jueves, 24 de diciembre de 2015

Susana Martínez: asumamos la crítica en colectivo

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Unos días antes de las elecciones, estaban unos jóvenes protestando, cerca de las instalaciones de la asamblea legislativa de mi comunidad, porque no le habían entregado su Tablet. Ante esta situación salió a conversar un funcionario, y les explicó que serían  entregadas, luego que terminara el proceso electoral. Luego, supe que fue así. Esta situación me hizo recordar, las luchas estudiantiles de décadas  anteriores. Donde los estudiantes protestaban por pasaje estudiantil, gratuidad de la educación y por cierres de universidades;  por dichas peticiones  recibían peinillas, bombas lacrimógenas, balas. Algunos eran torturados, morían en combate, o los desaparecían. Típico de los que se hacen llamar demócratas.

También cabe señalar, las penurias que vivieron las personas de tercera edad cuando protestaban por una  pensión digna, las cuales recibían la misma dosis adeca-copeyana. Y así sucesivamente, pasaba con los que alzaban su voz ante la injusticia.  Cuyo  lema de la época era: “Disparen primero y averigüen después”. Son los mismos que se arrodillan a los poderes económicos, ahora quieren darnos cátedra de democracia.

Bien lo dice una canción de Alí Primera: “Al pueblo tratan de quitarle la memoria”.  De alguna forma esa estrategia funcionó: taparon el pasado con los problemas existentes. Prometiendo  un cambio, que se les está yendo de las manos,  por las numerosas peticiones de sectores económicos,  que tienen que complacer.

Sin embargo, ante los hechos, no podemos refugiarnos de los errores, sin direccionar soluciones. No cabe duda, que no será fácil enderezar el camino.  Por este sentido, la crítica no puede estar huérfana de la acción.  Es verdad, cuando nos auto criticamos, podemos herirnos...  pero esa es parte de la cura. Asumamos la culpa,  así nuestro credo se hará en colectivo.

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viernes, 18 de diciembre de 2015

Modesto Emilio Guerrero: Las mentiras de Jesús

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Fernando Hugo Azcurra – Economista. Modesto Emilio Guerrero, periodista. Bs. As. Diciembre de 2015

¡No! No se trata de Jesús el Cristo de la religión cristiana. Se trata de Jesús Faría, integrante de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, y la serie de opiniones y recomendaciones económicas que sugiere para salir de la crisis que vive Venezuela, expuestas en una entrevista publicada por Correo del Orinoco del 15/12/15, pp. 16-17.

El enfoque teórico y filosófico de nuestro Jesús, pasa por entender que: “Cualquier medida que tomemos debe estar destinada a proteger al pueblo. No habrá un proceso de empobrecimiento de la población, ni tampoco elevación de las desigualdades. Pero tenemos que recortar gastos superfluos que alimenten la burocracia o que vayan a financiar proyectos de gran envergadura que en estos momentos no podemos llevar a cabo; hay que reducir las corruptelas, mejorar la eficiencia de los recursos y garantizar que los recursos tengan el impacto que se busca. Hay que evitar desviaciones y derroches. En nuestro diagnóstico la transformación del Estado es crucial”.

La protección del pueblo que propone Faría consiste en que “no habrá un empobrecimiento de la población ni tampoco elevación de las desigualdades”, o sea Faría nos asegura que seguirá habiendo pobres y desigualdades pero que éstas “no se elevarán”.

Guerra de la burguesía contra el pueblo

“otras manifestaciones de lo que se ha llamado la guerra económica, como la especulación galopante, que se fundamenta en la voracidad de un empresariado que se enriquece y que aporta a la estrategia de debilitar el Gobierno Nacional”, diagnostica. El parlamentario evalúa que hay “un afán desmedido, cuestionado desde todo de punto de vista en lo ético y en lo moral”, que se fundamenta “en la especulación cambiaria, en la especulación con los precios”. Pero además no se debe obviar “la conflictividad, la búsqueda del poder por parte de actores políticos asociados con estos grupos económicos”. El Gobierno tiene la obligación de combatir todo esto, sentencia, ya que “nosotros esperamos que los enemigos de la Revolución arremetan, y la obligación de la Revolución es revertir esos ataques”. Se mantiene, sostiene el diputado, un contexto económico que favorece el desarrollo de tendencias “que impactan terriblemente en la economía y en la sociedad venezolana”.

Para nuestro Jesús, la guerra económica contra el pueblo venezolano desatada por la burguesía como socia del Imperio y su guerra de desgaste prolongada “se mantiene… y favorece el desarrollo de tendencias que impactan terriblemente en la economía y en la sociedad venezolana”, esto es, el plan de derrocamiento del gobierno popular “favorece el desarrollo de tendencias” que “impactan en la economía y la sociedad venezolana”. Síntesis: la lucha de clases contrarrevolucionaria es sinónimo de “tendencias”, es decir, para Jesús no es el centro vital del conflicto a la que está sometida toda la sociedad de Venezuela.

