentina, en abril y mayo de 1982. Una Comisión Investigadora del Senado peruano reveló la ayuda militar años después en una Sesión reservada del 23 de setiembre de 1991: "En abril del 82 ... el Primer Ministro Manuel Ulloa-, consultó al jefe de las Fuerzas Armadas Peruanas, si era posible entregarles unos aviones a los argentinos y el Jefe militar contestó que si", informa el blog conflictomalvinas.com
En Venezuela, el gobierno socialcristiano de Luis Herrera Campins, bajo la presión de un poderoso movimiento nacional contra los británicos y EEUU, decidió aportar piezas militares, en una acción temeraria, tratándose de un país y un gobierno que estaban sometidos a Washington mediante el petróleo.
El general de las Fuerzas Aéreas de Argentina, Rómulo Henriquez, ex agregado militar en Washington durante el gobierno de Arturo Illía, declaró EN 1999 para el libro Reportaje con la Muerte, que dos aviones de la Fuerza Aérea de Venezuela llegaron clandestinamente a Tucumán en mayo de 1982. Esos aviones nunca fueron usados y permanecieron en hangares militares de esa ciudad durante años. (Reportaje con la Muerte, pág. 171, M.E. Guerrero, Ediciones B, Buenos Aires 2002).
Además de los dos aparatos, la Junta recibió gran cantidad de municiones de 7.62mm, bombas MK-82/84, algunos torpedos y tanques lanzables para Mirage III y repuestos para éste avión, según el blog especializado conflictomalvinas.com.ar
Brasil, un país con hipótesis de guerra contra Argentina desde comienzos del siglo XX, aportó dos aviones EMB-111 Bandeirante en versión patrulla marítima para la Armada Argentina. Vinieron a reemplazar a los dos P-2H Neptune que quedaron fuera de servicio luego de la misión del Sheffield.
República Dominicana, ofreció públicamente el envío de tropas para apoyar a la Argentina, pero nunca salió de puertos dominicanos. En cambio, Uruguay, que había mantenido una posición equidistante, modificó parcialmente su postura y ofreció ser mediador en el canje de prisioneros entre la Argentina y Gran Bretaña, preparó el Operativo Maíz para habilitar el Hospital Militar y el Hospital Maciel para recibir heridos argentinos de guerra, y además, habría pasado datos al gobierno argentino para detectar submarinos y buques sospechosos, pero esto nunca fue confirmado.
Cuba, que había cumplido órdenes de Moscú favorables a la dictadura en 1976, decidió facilitar información de la KGB en Londres sobre el lugar del desembarco de las fuerzas inglesas. La Habana ofreció dos batallones de casi 6.000 hombres de tropas especializadas en combate en clima frío, entrenados por los rusos en Siberia, además, de aviones MIG-21 pilotados por cubanos, MIG-23BN Flogger H, especializada en ataques antibuque y submarinos clase "Foxtrot". Ninguno de esos aparatos o equipos pudieron desembar en territorio argentino.
Otro gobierno que tampoco pudo cumplir su ofrecimiento de ayuda militar fue Nicaragua. Públicamente había anunciado estar dispuesta a enviar tropas entrenadas en la guerra a los "Contras", además de municiones para los cañones AA de 20 y 35mm. Panamá, un pequeño país del Istmo, con un pequeño ejército, se limitó al apoyo diplomático.
Tres países europeos también se atrevieron a colocarse del lado argentino, aunque más por razones de competencia geopolítica con la agresiva Inglaterra: España fue el único país europeo-occidental que condenó el ataque británico y votó contra la Resolución de la ONU, y trascendió que habría enviado "extraoficialmente" un paper con indicaciones técnicas sobre los Harriers ingleses, por ser el mismo modelo operardo por su Armada.
La URSS, en cambio, en agradecimiento a Argentina por el trigo y la carne aportada contra el embargo norteamericano, suministró fotos satelitales y utilizó aviones TU-95 desde Angola para seguir a la Flota británica. Se sabe que también desplegó en la zona de conflicto un submarino nuclear y uno de propulsión convencional para hacer seguimiento a los buques británicos. El blog citado sostiene que también facilitaron sus equipos de comunicación de alta tecnología para que los diplomáticos argentinos pudieran comunicarse con Buenos Aires sin ser infiltrados.
Irlanda e Italia, se limitaron, como lo hicieran Panamá y otros países latinoamericanos aliados de EEUU, al apoyo diplomático.
En cambio, el gobierno de Kadaffi en Libia, ofreció la lista de armas de guerra más completa: 15 misiles aire-aire Matra R530 con cabeza buscadora por infrarrojos, 5 misiles aire-aire Matra R530 con cabeza de autoguiado por radar semiactivo, 20 misiles aire-aire R550 Magic, 20 misiles Istrella con lanzador Kasef (SAM-7), 60 misiles Istrella con lanzador Maksuf (SAM-7), 10 morteros de 60mm con accesorios, 492 proyectiles de mortero de 60mm, 10 morteros de 81mm con accesorios, 498 proyectiles de mortero de 81mm superexplosivo, 198 proyectiles de mortero de 81mm iluminantes, 1000 bombas iluminantes de 26,5mm, 50 ametralladoras calibre .50, alrededor de 49.500 proyectiles calibre .50, unas 4.000 minas antitanque, más de 5.000 minas antipersonales y el compromiso de buscar misiles AM.39 en el mercado negro de armas. Aunque conflictomalvinas.com lo da como un hecho consumado, nunca se pudo comfirmar si este paquete llegó y fue usado en Malvinas contra el imperio inglés.
ADN Marcos Paz, Argentina
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