Incapacidad de administrar la crisis


Se debe examinar, con franqueza, “si estuvimos en capacidad de superar las causas y los efectos de la crisis económica, y es evidente que no lo hemos hecho”. La respuesta negativa, enfatiza, indica que “hay que aplicar correctivos profundos para combatir esas manifestaciones, para corregir causas de esos problemas y para enfrentar un año 2016 muy delicado por la tendencia al descenso que muestran los precios petroleros en los mercados internacionales”. También se deben identificar los instrumentos de política económica que se emplean para combatir los impactos “de los ataques económicos a los que somos sometidos, y para superar el modelo económico que atenta contra el futuro de la Revolución”

Para Faría ante “la” crisis el gobierno no ha sabido “superar las causas y los efectos” producidos, por lo cual hay que “identificar los instrumentos de política económica que se emplean para combatir los impactos”, ergo “la” crisis es una cuestión de pésima políticas que no han sabido “identificar los instrumentos” adecuados, no es una cuestión de lucha de clases en la que está embarcada la burguesía y el Imperio sin que les interese otra cosa que desalojar del poder político al chavismo, por lo cual asedia, acosa, asfixia, agrede, acapara, especula, de modo permanente, buscando (y logrando) que toda supuesta “política identificatoria” haga agua porque en el intento mismo de responder con medidas de administración económica está el error ante lo que la contrarrevolución le plantea: política de desestabilización y agresión sin descanso. ¡No se trata de mala identificación de instrumentos! Se trata de ¡lucha de clases! Y la respuesta ante la política de fuerza reaccionaria ha de ser oponer una política de mayor fuerza revolucionaria: atacar el poder económico de la burguesía interna, asediándola, acosándola, asfixiándola hasta movilizar a la población a que se haga cargo de la propiedad privada de las empresas y continúe mejorada la producción de bienes y servicios. ¡Aceptar el desafío escuálido y doblar la apuesta!

Rectificación en la administración
¿Esto o alguna variante política de lo expuesto es lo que propone Faría? Nó ¿qué propone? Pues que “tenemos que evaluar la eficiencia de las políticas económicas” y “si las estrategias y políticas que hemos adoptado han sido las correctas”, porque “Si hay un resultado electoral muy negativo como consecuencia de la situación económica”. La rectificación en materia económica “se debe llevar a cabo lo antes posible, porque todo día que transcurre es tiempo perdido para acometer cambios profundos que se deben dar en lo económico, atendiendo a la dinámica que se abre en 2016, cuando la oposición tiene la clara intención de propiciar un escenario de conflictividad política e institucional, con la finalidad de que se produzca una crisis política que impacte, aun de manera más negativa, en lo económico”.

De manera que para Faría lo principal no es la guerra de clases sino la de dar con una “acertada” política económica que el gobierno no ha sabido implementar, si bien es cierto que “Por los momentos la misma conflictividad política impidió el desarrollo de una política económica con estas características”, ¡Lo principal toma en Faría el carácter de una simple “alusión” porque para él “ la crisis no había llegado a estos niveles y “la necesidad de rectificación, como resultado de una derrota política, no estaba planteada”.

Y ahora nos propone un toque de distinción y seriedad: La economía “es una ciencia” que no se trabaja “con caprichos ni con voluntarismo”; por el contrario, “tiene que atenderse desde una visión objetiva, sustentada en hechos reales, y tenemos que hacer un esfuerzo para que la economía vuelva a radicar en torno a las realidades”. Para Faría la economía y la política van por andariveles distintos, por un lado la política y sus vicisitudes, por el otro la economía y su veracidad, la política que no se apoye en la economía será ciega. Por eso hay que volver a la seriedad. El Sr. Jesús (y no el de la cruz) tiene una concepción burguesa vulgar de la economía: es una ciencia dice ¿Cuál economía es una ciencia mi Sr. Jesús? ¿la de los manuales, la de Hicks, Samuelson, Friedman, e incluso Keynes? esto es ¿la economía del capital y de la burguesía o la economía de Marx basada en los trabajadores y actividad fundante de toda sociedad, ya que sin su labor no es posible la existencia de sociedad alguna en cualquier época histórica? Nuestro Jesús calla al respecto. Supongamos, no obstante, que él no es un economista burgués sino un economista marxista, entonces, ¿por qué utiliza ideas y vocablos de la economía burguesa vulgar? Fijémonos: “El parlamentario sentencia que el llamado a la rectificación hecho por el presidente Nicolás Maduro “va en esa dirección y confiamos en que en las próximas semanas se tomarán progresivamente medidas muy importantes para garantizar el crecimiento de la economía en condiciones de equilibrio macroeconómico, todo ello en función del bienestar del pueblo y de potenciar la contraofensiva política que se inicia desde el chavismo”… tenemos que evaluar la eficiencia de las políticas económicas” ya que es obvio, admite, “que las políticas económicas adoptadas no han sido las más adecuadas”.

Es urgente actuar, insiste. “El tema económico será fundamental y determinante en este año que comienza y al menos en los dos años sucesivos”, para nuestro Jesús el conflicto en Venezuela es económico (manejo correcto de los instrumentos de política económica) y no político, guerra de clases ofensiva de la burguesía y el Imperio. Él cree que esto se dirime en términos de “eficiencia en la administración del capital interno” y no de lucha a muerte entre burguesía y trabajadores.

Por lo demás todas sus recomendaciones están orientadas en tal sentido: a) simplificación cambiaria; b) elevar “eficiencia” del gasto público, que, dicho sea de paso, nuestro Jesús se come el argumento falaz de la economía burguesa de los manuales y de sus economistas, de hablar de “gasto público” no de Inversiones Públicas, nunca se le pasó por la cabeza pensar por qué cuando se habla del capital privado éste invierte, pero si se trata del Estado lo que hace es “gastar”, típica posición burguesa en economía, he aquí lo que dice: garantizar la aplicación eficiente de los recursos; típica expresión de la economía burguesa; c ) que el capital pague los impuestos porque “hay una élite muy reducida, que incluye la banca y grandes corporaciones, cuyo tributo real al Fisco es realmente vergonzoso” ¡cándido Jesús! ¿para qué? ¿para que los “administre” su enemigo, el chavismo? Tampoco se le ha pasado por la cabeza la necesidad de expropiar y/o confiscar a esa clase ¡nó! ¡¡líbreme Dios!

Hay que acordar con la burguesía

¿Qué se debe hacer, entonces, con la burguesía? Pues nada menos que establecer ¡acuerdos! “debemos aplicar estrategias coherentes que involucren estímulos importantes a la producción nacional, tanto en el sector público como el privado”, puntualizó Faría. Es indispensable buscar “espacios de acuerdos entre el Gobierno y el sector privado”, lo que no se hizo antes “por la conflictividad política”.

Ahora llegó un momento “en el cual debe haber un diálogo y debate, y debe existir un entendimiento general en relación a la necesidad del desarrollo del país”. En función de eso se debe diseñar una política, plantea Faría, “para que este sector aporte al crecimiento de la economía”. Recalca que hay muchos espacios en los cuales se puede trabajar, como “el diseño de planes de inversión en sectores determinados, con estímulos fiscales, por ejemplo”. Existe, certifica, “un espectro importante en el diseño de precios que garanticen cubrir costos y ganancias razonables”, así como en “la planificación de la asignación de divisas, la promoción de exportaciones con estímulos importantes, fiscales y cambiarios, que promuevan esa actividad”.

El legislador plantea “asociaciones estratégicas, empresas mixtas con garantías plenas para los empresarios privados” y otras opciones “para que la economía privada pueda reactivarse”. Esto incluiría “al capital extranjero, ya que se debe abrir el compás al capital extranjero con condiciones de respeto para nuestra soberanía”. Hace una mención especial al sector agrícola: “Buena parte de los experimentos y las enormes inversiones no se tradujeron en los resultados esperados”.

¡Aquí está el verdadero sentido de toda su monserga eficientista y científica de “su” ciencia económica! ¡Hay que arreglar con la burguesía! Después de lanzar al lector toda una cátedra mentirosa sobre la economía y el equilibrio necesario macroeconómico mediante políticas “adecuadas”, etc. etc. muestra cuál es la verdadera finalidad de nuestro Jesús: reconocer el capitalismo y dejarse de pavadas con el socialismo y otras yerbas. Nó, Jesús no lo dice así, así piensa pero no lo puede escribir con absoluta claridad y honestidad intelectual ya que él es diputado chavista. Para no quedar mal con la fe, Faría en varios pasajes de su entrevista hace mención al socialismo y la revolución ¡pura cháchara insostenible en los hechos, además, desmentida por sus mismos dichos!

Nuestro Jesús olvida que en las Mesas de Acuerdo con la Oposición del año 2014, fue pactado con la burguesía una parte de las medidas acuerdistas que se convirtieron, como era inevitable, en causas del actual desastre en el consumo, por ejemplo, hizo crecer la tasa de ganancia comercial de los importadores y comerciantes internos y dañó gravemente la economía del pueblo y a nuestro gobierno.

Pero nuestro Jesús ¿qué le dice al pueblo venezolano?, pues que “debe entender la explicación burguesa de la crisis” ¿cómo? acompañando al Gobierno en esta tarea de “invertir de manera racional recursos mucho más escasos”, otra expresión e idea de la economía burguesa vulgar. El pueblo “debe entender la gravedad del problema y de la crisis económica; debe entender que hay una reducción significativa de los ingresos y que la capacidad de atención del Estado no puede ser la misma, sin que esto signifique –como lo plantea el modelo económico de la derecha– que el ajuste o la corrección de los problemas se traduce en un colosal impacto social”. ¡El pueblo debe entender a la burguesía y a sus economistas como nuestro Jesús!

Y para rematar sus recomendaciones, Jesús se arropa con Lenín y la NEP, un autor canónico que suele usarse para ganar autoridad teórica ajena cuando no se la puede sostener con argumentos propios para una realidad concreta como la venezolana actual. Hace una transposición anacrónica y sin relación alguna con aquella situación afirmando que sus “recomendaciones” se han probado en otros países (?), Jesús Faría señala que la propuesta económica que formula “tiene su raíz en la nueva política económica de Vladimir Lenin, en los años 20 del siglo XX, cuando se salió del comunismo de guerra y se pasó a una apertura económica que le dio un impulso importante a la recuperación productiva y garantizó la supervivencia de la Revolución Bolchevique, en aquellos momentos muy azotada por la destrucción de la guerra”. Eso se ha aplicado de la misma manera en países como China y Vietnam, y ahora de forma incipiente en Cuba, ilustra el economista”.

¿Es posible tamaña impostura? Pues parece que si. Lo que nuestro Jesús calla es algo de importancia vital: 1º) en la Rusia soviética ya no existía la propiedad privada capitalista, ¿ocurre esto en Venezuela?; 2º) la primera guerra mundial y la invasión de su territorio por los aliados que financiaban a los blancos había recortado el territorio ruso en grandes extensiones dedicados a la agricultura (algún ejército extranjero invadió el territorio de Venezuela?); y lo más importante si se mira bien; 3º) el poder político-militar estaba en manos de un partido revolucionario-proletario ¿es esta la situación en Venezuela?

Diputado del PSUV Jesús Faría, por favor, no se pase de listo, la NEP no tuvo nada que ver con “eficientismo” ni “instrumentos adecuados de política económica”, fue una tregua para dar oxígeno a un proletariado ruso devastado, agotado, que había hecho proezas de heroísmo durante años y años y se estaba desangrando dejando sin base social al gobierno revolucionario comunista ruso, ¡Sr. Faría comunista! ¿tiene Venezuela un poder y un partido revolucionario que esté construyendo o se proponga el comunismo?
No se pueden comparar peras con albaricoque porque no da ningún resultado, y si diera alguno sería una falsedad teórica.

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jueves, 17 de diciembre de 2015

Fernando Hugo Azcurra*: Elogio del capitalismo

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(Una respuesta a Víctor Álvarez)

En el diario Correo del Orinoco del día 13 de diciembre último, un cronista del diario hace referencia al economista bolivariano Víctor Álvarez, quien publicara en otro periódico de Caracas del 22/11/15 las ideas que se comentan en una nota bajo el título de Repensar el socialismo.

En razón de la importancia teórica de los temas que aborda y, sobre todo de las posibles consecuencias ideológico-políticas que podrían derivarse de ella, es entendible y atendible volver sobre las mismas.

No "...confundir el mercado con el capitalismo" advierte el autor. Muy cierto; dinero, precios, mercados, mercancías, circulación, existieron antes del modo de producción capitalista en regiones, países y civilizaciones diversas en las que la división del trabajo y las clases constituían su estructura socio-económica.

En éstas, junto a una modalidad central de relaciones (esclavismo, feudalismo, asiatismo, etc.) existía el intercambio de mercancías a partir de productores privados no capitalistas, cuya importancia económica no obstante era marginal.

El capitalismo suprime la propiedad personal de esos trabajadores independientes sobre sus medios productivos y los convierte con el tiempo en trabajadores asalariados. El capital es la negación de la propiedad personal y, al mismo tiempo, es la exaltación de la propiedad capitalista.

Por eso es tan importante no confundir mercado con capitalismo en general. Pero una vez dominados por el capital los mercados son capitalistas. De aquí que pretender no confundir mercado con capitalismo es desconocer que los mercados hoy son dominados por el capital, que es lo que no dice el Econ. Álvarez y confunde al lector so pretexto de "no confundirlo". Y para colmo de confusión el Sr. Álvarez arremete con la etiqueta de "socialismo de mercado".

Socialismo no es regulación de los mercados, ni permite "...la propiedad privada sobre los medios de producción en otros sectores económicos". Socialismo consiste en la abolición de la propiedad privada capitalista, no en su "reforma". La mención de la NEP (Nueva Política Económica, 1921) en la URSS en vida de Lenín y bajo sus directivas, nada tiene que ver con el tema específico porque se refiere a una etapa de la Revolución Rusa en la que el proletariado ruso había realizado desde 1917 proezas de heroísmo para combatir a los “blancos” y a la intromisión externa imperialista y en medio de esta lucha sin cuartel arreciaba la escasez de productos, la especulación comercial, la guerra de clases, se volvía perentorio una tregua para recuperar las fuerzas del proletariado que se encontraba exhausto y poder así preservar y consolidar el proceso. Lejos estaba todo esto de consideraciones técnico-académicas sobre el "socialismo de mercado".

Pero además, plantear que esta solución es la que pone en práctica China como alternativa al dilema capitalismo - mercancías - socialismo, es una impostura errónea: los mecanismos de mercado en China, son mecanismos de una inicua explotación económica de carácter capitalista y nada socialista, es por eso que utiliza el fomento de la "iniciativa privada, ofrece incentivos fiscales, paz laboral para atraer un creciente flujo de inversiones", o sea para desarrollar el capitalismo y no la propiedad social y el socialismo.

El capitalismo exige "paz laboral", esto es explotación del trabajo asalariado y su disciplinamiento a las reglas del "mercado capitalista".

El autor se pasa de astuto pretendiendo que el lector reflexione sobre Repensar el socialismo, cuando lo que en rigor hace es elogiar al capitalismo sin repensar nada. Subrepticiamente hace la apología reaccionaria de la burguesía y el capital condenando a la clase trabajadora a que siga con el yugo del capital como motor de la economía... capitalista.

*Economista

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martes, 15 de diciembre de 2015

Antonio Pérez Esclarín: Tierra de Gracia

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Venezuela, digámoslo con convicción, es un país privilegiado, lleno de encantos y prodigios, que Dios lo debió crear en una tarde en que andaba especialmente feliz. Cuando en 1498, Cristóbal Colón llegó a las costas de Paria, quedó tan impresionado con su belleza que creyó que había llegado al Paraíso Terrenal. Sus ojos abrumados por tanta luz y tanto verdor trataban en vano de captar toda la hermosura. Y de su asombro y admiración, brotó el primer nombre de Venezuela: Tierra de Gracia.

Realmente, Venezuela tiene enormes potencialidades, y no sólo cuenta con inmensas riquezas de materias primas: petróleo, agua, hierro, carbón, oro, aluminio, pesca, productos agrícolas y ganaderos... , sino que es también un país realmente bello. Cuenta con un sol inapagable, playas exquisitas de aguas cristalinas sobre lechos de coral (Morrocoy, Los Roques, Mochima, Playa Colorada, Margarita, Choroní, Cata, Maya, Adícora, El Supí, Villa Marina, Neima... ); desiertos y medanales que avanzan sin descanso con sus pies movedizos de arena; llanuras inmensas pobladas de corocoras y garzas, donde los horizontes, como las estrellas, se van alejando a medida que uno los persigue; ríos caudalosos que van culebreando entre selvas infinitas; árboles frondosos que parecen sostener el cielo con sus brazos; lagos y lagunas encantadas, pobladas de leyendas y de magia; islas paradisíacas que parecen estrellas caídas en el inmenso cielo azul de nuestros mares; tepuyes, castillos de los dioses pemón, que levantan sus frentes para asomarse al espectáculo maravilloso de la Gran Sabana; saltos, cascadas y raudales que van entonando con sus labios de agua el himno del amanecer de la creación; pueblitos montañeros que, abrazados a su iglesia protectora, se trepan a las raíces de la niebla y del frío; una enorme serranía habitada por el frailejón, el silencio y la soledad; una colosal montaña que agita contra el cielo su blanca bandera de nieve. En marzo y abril, Venezuela llamea en los brazos de sus araguaneyes. Todas las tardes Dios se despide de nosotros en los crepúsculos de Lara y en los atardeceres de Juan Griego, y acuna nuestros sueños con el guiño sublime del relámpago del Catatumbo.

Triple reto

Pero en Venezuela, hoy enfrentamos un triple reto para convertir sus inmensas potencialidades y belleza en vida abundante para todos: el del reencuentro y la convivencia, de modo que profundicemos y llenemos de sentido la democracia, entendida como un poema de la diversidad, con poderes autónomos que se regulen unos a otros, e instituciones eficientes que resuelvan problemas, y todos los venezolanos nos constituyamos en genuinas personas y auténticos ciudadanos, sujetos de derechos y deberes, iguales ante la ley. El segundo reto es cambiar el modelo estatista y rentista por un modelo eficiente y productivo, que asuma el trabajo y la producción como medios esenciales de realización personal y de garantizar a toda la población bienes y servicios de calidad. El tercer reto que debemos enfrentar los venezolanos es lograr un desarrollo humano, con justicia y equidad, es decir, sin excluidos, que combata con fuerza la pobreza, la miseria y todo tipo de violencia. A pesar de los graves problemas, los venezolanos no hemos renunciado a la esperanza y debemos trabajar con tesón y pasión, para superar los gravísimos problemas y constituirnos en una nación eficiente y solidaria, en la que todos podamos vivir con dignidad y nos consideremos conciudadanos y hermanos.

pesclarin@gmail.com / ElUniversal

@pesclarin

www.antonioperezesclarin.com
 
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lunes, 14 de diciembre de 2015

Germán Gorraiz López: Elecciones en España: Cambiar todo para que nada cambie

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El puzzle inconexo del caos ordenado puede esbozarse mediante la llamada “Teoría de las Catástrofes” del científico francés René Thom y se basaría en dos conceptos antinómicos para intentar “comprender el orden jerárquico de la complejidad biológica”.Así, el concepto de estabilidad o equilibrio se refiere a un sistema que permanece estable aunque registre un cambio, principio que trasladado a la esfera política se traduciría en la Reforma del Régimen del 78 sin alterar sus principios esenciales (Monárquico, jacobino y neoliberal), tesis que defenderían los partidos del establishment dominante del Estado español (PP, PSOE, UPyD) y la nueva estrella del firmamento reformista, Ciudadanos.

En la orilla antónima, encontramos el concepto de cambio cualitativo o discontinuidad que se produce cuando simples cambios cuantitativos pasan a ser otra cosa diferente y el sistema se transforma internamente de modo radical en una nueva realidad que modifica su situación de equilibro interno y se crea una situación nueva (Nuevo Régimen), tesis defendida tan sólo por Podemos y los grupos independentistas periféricos (EH Bildu y CUP) y que es asociada por el aparato mediático del sistema dominante (mass media) con el advenimiento del caos. Por caos (Khaos o “vacío que ocupa un hueco en la nada”) entendemos algo impredecible y que se escapa a la miope visión que únicamente pueden esbozar nuestros ojos ante hechos que se escapan de los parámetros conocidos pues nuestra mente es capaz de secuenciar únicamente fragmentos de la secuencia total del inmenso genoma del caos.

El biólogo Lyan Watson en su obra “Lifetide” publicada en 1.979 afirma que “ si un número suficientemente grande de personas (Masa Crítica) adquieren un nuevo conocimiento o forma de ver las cosas, esto se propagará por toda la humanidad”, para lo que es necesario que un determinado número de personas (Masa Crítica), alcance una conciencia más elevada , momento en que el individuo es capaz ya de realizar un salto evolutivo y lograr un cambio de mentalidad , tesis conocida como “Teoría del Centésimo Mono”. Sin embargo, el actual sistema dominante o establishment de las sociedades occidentales utilizaría la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo primigenio y transformarlo en un ser acrítico, miedoso y conformista que pasará a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable mediante las técnicas de manipulación de masas. Así, el sociólogo y filósofo alemán Herbert Marcuse, en su libro “El hombre Unidimensional (1.964), explica que “la función básica de los medios es desarrollar pseudonecesidades de bienes y servicios fabricados por las corporaciones gigantes, atando a los individuos al carro del consumo y la pasividad política”.

La estrategia electoral del PP se basará en el mantra de la recuperación económica edulcorada con sibilinas promesas de aumento del techo de gasto autonómico, subidas salariales a funcionarios y jubilados así como reducciones fiscales y al estar la sociedad española integrada por individuos unidimensionales que priman el principio de “panem et circenses” frente al vértigo que suscita la utopía de un Nuevo Régimen propugnada por Podemos (“El cielo no se toma por consenso sino por asalto”), Iglesias se verá desplazado electoralmente por el pragmatismo político de la formación de Albert Rivera (Cambio frente a Recambio). En consecuencia, el Cielo deberá esperar pues la formación de Pablo Iglesias se verá relegado al ostracismo político tras la previsible formación de un Gobierno postelectoral PP-Ciudadanos que escenificará la metamorfosis del Régimen del 78 mediante una reforma edulcorada de la actual Constitución vigente que implementará un Estado monárquico, jacobino y eurocéntrico, siguiendo la máxima del gatopardismo (“Cambiar todo para que nada cambie”).

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domingo, 13 de diciembre de 2015

Yldefonso Finol: Resultados del 6D: ética y estética de la derrota

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Ya parafraseamos que la ética es la estética de la política. Agregamos hoy que la política espera desde la ética una nueva estética. La ética nos obliga a buscar las causas de los problemas. Descifrar las verdades tras las sombras. Vislumbrar las consecuencias. La estética reclama su lugar en las rectificaciones.

La catástrofe electoral que sufrimos este 6D es el clímax del plan imperialista, al que contribuyeron con creces importantes sectores del poder constituido.

Si faltó humildad y claridad en la conducción de la política en momentos de hegemonía y bonanza, mal podemos reincidir en esas falencias frente a la derrota y la crisis.

II
Uno de mis artículos semanales de 2007 titulado La Dictadura de la Burocracia, se me acaba de atravesar con una desgraciada vigencia: “Si urgente es comenzar la construcción de una ética pública basada en los valores socialistas de la transparencia y el desprendimiento solidario, también lo es crear una cultura de la producción y la productividad, inspirada en la independencia nacional, la racionalidad económica y el trabajo creativo dignificante. Porque repartiendo cachivaches, dando carguitos que esclavizan conciencias y despilfarrando petrodólares, no se hace revolución alguna. Eso ya lo hicieron los adecos”.

En marzo de 2006, anotando ideas para mi libro El Socialismo del Siglo XXI: definiciones y particularidades del proceso venezolano, escribí un breve cuestionario sobre el socialismo, cuya última pregunta, con su respectiva respuesta, era esta: “¿Puede un revés electoral detener e incluso hacer retroceder la revolución socialista? Sí. Aunque en el caso venezolano no luce probable en el corto plazo, sin mayoría popular la Revolución no es posible”. Era 2006.

III
Las tendencias históricas deben leerse con lentes científicos. Un balance serio de los hechos consumados no puede ser autocomplaciente. Estos fenómenos no ocurren unidireccionalmente. La política experimenta una multiplicidad de factores determinantes y desencadenantes, que no suceden de la noche a la mañana. La dialéctica enseña que sólo una sucesión de cambios cuantitativos desembocan en transformaciones cualitativas; que no necesariamente son todas revolucionarias.

Achacar la causa de la derrota a un solo actor o suceso, es desconocer elementales principios del arte de la guerra, esa cruel forma de política por otros medios.

Los puntos críticos son la intersección de curvas que representan condiciones objetivas y subjetivas. Los estallidos revolucionarios se producen cuando las condiciones socioeconómicas de las mayorías se han depauperado, y se ha elevado el nivel de conciencia y organización de su vanguardia, con la suficiente fuerza suficiente para asaltar el poder.

Pero los procesos revolucionarios no son irreversibles, y la derecha también se sabe estas lecciones.

IV
La magnitud de la derrota anuncia la activación de un poder constituyente a la inversa. El abanico constitucional de que dispone la derecha no será despreciado para reinstaurar el poder pro imperialista.
La crisis de la Revolución Bolivariana no comenzó el 6D, se potenció con la muerte del líder y se profundizó por la indefinición ideológica, la falta de proyecto económico, el reciclaje de la ineficiencia y las concesiones suicidas a la corrupción.

No hubo una dirección política suficientemente clara para ver estas urgencias. Como no la ha habido para asumir la tarea impostergable e insustituible de la formación ideológica, ni para tener una correcta política comunicacional, ni para hacer una campaña exitosa, de contenidos, no de slogans y farándula.

V
Regalar computadoras portátiles a cada estudiante estimula el individualismo, cercena la creatividad y premia la ausencia de compromiso. Pero hacerlo como parte de una campaña electoral estimula la idiotez y la corrupción.

Las ingenuidades nos colocan al borde del ridículo: “no estamos derrotados”, “es una victoria porque se desmontó la matriz del fraude”, “hay que revisar qué pasó en tal o cual circuito”, “seguiremos protegiendo al pueblo”, (y el último descubrimiento del despecho) “el presidente puede disolver la Asamblea”.
Reiterarnos inoportunamente en la arrogancia, es seguir rumiando la misma hierba que nos indigestó.
Se suele apelar a la grandeza de Hugo Chávez para anotarse en la épica, preferentemente citando el “por ahora”, como augurio de que más adelante si tendremos éxito. Eso no está mal.
Pero las palabras del Comandante que pusieron en sus hombros la carga ética de aquella madrugada gloriosa, fueron precisamente las que daban un balance e invitaban a rectificar: “los objetivos que nos planteamos no fueron logrados”, “es tiempo de reflexionar”, “por favor, reflexionen”.

VI
Termino esta primera lectura del 6D, con un breve texto de Benedetti que es una oración a la autocrítica.

PAUSA
De vez en cuando hay que hacer una pausa
Contemplarse a sí mismo sin la fruición cotidiana
Examinar el pasado rubro por rubro, etapa por etapa, baldosa por baldosa
Y no llorarse las mentiras, sino cantarse las verdades.

Sólo la verdad histórica forma pueblos libres.

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jueves, 10 de diciembre de 2015

Vuelve la crítica: la comunicación política otra vez en el centro del debate

Este miércoles, el programa El Desayuno, transmitido en horario vespertino a través del canal estatal VTV, tuvo como invitada a la abogada y comunicadora María Alejandra Díaz. Durante su intervención, clara y concisa, discurrió sobre lo que la oposición podría y no podría hacer en la venidera AN dominada por ellos, y planteó algunas críticas pertinentes a partir del análisis de los resultados de las elecciones del pasado 6-D. La comunicación, la política-comunicacional, la relación partido-estado y la ideología, como viene siendo desde hace unos años, estuvieron de nuevo en el centro de la crítica.




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Marcelo Colussi: Derrota electoral en Venezuela. ¿Y ahora?

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El hecho de titular el presente texto como “derrota” ya marca la posición ideológica desde donde lo hacemos. Para mucha gente, en Venezuela y en el resto del mundo, esto es un “triunfo”. Pero, ¿qué triunfó en las elecciones parlamentarias del domingo 6 diciembre? Para esa lógica –que no es la nuestra, que quede claro– triunfó un discurso conservador, que se resiste a los cambios, que ve en el pobrerío en la calle y con cuotas crecientes de poder un verdadero problema. Un discurso, en definitiva, que transpira un profundo odio de clase, no importa si viene de la alta oligarquía, de la Embajada de Estados Unidos o de la clase media, eternamente confundida.

Decir que triunfó “la democracia”, que ganó “el país” o que fue un triunfo “de todos los venezolanos”, no pasa de un barato juego de palabras insulso, hasta frívolo si se quiere. Quizá a un presidente en funciones, al menos cuando se mueve en la lógica de elecciones dentro de esquemas capitalistas como es el caso de Nicolás Maduro, no le queda más alternativa que repetir esas vacías frases hechas. Lo cual ya da una pista de lo que queremos decir: las elecciones del domingo no se salieron un milímetro de un marco capitalista. ¿Y el socialismo del siglo XXI?

No hay dudas que la derecha puede estar de fiesta, más aún después del triunfo del conservador Mauricio Macri en las elecciones presidenciales recién pasadas en Argentina. La idea es que “se comienza a restaurar” la tranquilidad perdida estos años, en los que fuerzas progresistas, con talantes reformistas marcaron parte del ritmo político de muchos países en Latinoamérica.

La Revolución Bolivariana no fue derrotada en Venezuela; pero definitivamente sufrió un revés grande, pues pierde la mayoría en el Parlamento, con lo que se abre un nuevo escenario político. Está claro que el discurso de derecha avanzó. Es evidente con los resultados electorales: si no, dos tercios de los legisladores antichavistas no hubieran sido elegidos para esta Asamblea.

Quizá la población de a pie no dejó de reconocer y agradecer los cambios que todo el proceso iniciado por Hugo Chávez puso en marcha. Lo de esta elección (la primera que pierde estrepitosamente el movimiento bolivariano) evidencia que existe un gran descontento popular, producto de una refinada estrategia de la derecha, asistida con muchos dólares estadounidenses. Luego de un muy bien realizado trabajo contrarrevolucionario donde se llevó a límites intolerables el desabastecimiento, la inflación, la escasez energética y la inseguridad ciudadana (guión que ya utilizó la potencia del Norte en innumerables ocasiones en distintos países del área), los resultados están a la vista. Sin dudas había montada una perversa guerra psicológico-política que terminó por quebrar a buena parte de la población.

Pero eso no lo explica todo. Es parte, importantísima sin dudas, para entender la cachetada del domingo; pero el análisis no puede quedar ahí. Preguntábamos más arriba: ¿y el socialismo del siglo XXI?

Más allá de la bronca que puede dar un resultado como el obtenido en estas elecciones –bronca, claro está, si lo miramos desde el campo popular–, debe abrirse un balance objetivo de lo sucedido. ¿Perdió la izquierda? Lo mismo podría preguntarse para Argentina.

Las sangrientas dictaduras que se sucedieron por toda América Latina entre los 70 y 80 del siglo pasado prepararon el camino para el capitalismo salvaje (eufemísticamente llamado neoliberalismo) que hoy día nos agobia. El campo popular perdió décadas de avances, conquistas históricas, perdió organización. Todo eso no desapareció para siempre, pero no hay dudas que hoy día está en terapia intensiva. Volver a levantar esos ideales de lucha antisistémica va a costar mucho todavía. Los tibios, muy tenues gobiernos con talante socialdemócrata que empezaron a darse últimamente en la región (con el proceso abierto por Chávez a la cabeza) pudieron despertar honestas buenas esperanzas.

La Revolución Bolivariana lleva ya más de década y media, y los cambios profundos y reales en la estructura del país siguen esperando. Partiendo por la dependencia petrolera (cáncer que produce muchos de los males que lo siguen aquejando igual que medio siglo atrás: burocratismo, ineficiencia, cultura rentista, despilfarro), el preconizado socialismo del siglo XXI nunca parece haber levantado vuelo. Fuerzas populares progresistas, de izquierda, revolucionarias, vienen pidiendo ese despertar desde hace tiempo. Pero la profundización real del socialismo nunca se dio.

Estamos tan golpeados en tanto campo popular, como izquierda, que un tenue rayo de esperanza como alguno de esos que calentaron estos últimos años nos moviliza. Pero ¡cuidado!: no hay que hacerse esperanzas donde no las hay.

Del proceso bolivariano se esperó mucho, pero vemos que no se afianzó ningún cambio sustancial. ¿Será que este cachetazo sirve para despertar y, de una buena vez por todas, encamina al socialismo? Pareciera que eso es imposible.

El margen de maniobra que tendrá ahora el Ejecutivo, con toda su estructura partidaria, es menor que antes. La derecha avanza victoriosa, y la población, una vez más, más allá de las monumentales movilizaciones teñidas de rojo, no es el actor clave en la revolución: sigue siendo un proceso palaciego.

Quizá todo esto (las derrotas electorales en Venezuela y en Argentina y lo que ello pueda traer aparejado: retroceso en el ALBA, en UNASUR, mayor injerencia estadounidense en la región, etc.) sirve para ver con claridad que los procesos tibios, a medias, las propuestas de “capitalismo con rostro humano”, a la población de a pie no le sirven de mucho. Procesos a medias, de aparente transformación social pero que no transforman nada, basados finalmente en la dádiva, en el populismo clientelar, no son buena escuela para la izquierda.

La construcción de otro mundo posible es viable sólo si se tiene claro qué es ese otro mundo al que se aspira. Que la derecha existe y es conservadora, que hará lo imposible –sin sangre o con profuso derramamiento de ella si es necesario en su plan– para mantener sus privilegios, está fuera de discusión. Que el desabastecimiento y la manipulación de la inseguridad ciudadana creados por ella sirvieron para lograr el descontento popular, también es más que evidente. Pero que la Revolución Bolivariana dejó de pensar en el socialismo del siglo XXI (o del socialismo en general) hace ya largo tiempo, también está fuera de discusión.

Lo del 6 de diciembre fue un reacomodo político, perjudicial para el partido de gobierno. Lo que sí está claro es que la izquierda sigue siendo un proyecto pendiente en nuestros países. Y sin marea humana luchando por sus reivindicaciones (no acarreadas para las elecciones) no hay cambio posible.

Por tanto: ¡la lucha sigue!

mmcolussi@gmail.com
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Marvin Javier Mijares: ¿El por qué Perdimos?

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Las criticas llueven, como lluvia acida, bajan por las torrenteras y resquebrajan  escaleras de las viejas y nuevas comunidades, llevándose así todo a su paso; algunos aduladores de los príncipes y reyes se apartan para no ensuciarse sus lujosos zapatos o no se bajan de sus costosos vehículos para no llenarse de ese pantano que muchos “Pablo Pueblo” pisamos; dejando nuestras huellas, nos bebemos hasta el agua de esa lluvia acida, la conocemos por su olor y sabor,  nos damos el gusto de conocer y aprender a surgir como el ave fénix cuando estamos en graves aprietos y a conocer nuestra propia realidad, que algunos desconocen.

De que vale lamentarse; se perdió por la falta de planificación, seguimiento y supervisión, se dilapidó gracias a que algunos se les olvido que existe “Pablo pueblo”, solo se acordaron de ellos en la campaña NeoAdeca, con el fin de obtener un triunfo electoral. Se perdió, por la incapacidad de producción y mala gerencia, entre otros se perdió por los gravísimos errores comunicacionales como lo dijo el camarada Pérez Pírela, en su programa Cayendo y Corriendo, del pasado lunes 7 de diciembre, “Medios oficiales del Estado (obsoletos, planfetarios), el cual no existe un solo portal oficial en la web 2.0 que esté entre los 100 primeros en el ranking mundial”; es decir, no se puede tapar el sol con un dedo, la realidad surge y castiga, debemos de aceptar la crítica, para contrarrestar y así obtener una mejor visión para solucionar los problemas sociales que nos aquejan.

Otro punto importante el juego de las sillas entre Ministros y el vago trabajo en equipo, el cual conllevo a una intensa lucha intestinal por el poder dentro de las mismísimas instituciones del Estado (muchos caciques y pocos indios), y el fenómeno del triunfalismo, no corregir errores a tiempo de fondo para neutralizar la guerra económica contra la plutocracia los llevo a esa aplastante derrota. En este sentido, se olvidaron de la voraz Hidra de mil cabezas (burocratismo, despotismo, nepotismo, cleptocracia, ineptocracia), fenómenos  que socavaron la retaguardia al PSUV y GPP.

Asimismo, tomando en consideración todas estas evidencias, las fallas políticas, económicas y sociales fue la gran hecatombe más vergonzosa en estos últimos 17 años de revolución, no debemos de levantarle prejuicios al pueblo, debemos de asumir nuestra cuota de responsabilidad ante todas estas fallas que jamás las corrigieron a tiempo, ahora el tiempo es corto y se deben tomar medidas certeras en el plano económico ya que la columna vertebral de la política, es la economía. Ahora recomiendo que en primer lugar el Banco Central de Venezuela (BCV), debe publicar la tasa de inflación oficial. En segundo lugar ajustar todo en una sola tasa de cambio, o sea, simplificar la estructura cambiaria, pasar de (03) tres tasas a (02) dos y progresivamente a (01) una sola, se deben tomar ciertas medidas ante las dificultades económicas para elevar la eficiencia de las empresas del Estado y contrarrestar los factores de especulación que nos afectan. Ante todo, revisar las empresas del Estado e reimpulsar el aparato productivo del país y el sector empresarial comprometido, no es nada fácil, pero es un intento y en tercer lugar deben de evaluar y sincerar los precios de la canasta básica, ya que los mismos actualmente son una injusticia.

El pueblo venezolano no es fácil, y más si lo subestimamos, nos castiga y hace entender que nosotros estamos mal enfocados ante una realidad llena de grandes dificultades, dificultades que no son atacadas y son olvidadas, después nos pasan facturas y nos lamentamos porque perdimos. Vamos a tenerles confianza a la crítica, ya basta de tener bajo sospecha a quien critica.

Por último, la oposición no debe de olvidar que existen más de 5 millones de venezolanos chavistas que votaron por el chavismo que tienen los pies sobre la tierra. Sepan administrar el triunfo, de lo contrario lo perderán.

Lic: Marvin Mijares
Correo: venezuela6mundo@gmail.com
Twitter: @CONCIENCIA555

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